Diferencia entre revisiones de «DESCUBRIMIENTO GEOGRÁFICO E INTEGRACIÓN FÍSICA»
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==BIBLIOGRAFÍA== | ==BIBLIOGRAFÍA== | ||
| − | CATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. EDAMEX, México, 1991 | + | CATURELLI Alberto. ''El Nuevo Mundo.'' Ed. EDAMEX, México, 1991 |
| − | SIERRA Vicente. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950 | + | SIERRA Vicente. ''Así se hizo América.'' Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950 |
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| + | MANZANO MANZANO Juan. ''La Incorporación de las Indias a la Corona de Castilla''. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1948 | ||
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'''JUAN LOUVIER CALDERÓN''' | '''JUAN LOUVIER CALDERÓN''' | ||
Revisión del 16:43 28 jul 2026
Sumario
Prólogo
Geológicamente los continentes tienen la misma antigüedad, e incluso existe la hipótesis que hace millones de años formaron una sola masa,[1]la cual se fragmentó hace unos 750 millones de años debido a movimientos del magma y de las placas tectónicas.
A ello se suman diversas hipótesis de la genética, la antropología física, la paleontología, las cuales señalan que el poblamiento de la tierra por la especie humana ocurrió aproximadamente hace 350 mil años,[2]cuando los continentes ya ocupaban el lugar que hoy tienen.
También casi todas sostienen que los seres humanos no son originarios de América, sino que ésta fue poblada por hombres provenientes de Asia los que, durante la última glaciación ocurrida hace unos 14 mil años, cruzaron el Estrecho de Bering, y en búsqueda de condiciones de vida más propicias y clima más benigno, poco a poco se fueron desplazando al sur.
El descubrimiento de la agricultura fue transformando el nomadismo de los grupos humanos en sedentarismo, mejorando paulatinamente su calidad de vida. La tierra cultivada dio más y mejores frutos, satisfaciendo las necesidades básicas y dejando remanentes; viviendas de piedra y barro fueron sustituyendo a las cuevas y las tiendas de campaña; así la agricultura abrió el camino a la arquitectura.
Satisfecha en buena parte la alimentación y la vivienda, los hombres pudieron dedicarse otras actividades como el comercio y el arte. Todo ello permitió el surgimiento de «civilizaciones»,[3]que en el mundo precolombino solo las encontramos solo entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio. De los trópicos hacia los polos solo hubo tribus nómadas o seminómadas.
Las investigaciones arqueológicas más recientes conjeturan que la civilización precolombina más antigua es la maya, la que tuvo su inicio hacia el año 1000 a.C., en Tabasco en una ciudad a la que hoy están llamando Aguada-Fénix, y cuya ruinas fueron descubiertas apenas en el año 2017.
Le seguiría en antiguedad la civilización Olmeca (500 a.c) en la costa de Veracruz; la Chibcha (400 a.C) en las sierras de Colombia; la Tolteca (800 d.C) en el centro de México; y la Incaica (1197 d.C) en el Perú. Pero ninguna de ellas alcanzó la escritura «fonética» y, aunque la arqueología desentraña mucha información, su historia se pierde en las nubosidades de la leyenda.
DESCUBRIMIENTO GEOGRÁFICO
El 12 de octubre de 1492, Rodrigo de Triana, vigía de la carabela «La Pinta», gritaba «¡¡tierra!!». La expedición española encabezada por el genovés Cristóbal Colón, llegaba a la isla de Guananí y con ello se daba inicio al descubrimiento gradual y progresivo del Nuevo Mundo.
“Descubrir es, relativamente, develamiento temporal, progresivo, de lo que tal ente «es»; precisamente en cuanto progresivo, su mismo consistir puede irse develando y aclarando en la historia. Y también por lo mismo, descubrimiento, aunque lo suponga, ninguno puede ser reducido a mero hallazgo.
A su vez, en cuanto temporal y progresivo, lo des-cubierto se muestra como «nuevo». América, como continente físico-geográfico «estaba oculta» a la noticia del hombre europeo y fue objeto de un hallazgo; como un mundo geográfico y humano, fue objeto de un descubrimiento progresivo. Mientras la Pinta (simplemente) «halló tierra», el Almirante fue a «descobrir» lo que «hasta entonces estaba oculto».[4]Dicho de otro modo, al «hallazgo» geográfico siguió, simultáneamente, el «descubrimiento» cultural.
La conciencia descubridora es conciencia del ser, lo que le lleva a buscar «develar» progresivamente en el tiempo, la verdad del ente descubierto. Por eso precisamente el Descubrimiento de América fue un acto del que se inició un proceso gradual y progresivo.
“la noción de des-cubrimiento y la noción de verdad son inescindibles ya que la aletheia es, precisamente, lo de-velado o des-cubierto (…) Esta conciencia descubridora es, explícitamente, conciencia del ser; es decir de lo máximamente des-encubierto que se muestra en lo «cubierto» de cada ente. (…) Lo des-cubierto en verdad, comparece.” En esta conciencia crítica radica precisamente la abismal diferencia entre la hazaña de Colón en 1492, y la supuesta expedición vikinga de Eric «el rojo» hacia el año 1000 en Groenlandia.[5]
Dicho de otro modo, si efectivamente Eric el Rojo «acampó» en Norteamérica hacia el año 1000 d.C., nunca tuvo conciencia de haber llegado y descubierto algo, y por eso no lo comunicó a nadie. Durante otros cinco siglos más, la existencia del Continente permaneció tan ignorada como antes.
Por el contrario, Cristóbal Colón, aún en su error de suponer que había arribado a alguna parte del continente asiático, tuvo conciencia de haber des-cubierto «algo» que estaba ignorado hasta entonces, y por eso ya durante su viaje de regreso escribe una carta a Luis de Santángel comunicándole haber descubierto «un mundo nuevo», el cual describe con calificativos superlativos.
El mismo Colón parece resistirse a creer lo que había visto y ahora narra con la mayor sencillez: «innumerables gentes», «innumerables pueblos», islas «fertilísimas», «muy bellas», «muchos, copiosos y saludables ríos», «elevadísimos montes», «mucha diversidad de árboles de inmensa elevación», «unos colmados de flores, otros cargados de frutos», «palmas superiores a las nuestras en su altura y belleza», «pinos admirables, campos y prados vastísimos, varias aves, diversas mieles y diversos metales, excepto hierro», «cantaban el ruiseñor y otras varias e innumerables aves, y cantaban en el mes de noviembre» ... «Los habitantes de uno y otro sexo andan siempre desnudos como nacieron», «no tienen armas», «son bien formados», «son tímidos y llenos de cobardía».[6]
No son pocos los que, por razones y motivos distintos, afirman que, si bien América fue descubierta «para los europeos», no puede decirse lo mismo «para los pueblos originarios», en cuanto estos obviamente «estaban» ya en América.
Es indudablemente cierto que los pueblos precolombinos «estaban», pero también lo es que ninguno tenía conciencia «geográfica» de la tierra que los albergaba. Quizá esto explica porqué ninguna civilización precolombina jamás dibujó mapa alguno, ni siquiera de su entorno inmediato; y explica también el hecho de que ignoraron la existencia de otros pueblos y otras tierras situadas más allá de su propio entorno inmediato. El mundo precolombino era una atomización «que se ignoraba a sí misma».
Es decir, los aztecas y mayas jamás supieron de la existencia de los incas, ni estos de la existencia de los mayas y los aztecas. Al respecto, Octavio Paz escribió: “El rasgo característico de las antiguas civilizaciones americanas -la incaica y la mesoamericana- fue su aislamiento…sucumbieron ante los europeos no solo por su inferioridad técnica, resultado de su aislamiento, sino por su soledad histórica.”[7]
Y si esto ocurrió entre las civilizaciones americanas más adelantadas, el aislamiento fue mucho mayor entre los pueblos marginales a ellas, como los comanches, apaches, araucanos, guaraníes, etc. Por eso las civilizaciones y pueblos precolombinos también descubrieron con la hazaña de Colón, las tierras, los pueblos y las culturas que «estaban» en su mismo Continente.
El Descubrimiento «geográfico» incluyó lo mismo para quienes «llegaron» que para quienes «estaban», el descubrimiento de fauna y flora que desconocían hasta ese entonces. Así los europeos descubrieron, entre otros, la papa, el tabaco, el chocolate, el tomate, la vainilla, las guacamayas, las llamas y las alpacas; por su parte, los pueblos originarios descubrieron el trigo, el arroz y la cebada, el lirio y la rosa, el café, el limón y la naranja, los caballos, las mulas y asnos, las vacas, ovejas, cerdos, y las abejas.
DESCUBRIMIENTO CULTURAL
Para minimizar la hazaña de Colón, hoy se usa frecuentemente la expresión «encuentro de culturas», pero en sentido estricto, no es posible que «las culturas» se encuentren. Lo que se encuentra son las personas que han sido formadas en una determinada cultura, las cuales en el acto del encuentro personal develan su cultura. Los europeos que «llegaron» develaron su cultura a los que «estaban», y viceversa. El Descubrimiento «geográfico» gradual y progresivo fue pues un descubrimiento de los hombres que habitaban el Continente, así como de sus respectivas culturas. Por ello el descubrimiento fue simultáneamente «geográfico» y «cultural».
Además el Descubrimiento lo fue no solo a los ojos de los europeos; también a los ojos de los habitantes originarios les fue «des-cubierto» el viejo mundo y su cultura, lo mismo que el mundo de los otros pueblos originarios situados más allá de su entorno inmediato. Tlaxcaltecas, aztecas, mayas, etc., supieron de la existencia de los quechuas, guaraníes, etc., y viceversa. Un ejemplo que sintetiza lo anterior lo encontramos en la vida de la princesa tlaxcalteca Luisa Xicoténcatl quien, desposada con el capitán español Pedro de Alvarado, siguió a este primero a Tenochtitlán donde fue protagonista de la «noche triste», luego al Perú y finalmente a Guatemala, donde falleció.
INTEGRACIÓN FÍSICA
Como señalamos arriba, el Descubrimiento de América fue realizado por personas poseedoras de una conciencia crítica, instalada en una conciencia moral «cristiana», que por lo mismo no podía desentenderse de su responsabilidad por lo descubierto: lo mismo tierras que personas. Por ello tras el descubrimiento vino la evangelización, pues el propósito «principal» (no único) fue «integrar» a los indígenas a la Iglesia y a la Corona, tal y como lo afirmó la Reina Isabel la católica en el codicilio de su testamento:
“«Ytem. Por quanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene…”[8]
Pero el propósito de integrar moral y espiritualmente al Nuevo Mundo no excluyó, antes bien incluyó y promovió su integración física. Esta se realizó mediante los dos instrumentos de transporte que entonces tenían las civilizaciones del viejo mundo: los barcos y los carruajes.
El descubrimiento inicial se realizó en dos carabelas (la Niña y la Pinta) y una nao (la Santa María). El segundo viaje iniciado en 1493 Colón lo realizó en 17 navíos, descubriendo en esa ocasión las Antillas menores y Puerto Rico. Desde la isla «La Española» las naves españolas fueron ampliando el descubrimiento de las islas caribeñas; Cuba y Jamaica fueron exploradas e incorporadas. Para el tercer viaje Colón tocó las costas de Venezuela y Panamá, y el descubrimiento gradual y progresivo se aceleró notoriamente.
En 1517 Francisco Fernández de Córdoba descubría Yucatán; en 1518 Juan de Grijalva exploraba la costa del Golfo de México. En 1519, mientras Hernán Cortés iniciaba desde Cuba su expedición a México, salía de España la expedición de Fernando de Magallanes que le daría la vuelta al mundo.[9]
Las carabelas, ligeras y maniobrables pero frágiles ante las tormentas oceánicas, pronto quedaron en desuso mientras las naos, más grandes y resistentes, evolucionaron a los «galeones» y las «carracas».[10]Con estos navíos se establecieron rutas de navegación entre los puertos de España y los de Las Indias: la Habana, Veracruz, Cartagena de Indias, Buenos Aires, el Callao, Panamá, etc. La atomización «que se ignoraba a sí misma» fue sustituida por un Continente integrado.
En tierra, el aislamiento fue roto mediante los carruajes y la construcción de caminos. La rueda, usada en el viejo mundo desde hacía 4000 años,[11]era totalmente desconocida en el nuevo; esto, aunado a la carencia de animales de tiro, significaba que el único sistema de transporte en la época prehispánica, era la espalda de los indígenas.[12]
En 1533, en la recién fundada Puebla de los Ángeles, un gallego llamado Sebastián de Aparicio, estableció la primera fábrica de carretas del Continente. Además promovió ante las autoridades de la Segunda Audiencia de México la construcción de caminos para las carretas. La primera «carretera» en la Nueva España iba del puerto de Veracruz a la ciudad de Puebla, y luego a la ciudad de México. Posteriormente se prolongó hasta la de Zacatecas. Las «carreteras» fueron construidas conforme la técnica de las «calzadas» o «vías»[13]con las que Roma comunicaba su vasto imperio alrededor le mar Mediterraneo, incluyendo la provincia de Hispania. El Imperio español llamó a sus calzadas «caminos reales».
“Los primeros y principales caminos reales de América fueron construidos como consecuencia de la expansión territorial llevada a cabo después de la conquista de México por Hernán Cortés. La búsqueda de riquezas dio lugar a una importante expansión por el Norte de Nueva España, cuyos protagonistas fueron los exploradores, los misioneros y los buscadores de minas. Ello permitió tanto la exploración y las campañas militares, como los asentamientos, el comercio y la evangelización de estos vastos territorios, donde se establecieron ciudades, poblaciones, haciendas, presidios, hospitales, conventos, reales de minas (...) Fue el quinto virrey de Nueva España, Lorenzo Suárez Mendoza y Jiménez, Conde de Coruña, quien promovió esta gran expansión. A partir de 1581, exploradores como Francisco Sánchez acompañado por el franciscano Fr. Agustín Rodríguez, Antonio Espejo (1582) y otros frailes de esta orden religiosa, llegaron hasta el Río Bravo (Río Grande) aproximándose a Nuevo México y Texas.”[14]
NOTAS
- ↑ Se le ha llamado «Rodinia», o «Pangea», y habría sido un supercontinente que existió hace 1100 millones de años. (cfr. https://es.wikipedia.org/wiki/Rodinia)
- ↑ The American Journal of Human Genetics, 92(3): 454-459.
- ↑ Las civilizaciones se diferencian de las sociedades tribales basadas en el parentesco. por el predominio del modo de vida urbano (la ciudad, que impone relaciones sociales más abiertas) y el sedentarismo (que implica el desarrollo de la agricultura) y a partir de ella todo tipo de desarrollos tecnológicos y económicos con la división del trabajo, la comercialización de excedentes y, más tarde, la industrialización y la terciarización. (https://es.wikipedia.org/wiki/Civilizaci%C3%B3n)
- ↑ CATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. EDAMEX, México, 1991, p. 46
- ↑ Erik Thorvaldsson más conocido como «Erik el Rojo» fue un vikingo, comerciante y explorador noruego de finales del siglo X. Por el hallazgo en 1898 de algunos objetos en la Península del Labrador, se infiere que una expedición suya «acampó» allí. Basado en eso, el presidente L.B. Johnson decreto que fuera el 9 de octubre la fecha en que se celebrara el “descubrimiento” de América.
- ↑ Carta a Luis de Santángel, 15.2.1493, anunciando el descubrimiento del Nuevo Mundo. 1ª ed. (en castellano), Barcelona, Pedro Posa, 1493 = Ed. facsímil, Madrid 1958. BAV [=Biblioteca Apostólica Vaticana] RG Ripr. Fot. III. 41. 2. Carta a Luis de Santángel, 15.2.1493, tr. latina de A. de Cosco, 29.4.1493. Romae, Stephanus Plannck, 1493. BAV Rossiana Inc. 674. 3.Carta a Luis de Santángel, 15.2.1493 (en latín). Basileae, Johannes Bergmann de Olpe, 1494. BAV Rossiana Inc. 1752 (int. 2).
- ↑ Revista VUELTA, N°. 191, octubre de 1992, pp. 12 y 13
- ↑ Dirección General de Archivos y Bibliotecas, Testamento y Codicilo de la reina Isabel la Católica, 12 de octubre y 23 de noviembre de 1504, ed. facsímil (Madrid 1969);
- ↑ La expedición estuvo formada por cinco naves, y después de haber explorado durante meses el litoral americano al sur de Brasil, cruzó al Pacífico por el estrecho de Magallanes el 28 de noviembre de 1520. En su travesía por el Pacífico llegó a las islas Filipinas, donde, el 27 de abril de 1521, muere Fernando de Magallanes. Los expedicionarios continuaron la navegación hasta las Molucas, objetivo de su viaje. Navegando hacia el oeste por el océano Índico y dando la vuelta a África. El 6 de septiembre de 1522 la Victoria, única nave que quedaba en la expedición, retornó a Sanlúcar de Barrameda, convirtiéndose en la primera embarcación de la historia en dar la vuelta al mundo (Cfr. https://es.wikipedia.org/wiki/Expedici%C3%B3n_de_Magallanes_y_Elcano)
- ↑ El Galeón surgió para cubrir la necesidad de la Corona española de un navío que compartiera la capacidad de carga de la nao con la velocidad y maniobrabilidad de la carabela, con el objetivo de explorar y comerciar con las Indias recientemente descubiertas. (Cfr. https://es.wikipedia.org/wiki/Gale%C3%B3n) La Carraca era un galeón de mayores dimensiones dotado de castillos en la popa y en la proa.
- ↑ La invención de la rueda y de los primeros carruajes se atribuye a la civilización Sumeria que estuvo situada en el Medio Oriente. Desde allí se difundió a los pueblos y culturas en torno al Mar Mediterráneo.
- ↑ En la civilización azteca, los cargadores fueron llamados «tamemes», y procedían de la clase social de los macehuales. Llegaban a transportar hasta 20 kilos, pudiendo recorrer hasta 20 kilómetros por jornada.
- ↑ el historiador bizantino Procopio describía la vía Apia: «Su anchura es tal que permite el paso de dos carros en direcciones contrarias y es una de las cosas más notables del mundo, porque la piedra de la que está compuesta, una especie de piedra de moler, por naturaleza muy dura, fue traída por Apio de canteras de alguna región lejana, ya que no se encuentra ese tipo en esta parte del país. Entonces, después de haber alisado y nivelado las piedras, las hizo cortar con formas angulares, pegando unas con otras, sin necesidad de unirlas con bronce o cualquier otra cosa. Así que están tan bien encajadas y ensambladas que tienen la apariencia de una sola masa compacta unida naturalmente y no compuesta de muchas partes».
(Cfr. https://historia.nationalgeographic.com.es/a/vias-romanas-arterias-imperio_22535.) - ↑ https://adelanteespana.com/caminos-reales-espanoles-america
BIBLIOGRAFÍA
CATURELLI Alberto. El Nuevo Mundo. Ed. EDAMEX, México, 1991
SIERRA Vicente. Así se hizo América. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1950
MANZANO MANZANO Juan. La Incorporación de las Indias a la Corona de Castilla. Ed. Cultura Hispánica. Madrid, 1948
JUAN LOUVIER CALDERÓN