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	<title>Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina - Contribuciones del usuario [es]</title>
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	<updated>2026-04-28T09:30:14Z</updated>
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		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=SOCIEDADES_FILARM%C3%93NICAS_EN_M%C3%89XICO&amp;diff=27594</id>
		<title>SOCIEDADES FILARMÓNICAS EN MÉXICO</title>
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		<updated>2016-05-30T19:52:05Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.56.235: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==INTRODUCCIÓN==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tras la conquista armada de México, en los inicios del dominio español, los religiosos encargados de la llamada «Conquista Espiritual», observaron que los indígenas, en este caso los aztecas, tenían dotes musicales y aprovecharon éstas y otras muchas habilidades para acelerar un primer proceso de evangelización y transculturación en el Nuevo Mundo. Se sabe que fue fray Pedro de Gante quien estableció una primera escuela de música para los indígenas en Texcoco en 1524,&amp;lt;ref&amp;gt;Esteban J., Palomera, S.J., “Fray Diego Valadés, O.F.M., Evangelizador humanista de la Nueva España, El Hombre, su época y su obra”, (México, Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia, 1988), 64.&amp;lt;/ref&amp;gt;la cual, al parecer, fue trasladada a la Ciudad de México en 1527.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En 1528 se fundó el Cabildo Eclesiástico de la Nueva España,&amp;lt;ref&amp;gt;http://goo.gl/h1LGyj (consultado el 27/Abril/2016).&amp;lt;/ref&amp;gt;que tenía como función principal dar los nombramientos de músicos y cantores encargados de ejecutar la música en las ceremonias religiosas en la catedral de México. Los estatutos de erección de esta sede episcopal fueron utilizados como modelo por las demás catedrales de las diócesis novohispanas fundadas paulatinamente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Durante los siglos de la dominación española, llegaron a la Nueva España compositores y músicos europeos quienes difundieron los géneros musicales e introdujeron en cada época los estilos en boga; para la práctica de la música sacra el Canto Llano o Canto Gregoriano, así como el Canto de Órgano (música polifónica en la que había formas musicales como misas, motetes, villancicos, chanzonetas, arias, tonos humanos a lo divino, versos de órgano, etc.). Para las prácticas civiles, muchas de ellas asociadas a los palacios privados o escenarios teatrales, se ejecutaron formas cantadas como las arias da capo, óperas, zarzuelas, tonos humanos, etc.; entre las formas instrumentales, ya habían hecho su aparición las sonatas, conciertos, sinfonías, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cabe mencionar que los compositores más destacados de esta época fueron: Hernando Franco, Pedro Bermúdez, Gaspar Fernández, Juan Gutiérrez de Padilla, Francisco López Capillas, Juan García de Céspedes, Antonio de Salazar, Manuel de Zumaya, Ignacio de Jerusalén y Stella, Manuel de Arenzana, entre muchos otros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin bien la etapa virreinal en diversos temas relacionados con las música ha merecido en los últimos tiempos bastante atención por parte de musicólogos e historiadores mexicanos y extranjeros, el siglo XIX, ya con el México independiente, no ha corrido con la misma suerte, a pesar de la gran cantidad de fuentes documentales, impresas, hemerográficas, y de imagen (gráfica, fotografía, etc.) que existen a consulta pública, así como en colecciones y repositorios privados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esta «voz» hacemos una breve revisión de fuentes generales para el estudio de la formación e impacto social de las Sociedades Filarmónicas en México durante el siglo XIX. Tales asociaciones de músicos profesionales, aficionados o estudiantes de música, promotores musicales y otros melómanos, eran sociedades, compañías o agrupaciones de tipo civil, y las había en menor grado de carácter religioso.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre estas últimas aparecieron asociaciones donde había músicos que desarrollaban sus actividades en parroquias urbanas y rurales, así como otras que estaban vinculadas a un movimiento internacional poco estudiado, conocido como «Cecilianismo».&amp;lt;ref&amp;gt;José Vicente González Valle, Luis Antonio González Marín, Antonio Ezquerro Esteban, “Música devocional y paralitúrgica en los archivos aragoneses (siglos XVII-XIX)”,  Memoria ecclesiae, núm. 21, (2002): 601-621.&amp;lt;/ref&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Generalmente estaban constituidas por músicos que empezaban a organizar diversas actividades gremiales; para ello, se asociaban bajo una serie de estatutos y objetivos principalmente relacionados con varias actividades musicales. Cabe destacar que estos músicos también tenían la inquietud de educar u ofrecer instrucción musical a quienes así lo desearan, por lo cual estas sociedades también tuvieron un carácter educativo y de difusión musical.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sin embargo, hubo otro tipo de asociaciones civiles, que si bien adoptaron el apelativo de «Sociedad Filarmónica», cumplían con otros propósitos distintos a la música; entre éstas finalidades destacaban otras en los ámbitos sociales, literarios, periodísticos, divulgativos, y hasta ideológicos o políticos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué divulgaban? &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En medios escritos publicaban amplios textos acerca de los temas citados. Generaban además reseñas, críticas, así como crónicas y noticias diversas en medios periodísticos y noticiosos. También llegaron a publicar sus ordenanzas y estatutos, programas de conciertos o actividades, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Qué difundían?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Métodos de instrucción y enseñanza musical, partituras de diversos géneros musicales en boga. Además promovían constantemente actividades, entre ellas había lecturas públicas, conciertos, marchas y desfiles, música sacra y popular, tertulias privadas en escenarios o en domicilios particulares de personajes de la vida social, política o religiosa de la época.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==SOCIEDADES FILARMÓNICAS EN LA CAPITAL DEL PAÍS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Consumada la Independencia (1821), el desarrollo artístico-Musical del México empezó a ser promovido y patrocinado por algunas Sociedades Filarmónicas en mayor o menor grado de importancia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La PRIMERA SOCIEDAD FILARMÓNICA fue organizada por José Mariano Elízaga en 1825. Tenía como propósitos formar un coro y una orquesta sinfónica, fundar una editora de música y establecer una academia de enseñanza musical. A su vez sostuvo una pequeña orquesta y un coro: ambos funcionaron en la catedral metropolitana y en recintos seculares, bajo la dirección del propio Elízaga. Gracias al apoyo de Lucas Alamán (1792-1853), fue posible crear en 1825 la Academia de Música Elízaga,&amp;lt;ref&amp;gt;El Águila Mexicana, 26 de feb., año II, núm. 318 (1825). Dictamen de la Comisión Especial del Senado que examina la Memoria del señor Secretario de Relaciones Exteriores e Interiores: “Lo relativo a Jardín Botánico, sociedades literarias, academias y escuelas de bellas letras, antigüedades y gabinetes de lectura [...] El estado exhausto del tesoro público no permite actualmente ocuparse en formar establecimientos que parecen pertenecer a tiempos de abundancia [...]”.&amp;lt;/ref&amp;gt;con el patrocinio moral de esta Sociedad.  En 1829 diversas presiones obligaron a su fundador a dejar su puesto de director y el gremio se disolvió. Poco más tarde se rehízo, empero su nueva vida fue brevísima.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la SEGUNDA SOCIEDAD FILARMÓNICA, fundada en 1828, destacan los músicos: Agustín Caballero, Melesio Morales, José Antonio Gómez, Cenobio Paniagua y Ángela Peralta (Ciudad de México, 1845-Mazatlán, Sinaloa, 1883), conocida internacionalmente como «El Ruiseñor Mexicano».  &lt;br /&gt;
Otra Aportación de Paniagua fue el organizar y dirigir en 1860 la primera compañía mexicana de Ópera. Llamada «Gran Sociedad Filarmónica», fue creada y dirigida por José Antonio Gómez;  sus actividades iniciaron con solemne ceremonia en el Palacio de Minería, el 13 de diciembre de 1839, con un concierto ejecutado por maestros integrantes de la Sociedad, en que se cantaron un aria de Semiramide, una cavatina de La sonámbula, el aria Casta diva, de Norma, y un aria de Ana Bolena, con un nutrido coro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Sociedad fue subvencionada por la aristocracia y el gobierno de la Ciudad de México, y reunió las inquietudes originales que habían llevado en 1824 a la creación de la Sociedad fundada por Elízaga; igualmente instituyó una academia musical cuyos conciertos reglamentarios se efectuaban los días 1o y 15 de cada mes. Se disolvió poco antes de iniciada la guerra con EU (1846-1847), que trajo consigo un desastre en el renglón artístico.&lt;br /&gt;
La TERCERA SOCIEDAD FILARMÓNICA de denominó «Sociedad Filarmónica Mexicana». Se Instaló en 1866. A dicha sociedad se debe el establecimiento del primer conservatorio de música. Inicialmente se llamó «Conservatorio de la Sociedad Filarmónica Mexicana» y el 25 de octubre de 1867, el presidente de la República licenciado Benito Juárez García, decretó que dicho conservatorio se convirtiera en el Conservatorio Nacional de Música y Bellas Artes. Durante este período florecieron dos grandes compositores y músicos mexicanos: Carlos J. Meneses, Ricardo Castro y Felipe Villanueva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La CUARTA SOCIEDAD FILARMÓNICA MEXICANA. En 1895 Ricardo Castro, con el apoyo de profesores y alumnos del Conservatorio Nacional de Música, así como de aficionados a la música, estableció la Sociedad Filarmónica Mexicana, cuyo fin era fomentar el desarrollo y la difusión de la música de cámara. A este efecto se organizaron varios conjuntos con los alumnos más avanzados de Castro, y un quinteto profesional, formado por el propio Castro al piano, los violinistas Luis G. Saloma y Rosendo Romero, violista A. Herrera, violonchelista Rafael Galindo y Francisco Velázquez, contrabajista. &lt;br /&gt;
De mayo a octubre de 1895 la Sociedad llevó a cabo una serie de cinco conciertos en que se estrenó el Trío de Hiller, las Nouvellettes de Glazunov, el quinteto de Schumann, el cuarteto «De mi vida» de Smetana, el Cuarteto «español», de Viardot, y con Ricardo Castro acompañado por la Orquesta Sinfónica del Conservatorio, el Concierto no. 1 para piano de Franz Liszt. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==OTRAS SOCIEDADES FILARMÓNICAS EN LA CAPITAL DEL PAÍS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA DE SANTA CECILIA (CIUDAD DE MÉXICO, 1854-1857).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La fundó Carlos Laugier el 18 de marzo de 1854. Agrupaba a los músicos franceses aficionados residentes en la ciudad de México. Instituyó su propia orquesta, academia musical, y órgano de comunicación impreso (en francés). En esta Sociedad filarmónica, tomaron parte activa Alfredo Bablot, Niceto de Zamacois y el mismo Laugier. Funcionó sólo por unos meses.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sociedad se disolvió hacia 1857, aunque fue reabierta por el propio Laugier. Se restableció en 1858 apoyada por miembros del partido conservador. Entonces sustentó una numerosa orquesta dirigida por Luis G. Morán. Tuvo auge durante la ascensión de Maximiliano de Habsburgo al trono imperial (1864-1867) y luego desapareció en definitiva.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Finalmente Laugier abandonó toda actividad musical hacia 1867. Al morir fue sepultado con honores en el panteón de San Joaquín. Escribió crítica musical en varios periódicos capitalinos. Autor también de canciones y piezas para piano; sobresale su obra La sarabanda, «vals español», publicado en la ciudad de México por la Imprenta del Telégrafo (1852). &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LA SOCIEDAD FILARMÓNICA DEL PITO (1871)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Cuál era el papel de la prensa en la política mexicana en tiempos de la República restaurada? ¿Cuáles sus alcances e influencia en los resultados electorales? Entender cómo es que estas dos afirmaciones en principio contradictorias se conciliaban perfectamente, ofrece una clave para comprender cómo habría de reconfigurarse en esos años el espacio público mexicano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La prensa adquiriría, en dicho contexto, una nueva centralidad, al abarcar una pluralidad de funciones, más allá de la más básica y elemental de servir de vehículo para la transmisión de ideas. Un hecho, aparentemente banal, como lo fue una polémica que se suscitó en 1871 en torno a cuestiones teatrales, y la serie de intrigas políticas que tejieron alrededor de ellas, nos mostrará cómo los diarios operaban entonces políticamente, al cumplir un papel clave en la articulación de las redes partidarias en el ámbito nacional, y, en definitiva cómo se redefinió, en dicha práctica, el sentido mismo del concepto de «opinión pública».&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
¿Porque  se llamó «Sociedad Filarmónica del Pito»?&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A comienzos de mayo de 1871 una noticia aparecida en el Diario Oficial conmocionó a la comunidad teatral mexicana: la llegada de Enrico Tamberlik,  el más célebre tenor del mundo. Su actuación, sin embargo, terminaría desatando una verdadera polémica nacional. El 21 de ese mes (las fechas son aquí importantes de recordar) se produjo el esperado estreno en el teatro Nacional de la obra «Poliuto», de Donizetti. Cinco días después, un remitido a El Monitor Republicano de Juan A. Mateos desató la controversia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si bien le reconoce una técnica exquisita, asegura que Tamberlik ya había perdido su voz. Dos días más tarde, en sus ya tradicionales «Charlas de los Domingos», Enrique Chávarri, bajo el seudónimo de «Juvenal», redactor estable del diario, confirmó la opinión de Mateos, iniciando de este modo lo que se considera una campaña de este medio contra el tenor italiano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El estreno de «Il Trovatore», de Giuseppe Verdi, no hace más que profundizar el enfrentamiento. Según cuenta Mateos en un nuevo remitido a «El Monitor», Tamberlik falla en dar un do de pecho. Proteo, desde «El Siglo XIX», y Orfeo, desde «El Federalista» responden que la acusación de Mateos es absurda, puesto que un do en falsete no podría haber tenido la potencia suficiente para tapar los coros y la orquesta. En fin, la cuestión del do de pecho pronto ocuparía las páginas centrales de los diarios de la capital.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Olvidadas un tanto las borrascas parlamentarias”, dice Juvenal en el «Boletín» que encabeza el número del 6 de junio de «El Monitor», “viene ahora Tamberlik, la ópera y el do de pecho á llenar todas las fantasías y á dar asunto á la crónica de la capital”. . Las asperezas que se desencadenaron por la controversia no parecen poder explicarse exclusivamente por cuestiones de gusto artístico o aun de orgullo nacional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“La cuestión de Tamberlik”, aclara Juvenal, “tiene, o más bien, la han obligado á tener, distintas fases”.  Cuáles son estas “distintas fases” de la cuestión que “la han obligado a tener” (cabe subrayar esta expresión) no es, sin embargo, fácil de descubrir. Inmediatamente surge la sospecha de que, por detrás de la disputa teatral, existía alguna motivación política (no debe olvidarse que el 25 de ese mismo mes eran las elecciones, y la agitación proselitista se encontraba en su punto álgido).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los diarios confirman la misma. Según se señala en la sección de Gacetilla de «El Federalista», “el dó de pecho es materia de discusión electoral”. Sin embargo, descubrir cuál era el vínculo entre teatro y política no resulta en absoluto sencillo. De hecho, no siempre sería del todo claro incluso para sus protagonistas. Como indica irónicamente a continuación esa misma gacetilla:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Ignorantes de la música, desearíamos que nuestros colegas que cuestionan sobre la validez del dó, nos dijeran primeramente ¿qué cosa es el dó de pecho? (…) lo que nos parece es que el que saque la lotería de la Presidencia, ese sí que dará el do de pecho.” Algo similar ocurre con otro hecho que en esos mismos días agitó a “la brillante y alegre república teatral” según la definió Ignacio Manuel Altamirano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este caso, la controversia tendrá por escenario al teatro Principal, dedicado a presentar zarzuelas. Pero la polémica subió de tono con la llegada del Can-Can y la “cancanomanía”. El público en el teatro entonces se divide. Un sector, siguiendo los consejos de los diarios, se dedicara a abuchear a los actores en escena. Alentados por Juvenal, desde «El Monitor», en la función del 16 se distribuyó a la entrada un volante firmado por el «Club del Pito», luego rebautizado «Sociedad Filarmónica del Pito», que se dedicaría a hacer sonar silbatos en las funciones como medio de exigir la renuncia del nuevo director de la compañía, el señor Moreno (que había remplazado a González, luego de que éste había caído enfermo).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La gritería en gradas y plateas se volvería insoportable, lo que irrita no sólo al público adicto, sino también a actores y divas. El Club del Pito tuvo así un éxito completo: “las águilas municipales tomaron soleta, y el club quedó dueño del campo”. “Entre las proezas del Club”, continúa Juvenal, “se cuentan un policía corrido, un sereno apaleado”. “Juvenal felicita al Club del Pito por su espléndido triunfo”, concluye la crónica  . &lt;br /&gt;
Lo cierto es que el público pronto deja de ir al Teatro Principal y los actores se niegan a trabajar allí, lo que pone en serias dificultades a la empresa. Finalmente, el empresario a cargo pide al gobernador del Distrito, Alfredo Chavero, poner fin a las acciones del Club del Pito. Para la función del 24 de junio el teatro fue literalmente “militarizado”. Los miembros de la Sociedad Filarmónica del Pito resistieron la medida y se enfrentaron a la policía, siendo derrotados en forma humillante, según cuenta el cronista Juvenal. La gresca deja varios heridos como saldo; pero, a partir de ese momento, las funciones se desarrollarían con normalidad, siempre bajo vigilancia policial. Hasta aquí los hechos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Descubrir su sentido político, como dijimos, no resulta sencillo. Para ello es necesario poder reconstruir no sólo el contexto más general en que transcurren ambas polémicas, sino también desenmarañar la compleja red de rivalidades entre partidos y facciones que se pusieron en juego. Siguiendo el modelo de las novelas policiales, el primer paso consistiría en hallar el elemento que vincula a los dos hechos antes relatados.&lt;br /&gt;
Repasando lo expuesto, lo que se observa es un único hilo conductor: el papel central que en ambas disputas tuvo el impreso noticioso El Monitor Republicano. Sin embargo, la trayectoria de este diario contiene las pistas para desentrañar el caso. Quizás esta sociedad filarmónica no tenía nada que ver con la música, ni con la ópera y el bel canto, pero sí tenía intereses en la política y el sentir social. Se  puede decir que sirvió como válvula de escape para políticos porfiristas y juaristas que se enfrentaron en las elecciones y tomaron este evento como un mero pretexto para generar un enfrentamiento. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD ANÓNIMA DE CONCIERTOS (CIUDAD DE MÉXICO, 1892-1902).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Instalada bajo el auspicio de José Yves Limantour,  con el fin primordial de difundir la obra de compositores mexicanos y patrocinar la actividad musical en todo el país, dando así continuidad a la labor realizada por la antigua Sociedad de Conciertos del Conservatorio. Fue la primera sociedad en México que, organizada como un gran aparato comercial, recaudaba fondos a través de bonos para asistir a una temporada anual de conciertos. En ella tuvieron intensa participación empresarios acaudalados, representantes, en su mayor parte, de firmas extranjeras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La sesión inaugural de la Sociedad fue efectuada en el teatro Nacional el 17 de junio de 1892, donde Ricardo Castro ejecutó el Concierto para piano y orquesta Op. 16, de Grieg, dirigiendo la orquesta Carlos J. Meneses. Desapareció en 1902, luego de haber auspiciado más de 50 conciertos; algunas de sus funciones fueron cubiertas en el seno del Ateneo Mexicano Literario y Artístico. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==SOCIEDADES FILARMÓNICAS EN EL INTERIOR DE LA REPÚBLICA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA GUANAJUATENSE (GUANAJUATO, GUANAJUATO, 1856-1859).&lt;br /&gt;
Inaugurada en la ciudad de Guanajuato, en septiembre de 1856, en el patio de la lujosa residencia del señor Domingo Mendoza y con apoyo del gobernador Manuel Doblado. Su presidente fundador fue don Sabino Flores. Sostuvo un coro de voces mixtas y una orquesta de 16 músicos, y disponía de un “piano cuadrilongo” para sus conciertos. Inició sus actividades con una ceremonia solemne en que se cantaron el Himno nacional de Nunó y fragmentos de las óperas I puritani, Lucrezia Borgia, María de Rohan, Semiramide, Lucia di Lammermoor, Il pirata, Romeo e Giulietta,  y se tocaron al piano unas variaciones de Von Weber sobre el tema de La Marsellaise. La Sociedad dejó de existir en 1859 .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA DE SANTA CECILIA (GUADALAJARA, JALISCO, 1857).&lt;br /&gt;
Radicado en Guadalajara el médico Jules Clement –en la ciudad de México colaborador de Charles Laugier–, reunió a los instrumentistas más activos de la música regional y creó la Sociedad Filarmónica de Santa Cecilia en 1857. Los fines de este gremio eran:&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
I.	Procurar a los enfermos inválidos y ancianos de profesión musical que lo 	necesiten, unos recursos en relación con sus necesidades. 				&lt;br /&gt;
II.	II. Fomentar el gusto por el arte, multiplicando a los profesores y ofreciendo a los 	aficionados ocasiones de ejecutar juntos; &lt;br /&gt;
III. Abrir a la parte más ilustrada de la población, un centro de reunión y difusión	musical. &lt;br /&gt;
Formulados estos estatutos, se nombró presidente honorario al general Anastasio Parrodi, gobernador del estado de Jalisco; presidente efectivo al licenciado Jesús López Portillo; vocales al licenciado José Luis Pérez Verdía, canónigo de la catedral; al licenciado Guillermo Augsburg, cónsul de Alemania; y a los señores Manuel Corcuera, Manuel de la Cueva, Jules Clement y Cruz Balcázar, quien asumió la dirección de la Orquesta de la Sociedad. La agrupación llegó a contar con 133 socios, según consta por la nómina publicada, entre los que figuran los más altos miembros de la aristocracia tapatía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La inauguración correspondiente se verificó el 22 de noviembre de 1857 con una solemne función religiosa en el templo del Sagrario Metropolitano, en la que tomó parte la Orquesta de la Sociedad y pronunció el panegírico de la Santa Patrona, fray Isidro Gazcón, del convento de la Merced. La instalación oficial tuvo lugar el 12 de enero inmediato en el salón principal de la Universidad, con un concierto vocal instrumental que fue muy concurrido. A un segundo concierto, realizado el día 22 del mismo mes [en el teatro Principal], asistió el presidente de la República, Benito Juárez, acompañado por sus ministros Melchor Ocampo, Guillermo Prieto y Manuel Ruiz. &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA DE SANTA CECILIA (OAXACA, OAXACA, 1858).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Iniciada y fomentada por el presbítero Magro, del templo de La Merced, tuvo sus primeras actividades en 1858. Agrupó a la mayoría de los instrumentistas de la capital oaxaqueña activos en aquel entonces; sobresalieron los hermanos Macedonio, Nabor y Bernabé Alcalá, Manuel Monterrubio y Cosme Velázquez, por ser suya la iniciativa de formar una academia musical, un coro y una orquesta (1860). &lt;br /&gt;
Esta sociedad también procuró el apoyo mutuo de los músicos oaxaqueños, así como la ejecución de programas corales y orquestales. Aunque sufrió innumerables dificultades administrativas, sobrevivió durante varios años, hasta extinguirse en 1869. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA CAMPECHANA (CIUDAD DE CAMPECHE, 1862).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La estableció Francisco Álvarez Suárez en 1862, bajo el auspicio de la sociedad civil. Su reglamento lo redactó Matías Romero. Se propuso fundar un conservatorio y una orquesta sinfónica, pero, al contrario, desapareció al poco tiempo. En 1866, el mismo Álvarez Suárez, con estímulos del Ayuntamiento, la restituyó, y fundó una pequeña orquesta que sobrevivió hasta los primeros años de la década siguiente. Su órgano oficial de comunicación fue «La Armonía» .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA GUADALUPANA (CIUDAD DE PUEBLA, 1864).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las primeras sociedades filarmónicas que se fundaron durante el siglo XIX en la ciudad de Puebla fue la Sociedad Filarmónica Guadalupana –creada durante los inicios del Segundo Imperio Mexicano–, cuyos estatutos fueron otorgados en 7 de marzo de 1864, ante el notario público Gregorio Sandoval. Esta sociedad o compañía civil tuvo como primeros socios a treinta músicos notables de Puebla, entre los que sobresalía el maestro Félix M. Alcerreca, connotado autor de obras de teoría musical, la cuales se llegaron a imprimir, alcanzando varias ediciones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reunidos para la firma del protocolo, los músicos declararon que tenían “el principal objeto de adelantar e ilustrar todo lo posible en el bellísimo arte de la música”. Los socios fundadores fueron José María Pardo, Ignacio González, Agustín Monroy, Santos Anzures, José María Fuentes, Vicente Brito, Agustín Dimarías, Isidro Vázquez, Antonio Muñoz, Cristóbal Domínguez, Gregorio García, Ignacio Rodríguez, Melchor Rodríguez, Antonio Ortiz, Francisco Gutiérrez, Encarnación Díaz, Agustín Oliveros, Martín Vázquez, Luciano Cuauhtli, Pedro Aldana, Ignacio León, Pablo Sánchez, Benito Axotla, José María Campero, Sebastián Ysita, Félix Alcerreca, Antonio Mendoza, Fermín Torres, Regino Díaz, y Antonio Pacheco. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA DEL COMERCIO (MÉRIDA, YUCATÁN, 1869).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se fundó en septiembre de 1869, en Mérida, Yucatán, semejante a la que tres años antes habían creado en la ciudad de México Tomás León y Aniceto Ortega. Sus reuniones se efectuaban en la casa de Amado Cantón. Instituyó una banda de música dirigida por Manuel Ortiz Solís y patrocinó veladas poéticas y conciertos.  En 1872 fue sustituida por la Sociedad Filarmónica de Mérida.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA JALISCIENSE (GUADALAJARA, JALISCO, 1869).&lt;br /&gt;
Fundada en Guadalajara, en 1869, por Jesús González Rubio (presidente), Clemente Aguirre, Miguel S. Arévalo, Adrián Galarza, Miguel Meneses, Joaquín Luna y Luis Vázquez, entre otros músicos distinguidos de la época. Su fin era ofrecer mensualmente un concierto a través de su propia orquesta. Funcionó durante poco tiempo.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA ÁNGELA PERALTA (CIUDAD DE PUEBLA, 1871).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creada en 1871 por iniciativa de un grupo de músicos poblanos seguidores de la gran cantante Ángela Peralta, quien realizó en Puebla varias visitas y donde tenía grandes amigos y admiradores. Al finalizar el Segundo Imperio –al que estaba vinculada la diva como «Catarina de Cámara del Imperio» –, particularmente fueron importantes sus presentaciones en 1871 (cuando cantó La Traviata de Verdi en el Teatro Guerrero, bajo la dirección del maestro Agustín Balderas), así como otra temporada en 1877. Los maestros Pablo Sánchez y Delfino Arriaga fueron elegidos como director y secretario respectivamente de esta Sociedad Filarmónica, misma que llegó a crear su propia orquesta, ofreciendo conciertos hasta los inicios de la siguiente década.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA DE MÉRIDA (MÉRIDA, YUCATÁN, 1872).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fundada en 1872 por José Jacinto Cuevas, reunió a las personalidades intelectuales de la época con el objeto de impulsar el desarrollo local de la música. Tenía como sede la Academia de Música del Estado de Yucatán, que en 1873 se transformó en el Conservatorio Yucateco.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SOCIEDAD FILARMÓNICA «EL PROGRESO» (CÓRDOBA-ORIZABA, VERACRUZ, 1874).  &lt;br /&gt;
Fue suscrita en Córdoba, Veracruz, el 5 de mayo de 1874 por su presidente Agustín Alcérreca y demás miembros de la Junta Directiva. Formó una orquesta con la cual se programaron varios conciertos, tanto en Córdoba como en Orizaba, ciudades en donde residían sus miembros y promotores. Abogó por ofrecer auxilio comunitario a sus agremiados de avanzada edad. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==CONCLUSIONES==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con las novedades político-sociales del México independiente y de la naciente ideología liberal, se vieron disminuidas notablemente las actividades de los músicos que servían al culto divino en la Iglesia católica, principalmente por posturas anticlericales que tendrían grandes consecuencias a partir de  los postulados de las Leyes de Reforma.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El desarrollo de actividades artísticas emanadas de las Academias y de algunos movimientos musicales civiles ya de tintes comerciales, fueron tendientes a acrecentar paulatinamente la actividad de la música escénica en los coliseos y teatros, principalmente por el apogeo de géneros dramático-musicales como la ópera y la zarzuela.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los nuevos paradigmas las Sociedades Filarmónicas tienden a asumir una nueva organización musical de tipo gremial, así como a ir subsanando y supliendo, por una enseñanza en un ambiente cada vez más laico, la instrucción musical que en el Antiguo Régimen se asumía principalmente por las instituciones eclesiásticas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==APÉNDICE DOCUMENTAL.==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ESTATUTOS DE LA SOCIEDAD FILARMÓNICA GUADALUPANA. ESCRITURA OTORGADA EN LA CIUDAD DE PUEBLA EN 7 DE MARZO DE 1864 ANTE EL NOTARIO GREGORIO SANDOVAL. &lt;br /&gt;
[…]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Primero: La sociedad queda a cargo del primer director, don Luciano Cuauhtli, el cual quedó electo por mayoría de votos. &lt;br /&gt;
Segundo: Por enfermedad del primer director, queda electo don Santos Anzures de segundo, con las mismas formalidades y mientras dure el impedimento del primero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Tercero: El director y en su caso el suplente, señalará los días de estudio y ensayo, en el lugar que deban reunirse, así como piezas que deban estudiarse.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuarto: Tendrán especial cuidado los directores que hacen saber a los socios, la víspera del día en que deba verificarse un ensayo o escoleta, para que el que no esté con la debida puntualidad a la hora señalada se le aplique la multa de cincuenta centavos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Quinto: El director es el único con quien deben ajustarse todas las funciones que pertenezcan a teatros y otras particulares que no sean exclusivas de iglesias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sexta: El director y miembros de la sociedad están en el caso de proporcionar estas últimas, siempre que dejen utilidad proporcionada, sin degradación de la corporación.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Séptima: Cualquier miembro de la sociedad que fuere solicitado para alguna función, sea de la clase u orden que fuere se dirigirá con el solicitante al director par que éste haga el ajuste y convenio, pues a los miembros de la sociedad se les prohíbe hacerlo, bajo la multa de cinco pesos, siempre que la obvención pase de la ocupación de cinco individuos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Octava: El director no podrá nombrar para ninguna función otros miembros que no sean de la sociedad; cuando no puedan concurrir todos los socios, porque la función [religiosa] sean de segunda y tercera clase, el director nombrará por turno las personas que deban desempeñarla, él mismo hará el reparto equitativo entre las personas que se hayan ocupado en la función, de lo que haya producido, conforma a la calidad de cada uno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Novena: Ningún miembro de la sociedad, incluso los directores, podrán asistir a otras funciones de las que quedan expresadas en los artículos quinto y sexto, que fuesen dadas por otros profesores, en clase de tales, bajo la multa de quince pesos por cada una de esas asistencias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Décima: Si el director propietario no se manejare con la actividad, energía y honradez que requiere el puesto que ocupa, de pronto le sustituirá el segundo, inter éste provoca una junta para elección del primero, quedando el ex director en la corporación como uno de tantos socios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Undécima: Se contará de preferencia en todas las asistencias, grandes o pequeñas, con un sujeto más que toque violín principal, el cual n deberá asistir, a fin de que la paga que a éste correspondiera, unida a las multas, se deposite con el objeto de repartirlo anualmente entre la corporación.&lt;br /&gt;
Duodécima: Queda electo para depositario por elección general, don Gregorio García.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Décimo tercera: Cada uno de los socios, tiene obligación de denunciar a los directores, al individuo que falte a cualquiera de estos artículos, a fin de que por la autoridad se la aplique la multa que expresa el artículo noveno.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Décimo cuarto: El socio que acredite ocupación doméstica, enfermedad u otros caso imprevisto, para no poder concurrir a tocar lugar que le señale el director, éste podrá disimularlo nombrando en su lugar otro de la sociedad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Décimo quinta: Desde la fecha de esta escritura para lo sucesivo, el director tendrá cuidado y será de su responsabilidad reglamentar con los empresarios de teatros y funciones públicas, así como las particulares que directamente ocurran a la sociedad los ajustes en las nueva obvenciones, puesto que no están conforme con lo que hayan dejado establecido los antiguos maestros o directores; pues esta nueva sociedad no prodigará favores que resulten de cada uno y general de la sociedad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Décimo sexto: Con el fin que expresa la anterior cláusula el director antes de consumar algún contrato lo pondrá en conocimiento de los socios para que discutida y aprobada pueda cerrar el contrato y quedar todos obligados a su desempeño. Si faltare la aquiescencia y consentimiento de los socios, será exclusiva del director la responsabilidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Décimo séptimo: Esta sociedad durará el tiempo de cinco años, contados desde esta fecha, sin que en dicho término se puedan alterar estas condiciones. Con estas calidades y condiciones establecen todos los otorgantes esta sociedad y compañía, y se obligan a observar exacta y respectivamente canto en esta escritura y sus capítulos se contiene y no separarse de ella, ni reclamarla ni total ni parcialmente y si lo hicieren no sean admitidos en juicio ni fuera de él; y que por el mismo o caso se ha visto haberla aprobado, a cuyo fin la formalizan con todas las firmezas por derecho conducentes a su validación; y a ello obligan sus personas y bienes precedentes y futuros bajo cláusula quarentigia [sic], con renuncia de leyes de su favor y la general del derecho, y en su testimonio así lo otorgaron y firmaron en unión de los testigos que fueron: don Juan Paredes, don José Guzmán Vargas y don José María Sánchez, de esta vecindad. Doy Fe con que llevará el título de Guadalupana, Vale.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Firmas y rúbricas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ante mí Gregorio Sandoval.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;lt;references/&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Altamirano, Ignacio Manuel, “El teatro”, El Monitor Republicano (30 sep., 1868), en Obras completas, X: 285.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Águila Mexicana, 17 de abril, año III, núm. 3, (1825): 4, col. 1ª, “Sociedad Filarmónica. Este establecimiento nuevo entre nosotros”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Águila Mexicana, 26 de feb., año II, núm. 318 (1825). Dictamen de la Comisión Especial del Senado que examina la Memoria del señor Secretario de Relaciones Exteriores e Interiores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Flores, Sabino, Solemne instalación de la Sociedad Filarmónica Guanajuatense, (Guanajuato, Imprenta de Albino Chagoyán, 1856). Se reproduce en Revista Musical Mexicana, t. III, núm. 6, (7 jun., 1943), 130-134; núm. 8, (7 ago. 1943), 178-180.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gariel, Eduardo, Causas de la decadencia del arte musical en México, (México, Tipografía de El Tiempo, 1896).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
González Valle, José Vicente, Luis Antonio González Marín, Antonio Ezquerro Esteban, “Música devocional y paralitúrgica en los archivos aragoneses (siglos XVII-XIX)”,  Memoria ecclesiae, núm. 21, (2002): 601-621.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Gómez, José Antonio, Prospecto y Reglamento de la Gran Sociedad Filarmónica y Conservatorio de Ciencias y Bellas Artes, dirigida por J. A. Gómez, (Ciudad de México, Imprenta del Iris, dirigida por Antonio Díaz), 7.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juvenal, “Charla de los Domingos”, El Monitor Republicano, 121 (21 mayo 1871)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juvenal, “Boletín”, El Monitor Republicano, 134 (6 jun., 1871): 1.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Juvenal, “Charla de los Domingos”, El Monitor Republicano, 145 (18 jun., 1871): 3.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
León Portilla, Miguel (dir.), Diccionario Porrúa de historia, biografía y geografía de México, (Ciudad de México, Porrúa, 1995 (6ª ed.)), t. IV, 3311.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Meierovich, Clara, “Peralta de Castera, Ángela”, en Emilio Casares Rodicio (dir.), Diccionario de música española e hispanoamericana,  (Madrid, SGAE, 1999-2002): v. 8, 600-601.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Moreno Gamboa, Olivia, Una cultura en movimiento: La prensa musical de la Ciudad de México (1866-1910), (México, Tesis de licenciatura en Historia, UNAM/Colegio de Historia, 2002).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
“Nueva Sociedad”, La Prensa, t. I, no. 9, (4 oct., 1866), 1.&lt;br /&gt;
                                                                       &lt;br /&gt;
1882. Ventura Reyes y Zavala, Las Bellas Artes en Jalisco, (Guadalajara, Tipografía de Valeriano C. Olague, 1882).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Olavarría y Ferrari, Enrique de, Reseña histórica del teatro en México, (Ciudad de México, Porrúa, 1965 [1911]).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Palomera, Esteban J., S.J., “Fray Diego Valadés, O.F.M., Evangelizador humanista de la Nueva España, El Hombre, su época y su obra”, (México, Universidad Iberoamericana, Departamento de Historia, 1988), 64.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Palti, Elías José, “La Sociedad Filarmónica del Pito. Ópera, prensa y política en la República restaurada (México, 1867- 1976)”, Historia Mexicana, vol. LII, núm. 4, (abril-junio, 2003): 941-978.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Peza, Juan de Dios, “Pablo Sánchez”, Heterofonía, vol. XIX, núm. 96, (ene.-mar., 1987): 63-68. Se reproduce el texto editado en 1908.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pareyón, Gabriel, Diccionario Enciclopédico de Música en México, (Guadalajara, Universidad Panamericana, 2006), 2 vols. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Reglamento de la Sociedad Filarmónica El Progreso, (Córdova, Tipografía del Hospicio, 1874), 16 pp.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Romero, Jesús C., “Galería de músicos mexicanos: [...] Macedonio Alcalá”, Carnet Musical, vol. IV, núm. 4, (jul., 1948): 24.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Romero, Jesús C., “Galería de músicos mexicanos: Esteban Alfonzo y Francisco Álvarez Suárez”, Carnet Musical, vol. V, núm. 3, (jun., 1949): 101-103.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Romero, Jesús C., “Ricardo Castro; sus efemérides biográficas”, Andamios (Durango), (1949): pp. 56&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Romero, Jesús C., “Historia de un conservatorio que no se fundó”, Carnet Musical, vol. XII, núm. 147, (mayo, 1957): 207-208.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Jesús C. Romero, “Historia de la música en Yucatán”, Enciclopedia Yucatanense, (Ciudad de México), t. IV.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Santoscoy, Alberto, Apuntamientos históricos y biográficos jaliscienses, (Guadalajara, 1889).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''GERMÁN ALFREDO LORENZINI RODRÍGUEZ'''&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>172.16.56.235</name></author>
		
	</entry>
	<entry>
		<id>https://dhial.org/diccionario/index.php?title=JUNTA_APOST%C3%93LICA_DE_1524;_Catequesis_y_sacramentos&amp;diff=26978</id>
		<title>JUNTA APOSTÓLICA DE 1524; Catequesis y sacramentos</title>
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		<updated>2016-05-19T23:02:37Z</updated>

		<summary type="html">&lt;p&gt;172.16.56.235: &lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;==CONTEXTO HISTORICO==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la llegada de los Doce Apóstoles Franciscanos o de los Doce se inicia metódicamente la evangelización de la Nueva España.   El grupo de franciscanos desembarcó en San Juan de Ulúa el 13 o 14 de mayo de 1524; pasaron por Tlaxcala,   y llegaron a la ciudad de México el 17 ó 18 de Junio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Al tiempo que llegaron a esta ciudad, el illustríssimo Governador Don Hernando Cortés (que a la sazón estava en ella) los salió a recebir con mucho número de españoles y de principales yndios y apeado del cavallo se arrodilló delante del que venía por prelado (que&lt;br /&gt;
se llamava fray Martín de Valencia) y le demandó la mano, de lo qual en gran manera se edificaron los yndios y cobraron gran respeto a los dichos religiosos. Luego los dichos religiosos dieron relación al Illustríssimo Señor Governador de la causa de su venida y le mostraron todos los despachos que trayan así del Pontífice como del Emperador, a lo qual él obedeció y favoreció como cristianíssimo y obediente hijo de la Iglesia Romana y leal cavallero a su Príncipe.&lt;br /&gt;
Por espacio de algunos días el Illustríssimo Governador regaló y recreó a los dichos religiosos, que venían flacos y algunos dellos mal dispuestos, ansí del largo viaje de la mar como del trabaxoso camino de la tierra. En estos días los conversó y conoció y los tomó gran afection, viendo en sus palabras y obras que eran grandes siervos de Dios&amp;quot;.  &lt;br /&gt;
Quince días más tarde, los 17 ó 18 franciscanos entonces residentes en México se reúnen en capítulo, eligen custodio a fray Martín de Valencia y determinan dividirse las zonas de trabajo: cinco trabajarían en México y los demás se repartirían, de cuatro en cuatro, por Texcoco, Tlaxcala y Huejotzingo.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese mismo año tuvo lugar la primera JUNTA, que algunos prefieren llamar «apostólica» y no «eclesiástica», dado que no estuvo presente ningún obispo. Fray Martín de Valencia presidió la Junta, estuvo presente Hernán Cortés y, según Lorenzana, participaron en ella, además del grupo de franciscanos, 5 sacerdotes seculares y 3 ó 4 letrados. Specker J. sostiene que esta junta tuvo lugar en el verano, ya que según él Cortés había salido de México en el mes de Agosto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por una de las cartas de relación, fechada en Octubre, sabemos que Cortés a esas alturas todavía se hallaba en México. Creo que hasta el presente pocos se han fijado en la aportación de Fernando de Alva Ixtlilxochitl. En su &amp;quot;Relación de la venida de los españoles&lt;br /&gt;
y principio de la ley evangélica&amp;quot;, escrita en náhuatl, nos da una información sumaria muy atendible:  “…se hizo en la Ciudad de Tezcoco este mismo año antes de partirse para Hibueras un sínodo (o asamblea eclesiástica), que fue la primera que hubo en esta Nueva España, para tratar del matrimonio y otros casos. Halláronse presentes en él 30 personas doctas, cinco clérigos y diez y nueve frailes, y seis letrados legos, y entre ellos Cortés, presidiendo Fray Martín de Valencia, como vicario del Papa; y por no entender bien los ritos, y los matrimonios de los naturales, quedó definido que por entonces se casasen con la que quisiesen, y después del sínodo, se repartieron los religiosos y clérigos por toda la tierra, especialmente por las ciudades grandes...&amp;quot;.   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Según Lorenzana esta Junta se llevó a cabo a finales de 1524 e inicios del 1525. Pero los datos que nos proporciona Alva Ixtlilxochitl son suficientemente claros respecto al lugar, fecha y participantes, aunque respecto a la problemática tratada se fija únicamente en el tema matrimonial. Las actas de esta Junta no han llegado hasta nosotros. Ya el arzobispo Lorenzana se esforzó por encontrarlas, sin lograrlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los estudiosos han aceptado el resumen esquemático que Lorenzana hizo basándose principalmente en Torquemada y en el extracto que Agustín de Vetancur hizo de un manuscrito de Gerónimo de Mendieta. Se puede constatar que tanto Mendieta como Torquemada y el Códice Franciscano desarrollan ampliamente una temática correspondiente a los puntos que Lorenzana atribuye a esta Junta: la dispensación (administración) de los sacramentos y la evangelización de la doctrina cristiana.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
SACRAMENTOS:&lt;br /&gt;
A.	Bautismo&lt;br /&gt;
En relación con el sacramento del bautismo se determinaron dos puntos: el tiempo de celebración y las ceremonias. Se bautizaría dos veces por semana a quienes hubiesen recibido la debida catequesis, el domingo por la mañana y el jueves por la tarde. Como anteriormente la celebración se había reducido al bautismo con agua, decidieron imponer los santos óleos a quienes no los habían recibido, ya que al inicio los misioneros no habían podido disponer del óleo bendito ni del crisma.&lt;br /&gt;
B.	Confirmación&lt;br /&gt;
La confirmación: dado que no disponían del crisma no se administró. Fray Toribio de Benavente Motolinía tenía facultades concedidas por el Papa para administrarlo; lo hizo cuando se trajo el crisma. Por la misma razón y por el reducido número de ministros, no se administró el sacramento de la extremaunción en los primeros años de la evangelización.&lt;br /&gt;
C.	Confesión&lt;br /&gt;
El sacramento de la confesión constituyó uno de los puntos centrales, junto con la catequesis, del trabajo pastoral. Se dispuso que los enfermos habituales se confesasen dos veces al año. Los sanos deberían cumplir el precepto pascual a partir del domingo de Septuagésima. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de celebrar el sacramento del matrimonio examinarían a los indios sobre su conocimiento de la doctrina cristiana y se prepararían al mismo con el sacramento de la confesión. Aunque el pasaje siguiente del «Códice Franciscano» se refiere a los años subsiguientes, con todo podemos tomarlo como un testimonio de lo que fue convirtiéndose en el trabajo ordinario de los misioneros franciscanos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dice el «Códice Franciscano»: &amp;quot;En la cuaresma, se desembarazan los Religiosos que son lenguas, de todos los demás negocios, y se ocupan totalmente desde que amanece hasta que anochece en confesar, salvo el tiempo de decir misa y comer, y así confiesan en el día a cuarenta, cincuenta y sesenta cada uno, y algunos más; y también porque los indios no tienen los tratos y contratos y marañas que tienen los españoles; y demás desto porque para haberse de confesar los indios los tienen primero los frailes muy aparejados, como abajo se dirá; y más es saber que esta tarea de confesiones de cuaresma la comienzan muchos religiosos desde el Domingo de la Septuagésima, porque haya lugar de confesarse más gente dentro deste sancto tiempo, en el cual parece que comienza a hacer nuevo sentimiento la Iglesia, desde aquel domingo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pasada la cuaresma no dejan de confesar los Religiosos en todo el tiempo del año a los que acuden, antes llaman y buscan a los que no se han confesado la cuaresma, y los traen por sus barrios, así en la cabecera como en los subjetos o visita; y algunos sacerdotes toman por tarea de confesar cada día doce o quince o veinte entre año, cuando no es cuaresma: otros de contino se ocupan sin cesar en las confesiones; y casi para todos los Religiosos todo el año y toda la vida es cuaresma&amp;quot;.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Más adelante el cronista del Codice Franciscano expone el método que seguían para preparar a los indios para la confesión: &amp;quot;Y por confesarse los indios con tantas preparaciones, las cuales a la verdad han menester, se confiesan tantos cada día, que a algunos sacerdotes les acaece confesar ciento, y dende arriba; y también lo hace ser tan poco el género de pecados en que comunmente incurren los indios, y tan conocidos ya de los confesores y esta es también la causa porque los que están hechos a confesar indios, quieren más confesar veinte dellos, que solo un español, porque el indio viene tan aparejado como tengo dicho, y con el español no se ha de tratar de aparejo, si no es que el mismo sacerdote es menester que se confiese para haber de oir a uno dellos de penitencia&amp;quot;.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
D.	Eucaristía&lt;br /&gt;
La comunión se negó al principio a los recién convertidos; después quedó a juicio de los confesores el distribuirla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
E.	Matrimonio &lt;br /&gt;
Por falta del conocimiento de la lengua y de los usos y costumbres de las diversas tribus, el tema matrimonial resultó ser el más espinoso e impidió un claro discernimiento de la cuestión. Dice el resumen de Lorenzana: &amp;quot;Acerca de los matrimonios, ocurrieron mayores dificultades, sobre si eran válidos entre los indios los contraídos en la gentilidad, y cuál de ellos lo era, porque tenían muchas mujeres, y no se resolvió cosa cierta, esperando la definición de la Santa Sede&amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Observa Toribio de Benavente: &amp;quot;Pasaron tres o cuatro años que no se velaban, sino los que se criaban en la casa de Dios, sino que todos estaban con las mujeres que querían, y había algunos que tenían hasta doscientas mujeres, y de allí abajo cada uno tenía las que quería; y para esto, los señores y principales robaban todas las mujeres, de manera que cuando un indio común se quería casar apenas hallaba mujer; y queriendo los religiosos españoles poner remedio en esto, no hallaban manera para lo poder hacer, porque como los señores tenían las más mujeres, no las querían dejar, ni ellos se las podían quitar, ni bastaba ruegos ni amenazas, ni sermones, ni otra cosa que con ellos se hiciese, para que dejadas todas se casasen con una sola en faz de la Iglesia; y respondían que también los españoles tenían muchas mujeres, y si les decíamos que las tenían para su servicio, decían que ellos también las tenían por manera de granjería, porque las hacían a todas tejer y hacer mantas y otros oficios de esta manera, hasta que ya ha placido a Nuestro Señor que de su voluntad de cinco a seis años a esta parte comenzaron algunos a dejar la muchedumbre de mujeres que tenían y a contentarse con una sola, casándose con ella como lo manda la Iglesia ... &amp;quot;. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DOCTRINA CRISTIANA&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La enseñanza de la doctrina cristiana vino a ser la tarea más comprometedora que los misioneros traían entre manos. La ilustración que fray Diego de Valadés publicó en su &amp;quot;Rethorica Christiana&amp;quot;, en 1579, nos presenta una iglesia a cargo de los franciscanos en plena actividad catequética y pastoral.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Fray Martín de Valencia, siguiendo las huellas de San Francisco, carga con la responsabilidad de llevar adelante la nueva fundación. En la parte superior de la izquierda se puede ver a fray Pedro de Gante que explica la doctrina cristiana valiéndose de unas pinturas. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para la catequesis de adultos se aprovechaban principalmente los días festivos; con los niños se trabajó diariamente y tratando de utilizar los métodos que parecían más aptos: música, danzas, coros, representaciones teatrales, pinturas. Sería interesante hacer un estudio de las fuentes para destacar el importantísimo papel que jugaron los niños en la evangelización de la Nueva España. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchos niños indios aprendieron enseguida el español, más velozmente que los misioneros el náhuatl. Los misioneros se valieron de muchos de estos niños y los prepararon para que enseñaran las verdades fundamentales de la fe en la lengua que los misioneros todavía no dominaban. &lt;br /&gt;
Difícilmente se puede substituir el testimonio directo de fray Pedro de Gante. En 1529 asegura haber casi olvidado su lengua nativa, y como no le entenderían en náhuatl, escribe en español, esperando que alguien pueda traducirles a sus familiares esta carta: &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&amp;quot;Estamos repartidos en nueve conventos, viviendo en las casas de los naturales, separados unos de otros siete millas o diez, y aun cincuenta. Así trabajamos en la conversión de estos infieles, cada uno según sus fuerzas y espíritu. Mi oficio es predicar y enseñar día y noche. En el día enseño a leer, escribir y cantar; en la noche, doctrina cristiana y sermones. Por ser la tierra grandísima, poblada de infinita gente, y los frailes que predican pocos para enseñar a tanta multitud, nosotros los frailes, recogimos en nuestras casas a los hijos de los señores y principales para instruirlos en la fe católica, y aquellos después enseñan a sus padres. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Saben estos muchachos leer, escribir, cantar, predicar y celebrar el oficio divino a uso de la iglesia. De ellos tengo a mi cargo en esta ciudad de México al Pie de quinientos o más, porque es cabeza de la tierra. He escogido unos cincuenta de los más avisados, y cada semana les enseño a uno por uno lo que toca decir o predicar la dominica siguiente, lo cual no me es corto trabajo, atento día y noche a este negocio, para componerles y concordarles sus sermones. Los domingos salen estos muchachos a predicar por la ciudad y toda la comarca, a cuatro, a ocho, o diez, a veinte o treinta millas, anunciando la fe católica, y preparando con su doctrina a la gente para recibir el bautismo&amp;quot;.  13&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Mendieta indica cómo la labor de los misioneros que habían precedido a los doce no podía alcanzar un amplio margen de acción. Su número reducido les impedía organizar una acción de altos vuelos y se limitaron a hacer lo que estaba a su alcance: aprender la lengua e ir extendiendo poco a poco el círculo de los catequizados y bautizados. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Sólo con la llegada de los Doce se puede afirmar que comenzó la evangelización y cristianización sistemática de la Nueva España, y las decisiones de la Junta de 1524 constituyeron una primera pauta para plantar la nueva cristiandad. Su atención recayó obviamente sobre la catequesis y sobre la administración de los sacramentos, y se dieron los primeros pasos para una organización eclesial en germen.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==NOTAS==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
==BIBLIOGRAFÍA==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
BENAVENTE TORIBIO (de), Historia de los indios de la Nueva España, Madrid 1985&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CHAUVET F., Cartas de Fr. Pedro de Gante O.F.M., primer educador de América, México 1951,&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CUEVAS M., Historia de la Iglesia en México, El Paso, Texas 1928 (4 vol.)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
ECCLESIA, 5 (1991)&lt;br /&gt;
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CRISTÓFORO GUTIERREZ VEGA © Centro de Estudios Superiores- Roma&lt;/div&gt;</summary>
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