Diferencia entre revisiones de «UNIVERSIDAD DE SALAMANCA»
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| − | * Álvarez Villar, Julián. La Universidad de Salamanca y sus tradiciones. | + | * Álvarez Villar, Julián. ''La Universidad de Salamanca y sus tradiciones.'' |
| − | * Carreras, Antonio (2002). «La medicina en el siglo XX». En Rodríguez-San Pedro, Luis E., ed. Historia de la Universidad de Salamanca. Salamanca. | + | * Carreras, Antonio (2002). «La medicina en el siglo XX». En Rodríguez-San Pedro, Luis E., ed. ''Historia de la Universidad de Salamanca. Salamanca.'' |
* Cortés Vázquez, Luis. «VII. De putas, putos y otros linajes». Salamanca en la Literatura. | * Cortés Vázquez, Luis. «VII. De putas, putos y otros linajes». Salamanca en la Literatura. | ||
| − | * Cortés Vázquez, Luis (1984). Ad summum caeli. El programa alegórico humanista de la escalera de la Universidad de Salamanca. | + | * Cortés Vázquez, Luis (1984). ''Ad summum caeli. El programa alegórico humanista de la escalera de la Universidad de Salamanca.'' |
| − | * Gabaudan, Paulette (2012). El Mito imperial. Estudio iconológico de los relieves de la universidad de Salamanca.. Madrid. | + | * Gabaudan, Paulette (2012). ''El Mito imperial. Estudio iconológico de los relieves de la universidad de Salamanca.. Madrid.'' |
| − | * García Mercadal, José. Estudiantes sopistas y pícaros. | + | * García Mercadal, José. ''Estudiantes sopistas y pícaros.'' |
| − | * González, Sara (2012). «Los estudiantes extranjeros en la Universidad de Salamanca durante la segunda mitad del Franquismo (1955-1971)». Aula: Revista de Pedagogía de la Universidad de Salamanca (18): 207-227. ISSN 0214-3402. | + | * González, Sara (2012). «Los estudiantes extranjeros en la Universidad de Salamanca durante la segunda mitad del Franquismo (1955-1971)». ''Aula: Revista de Pedagogía de la Universidad de Salamanca'' (18): 207-227. ISSN 0214-3402. |
| − | * Mendo, Andrés. «Quaestio LI: Ad foeminae possint studiis litterarum publice incumbere easque docere?». De Iure Academico. | + | * Mendo, Andrés. «Quaestio LI: Ad foeminae possint studiis litterarum publice incumbere easque docere?». ''De Iure Academico.'' |
* Peña Fernández, Teodoro (1999). Guía de la Universidad de Salamanca. Ediciones Universidad de Salamanca. ISBN 84-7800-990-6. | * Peña Fernández, Teodoro (1999). Guía de la Universidad de Salamanca. Ediciones Universidad de Salamanca. ISBN 84-7800-990-6. | ||
* Pérez, Joaquín (2002). «La Facultad Libre de Ciencias (1875-1902)». En Rodríguez-San Pedro, Luis E., ed. Historia de la Universidad de Salamanca. Salamanca. | * Pérez, Joaquín (2002). «La Facultad Libre de Ciencias (1875-1902)». En Rodríguez-San Pedro, Luis E., ed. Historia de la Universidad de Salamanca. Salamanca. | ||
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* Sánchez Reyes, Enrique. La lección humana de la Universidad de Salamanca. | * Sánchez Reyes, Enrique. La lección humana de la Universidad de Salamanca. | ||
* Rupérez Almajano, M.ª Nieves. Nuevos espacios para nuevos retos: El Campus Unamuno. Opción PDF. | * Rupérez Almajano, M.ª Nieves. Nuevos espacios para nuevos retos: El Campus Unamuno. Opción PDF. | ||
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'''FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ''' | '''FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ''' | ||
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Sumario
PRÓLOGO
La Universidad de Salamanca (Universitas Studii Salmanticensis) es una universidad pública española con sede en la ciudad de Salamanca, en cuyo municipio se ubican la mayoría de sus centros, aunque también posee centros en las ciudades de Zamora, Ávila, Béjar y en la localidad de Villamayor. Es la universidad más antigua en operación de España, y la cuarta más antigua de Europa (después de Bolonia, París y Oxford).
Además, la Universidad de Salamanca es considerada con toda justicia «Madre de las universidades de Hispanoamérica», pues no solo fue para ellas su modelo y su guía, sino que transmitió a sus «hijas» sus privilegios y estatus jurídico, como lo demuestra la Cedula Real de fecha 21 de septiembre de 1551 que dispuso la fundación de la Universidad de México, donde el entonces regente Felipe II dice en nombre de su padre el rey Carlos: “...y les concediésemos los privilegios y franquezas y libertades que así tiene el estudio e Universidad de la ciudad de Salamanca...”
ORIGEN
El germen de la universidad estuvo en el «Studium Generale», instituido en 1218 por Alfonso IX de León, fue el segundo más antiguo de España, tras su homólogo palentino —fundado entre 1208 y 1214—. Fue la primera institución educativa europea en obtener el título propiamente de Universidad, por la real cédula de Alfonso X «el sabio», fechada el 9 de noviembre de 1252, posteriormente ratificada por la «licentia ubique docendi» de Alejandro IV en el año 1255.
Aunque hay registros de otorgamiento de títulos muchos años antes, recibió la carta real de la fundación como «Estudio General» en 1218, por parte del rey Alfonso IX de León, por lo que es posiblemente la cuarta o incluso la tercera universidad europea más antigua en funcionamiento continuo. De todos modos si fue la primera universidad en la historia que recibió el título de «Universidad» como tal, otorgado por el rey Alfonso X de Castilla y León (1253) y la bula del papa Alejandro IV (1255).
HISTORIA: FUNDACIÓN Y CONSOLIDACIÓN
Su origen, como la mayoría de las universidades medievales europeas, fueron las escuelas catedralicias, cuya existencia documentada se remonta al menos al año 1174, cuando su maestrescuela aparece recogido en unos documentos de concordia entre la diócesis salmantina y la de Ciudad Rodrigo, firmados ante el arzobispo de Santiago. Este hecho presupone que la creación del cargo de maestrescuela de las escuelas catedralicias tuvo lugar en el siglo XII, ya sea en el reinado de Fernando II de León o en el de su predecesor Alfonso VII.
En el año 1218, Alfonso IX de León otorgó la categoría de Estudio General a esas escuelas, con el nombre de «Studii Salmantini». Este título de Estudio General manifiesta la diversidad de las enseñanzas impartidas, su característica no privada (abierta a todos) y la validez de sus títulos. La Universidad de Salamanca nació como un Estudio eminentemente jurídico, en consonancia con la Universidad de Bolonia y en contraste con las universidades de Oxford y París, más centradas en la Teología y las Artes.
En 1254, el rey Alfonso X «el Sabio» dotó a la universidad de unos estatutos que definían su sistema de financiación y creaban el cargo de bibliotecario y nuevas cátedras. La Universidad de Salamanca se convirtió así en la primera de Europa en contar con una biblioteca pública. La universidad era financiada por la Iglesia, aunque indirectamente. sus fondos provenían de las tercias reales del diezmo eclesiástico.
Al ser el diezmo un impuesto sobre la producción agrícola, la situación económica de la universidad estuvo fuertemente influida por las crisis agrarias que se producían regularmente. Se impartían entonces estudios en Derecho, Medicina, Lógica, Gramática y Música. Los profesores de asignaturas relacionadas con el Derecho gozaban de un sueldo mayor, al tratarse de una universidad inclinada hacia las disciplinas jurídicas.
Durante los siglos XIII y XIV se fueron creando nuevas cátedras, especialmente en Derecho. El espaldarazo final le llegó en el año 1255 con la bula del papa Alejandro IV, que le otorgó la «licentia ubique docendi», con la que se reconocía la validez de los grados otorgados por la Universidad de Salamanca en todo el mundo. Entre 1381 y 1386, comenzó a impartir estudios de Teología.
Las clases se impartían en latín, lo que facilitaba la movilidad internacional de profesores y estudiantes al ser una lengua utilizada en toda Europa. Los principales destinos del alumnado eran Bolonia, París y Montpellier. No obstante, la movilidad internacional en este periodo era poco importante, llegando muy pocos alumnos extranjeros a Salamanca. La mayor parte de los alumnos provenían de la Meseta Norte, Portugal, Galicia y Asturias. La universidad presentaba unas dimensiones reducidas, en términos de número de alumnos, respecto a otras de la época como la de Bolonia. A finales del siglo XIV, estudiaban en Salamanca entre 500 y 600 alumnos. El crecimiento durante el siglo XV fue muy importante, alcanzando unos 3000 alumnos a comienzos del siglo XVI. Todos eran varones y predominaban los clérigos sobre los laicos.
La institución tardó mucho tiempo en contar con edificios propios donde impartir la docencia. Hasta el siglo XV, las clases se impartían en el claustro de la Catedral Vieja, en casas alquiladas al cabildo y en la iglesia de San Benito. El primer edificio propiamente universitario fue el del Colegio Mayor de San Bartolomé, fundado por el obispo Diego de Anaya Maldonado, comenzado a construirse en 1401. Poco antes, el cardenal aragonés Pedro de Luna, que luego sería el antipapa Benedicto XIII, gran protector de la institución, impulsó la compra de los primeros solares y en las constituciones de 1411 obligó a la construcción de las Escuelas Mayores (conocido a veces como edificio histórico de la universidad).
Casi seguido (1413), el rey Juan II promovió la construcción del Hospital del Estudio (actual Rectorado) y más tarde (en 1428) se empezó el edificio de las Escuelas Menores. Las primeras constituciones de la Universidad fueron otorgadas por el Papa Luna. En 1422 fueron sustituidas por las de Martín V. En las Escuelas Menores se impartían las enseñanzas que daban acceso al título de Bachiller. En las Escuelas Mayores se estudiaba para los grados de licenciado, magíster y doctor, títulos mayores. Además de en las Escuelas, las enseñanzas se impartían en los Colegios Mayores y Menores o en conventos de las órdenes religiosas. En la España del Siglo de Oro sólo había seis Colegios Mayores: los cuatro de Salamanca: el de San Bartolomé, el de Oviedo, el de Cuenca y el de Santiago, a los que se añadían el de Santa Cruz en Valladolid y el de San Ildefonso en Alcalá. Salamanca contaba además con un sinnúmero de colegios menores y otros centros universitarios de diverso tipo.
ESPLENDOR
En el tránsito del siglo XV al XVI, la Universidad de Salamanca se convirtió en el referente nacional. Hasta el siglo XVII fue vista como la universidad de mayor prestigio, afamada e influyente de España, por contar con la mayor variedad de enseñanzas, las mejores dotaciones físicas y humanas y el alumnado más internacional. El auge de la Universidad se debió en buena medida a la conquista de América por parte de España, y a la construcción del estado centralizado por los Reyes Católicos, lo que requería burócratas, funcionarios y juristas que la Universidad de Salamanca podía ofrecer gracias a su especialización en estudios jurídicos. A finales del siglo XVII, el 65 % del presupuesto destinado a salarios iba a parar a profesores de derecho y teología, mientras que las cátedras de Matemáticas, Astrología y Música eran las peor pagadas. Hacia 1580 llegaban a Salamanca 6500 estudiantes nuevos cada año, y de entre los licenciados se nutría la administración de la monarquía hispánica de funcionarios para el Estado.
A pesar del carácter jurídico de la Universidad, desde finales del siglo XV también se incorporó al movimiento humanista, aunque relativamente ensombrecida en este terreno por la entonces recién creada Universidad de Alcalá. En este periodo convivieron en Salamanca algunos de sus miembros más brillantes en lo que se conoció como la «Escuela de Salamanca». Los integrantes de la Escuela renovaron la teología, sentaron las bases del moderno derecho de gentes, del derecho internacional y de la ciencia económica moderna y participaron activamente en el Concilio de Trento.
Matemáticos de esta Escuela estudiaron la reforma del calendario, por encargo del papa Gregorio XIII, y propusieron la solución que se implantó posteriormente. También tuvo Salamanca en esa época las que probablemente fueron las primeras alumnas universitarias del mundo: Beatriz Galindo y Luisa de Medrano. Medrano fue la primera mujer que dio clases en una Universidad.
El claustro de la Universidad discutió sobre la viabilidad del proyecto de Cristóbal Colón y las consecuencias que traían sus afirmaciones. Una vez descubierta América, se discutió sobre el derecho de los indígenas a ser reconocidos con plenitud de derechos, algo revolucionario para la época.
En el siglo XVII, el carácter humanístico fue abandonado y se produjo una relativa decadencia. Debido a que un título por Salamanca, o haber sido colegial de la misma, era llave para obtener cargos importantes en la administración, los hijos de la nobleza fueron tomando el dominio de los colegios mayores, que dejaron de servir su función original: enseñar a jóvenes pobres pero capaces. Pudieron tomar el poder porque los colegios funcionaban como una institución democrática en la que los colegiales decidían colegiadamente todos los aspectos del gobierno, incluyendo la admisión de nuevos miembros. En cuanto formaron un grupo suficientemente numeroso, cerraron la admisión de aquellos ajenos a la nobleza, entre otras cosas exigiendo pruebas de «limpieza de sangre», que solamente podían aportar los nobles, que disponían de archivos ordenados.
REFORMA
En el siglo XVIII, especialmente durante el reinado de Carlos III, se llevaron a cabo reformas que hicieron que la Universidad de Salamanca constituyera uno de los principales focos de la Ilustración española. Se daría todo el apoyo al desarrollo de la Medicina, la Física, las Matemáticas y las letras clásicas. En torno a Ramón de Salas y Cortés —profesor de Filosofía Moral y Jurídica— y al poeta Meléndez Valdés se congregaron personajes notables como el matemático y filósofo Miguel Martel, el bibliotecario de la universidad, traductor, sistematizador y difusor del pensamiento de Jeremy Bentham, Toribio Núñez Sessé, el matemático Juan Justo García o los poetas y políticos Juan Nicasio Gallego y Manuel José Quintana.
Muchos de los estudiantes, profesores e intelectuales vinculados a este círculo ilustrado desempeñaron, como por ejemplo Diego Muñoz-Torrero, un papel fundamental en las Cortes de Cádiz, la elaboración de la Constitución de 1812, el desarrollo del liberalismo y el pensamiento progresista en España y la introducción de las entonces incipientes ciencias sociales. No fueron ajenos a este renacer los prelados de Salamanca, como Bertrán o Tavira (este, además catedrático de la Universidad), ambos de ideas ilustradas.
Por Real Decreto del 12 de julio de 1807 se aprobaría el plan de estudios de Caballero para todas las universidades del reino, siguiendo las pautas trazadas por el de la Universidad de Salamanca, que ya apuntaba hacia un nuevo tipo de universidad, más centrado en las ciencias naturales y sociales, y menos en el derecho canónico y la teología; sin embargo el plan no se pudo implantar, debido a la invasión francesa primero, y después a la política absolutista y ultraconservadora de Fernando VII que eliminó los avances establecidos durante el breve trienio liberal de 1820 a 1823, y condujo a la frustración de este renovador y prolongado movimiento intelectual.
DECLIVE
Durante la invasión francesa (1808–1813) muchos de los edificios de los Colegios salmantinos resultaron destruidos en el transcurso de una fase de la llamada por parte de historiadores ingleses «Batalla de Salamanca», al sur de la ciudad, actual calle Ancha, donde las tropas británicas tomaron al asalto esta parte de la ciudad que albergaba tres posiciones fortificadas francesas, con gran destrucción al estallar un polvorín en el convento de San Vicente. Lo que quedaba de sus bibliotecas (parte de ellas había sido trasladada al Palacio Real al ser cerrados los Colegios en 1780) fue expoliado.
Esos libros se recuperaron entre el equipaje del rey francés José I tras la batalla de Vitoria (1813). Una parte fue regalada por Fernando VII a Lord Wellington como agradecimiento, y otra pasó a formar parte de la Biblioteca del Palacio Real. Parte de estos últimos fue recuperada para la Biblioteca de la Universidad en 1954.
En 1852 la Universidad perdió la condición de universidad pontificia, al aprobarse la real orden de 21 de mayo que suprimió sus dos facultades eclesiásticas (Teología y Derecho Canónico). Por ello, en 1940 las Facultades de Teología y Derecho Canónico se convirtieron en la «Universidad Pontificia de Salamanca».
Tras el Plan Pidal de 1845, la universidad perdió la facultad de expedir títulos de doctor, que se reservaron en exclusiva para la Universidad Central de Madrid. En ese momento, Salamanca dejó de jugar el papel de universidad modelo, que pasaría a la Central. Perdió dos facultades (Medicina y Ciencias), quedando reducida a otras dos: Derecho y Filosofía y Letras.
La Diputación Provincial y el Ayuntamiento de la ciudad financiaron la continuidad de Medicina y Ciencias, como facultades libres, instalándose Medicina en el edificio del Colegio del Arzobispo, y el llamado Colegio Libre de Ciencias, en el edificio de las Escuelas Menores, hasta que, tras los esfuerzos de los rectores Esperabé y Unamuno, en 1904, vuelven a ser reconocidas como facultades estatales.
RECUPERACIÓN
Desde 1951, el ministro de Educación Nacional Joaquín Ruiz-Giménez intentó reducir en cierta medida el grado de control político ejercido por el Gobierno sobre las universidades, abrir la universidad española a Europa y otorgar cierta autonomía a los centros. La Universidad de Salamanca, por su significación histórica, era un buen modelo para iniciar el proceso, por lo que el Gobierno apoyó decididamente los preparativos para la celebración del VII centenario de la Universidad en el curso académico 1953-1954, acto que debía servir de escaparate de las nuevas políticas.
La Universidad aprovechó la efemérides para manifestar su objetivo de recuperar el lugar privilegiado que había ocupado anteriormente en el panorama universitario español, abandonando el papel de universidad de provincias al que había sido relegada por la política centralista liberal del siglo XIX. Las celebraciones del centenario lograron recuperar la imagen de la Universidad gracias al homenaje recibido por las más de 70 universidades de todo el mundo asistentes al evento y el reconocimiento de la Universidad de Salamanca como «alma mater» de las universidades hispanoamericanas.
En los actos celebrados en el mes de octubre de 1953, el rector de la Universidad, Antonio Tovar, hizo público el acuerdo alcanzado en 1948 para otorgar el doctorado honoris causa a Francisco Franco, movimiento con el que se pretendía obtener concesiones del jefe de Estado. Los actos del centenario tuvieron prontas repercusiones: el 6 de noviembre de ese mismo año el Consejo de Ministros devolvió a la Universidad de Salamanca la potestad de otorgar el título de doctor (Decreto del 6 de noviembre de 1953); en mayo de 1954 se devolvieron a Salamanca un millar de manuscritos de las bibliotecas de los antiguos Colegios Mayores que habían permanecido en Madrid desde tiempos de Carlos IV.
BIBLIOGRAFÍA
- Álvarez Villar, Julián. La Universidad de Salamanca y sus tradiciones.
- Carreras, Antonio (2002). «La medicina en el siglo XX». En Rodríguez-San Pedro, Luis E., ed. Historia de la Universidad de Salamanca. Salamanca.
- Cortés Vázquez, Luis. «VII. De putas, putos y otros linajes». Salamanca en la Literatura.
- Cortés Vázquez, Luis (1984). Ad summum caeli. El programa alegórico humanista de la escalera de la Universidad de Salamanca.
- Gabaudan, Paulette (2012). El Mito imperial. Estudio iconológico de los relieves de la universidad de Salamanca.. Madrid.
- García Mercadal, José. Estudiantes sopistas y pícaros.
- González, Sara (2012). «Los estudiantes extranjeros en la Universidad de Salamanca durante la segunda mitad del Franquismo (1955-1971)». Aula: Revista de Pedagogía de la Universidad de Salamanca (18): 207-227. ISSN 0214-3402.
- Mendo, Andrés. «Quaestio LI: Ad foeminae possint studiis litterarum publice incumbere easque docere?». De Iure Academico.
- Peña Fernández, Teodoro (1999). Guía de la Universidad de Salamanca. Ediciones Universidad de Salamanca. ISBN 84-7800-990-6.
- Pérez, Joaquín (2002). «La Facultad Libre de Ciencias (1875-1902)». En Rodríguez-San Pedro, Luis E., ed. Historia de la Universidad de Salamanca. Salamanca.
- Ramos, Isabel (2009). «Celebración y significado del VII Centenario de la fundación de la Universidad de Salamanca en el curso académico 1953-1954». Historia de la educación: Revista interuniversitaria (28): 233-257. ISSN 0212-0267.
- Robledo, Ricardo (2005). «La difusión del pensamiento moderno en la Universidad de Salamanca a fines del siglo XVIII». Revista electrónica de historia constitucional (6). ISSN 1576-4729. Archivado desde el original el 31 de marzo de 2010.
- Rodríguez-San Pedro, Luis Enrique (1991). «La Universidad de Salamanca: evolución y declive de un modelo clásico». Studia historica. Historia moderna (9): 9-22. ISSN 0213-2079.
- Sánchez Reyes, Enrique. La lección humana de la Universidad de Salamanca.
- Rupérez Almajano, M.ª Nieves. Nuevos espacios para nuevos retos: El Campus Unamuno. Opción PDF.
FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ
La Universidad de Salamanca y sus tradiciones