Diferencia entre revisiones de «MESOAMÉRICA. Mosaico cultural prehispánico»

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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Revisión del 21:59 18 ago 2026

El vocablo «Mesoamérica» (meso=media) fue acuñado en 1943 por el antropólogo alemán Paul Kirchhoff, para designar la zona geográfica habitada por civilizaciones prehispánicas que compartieron algunos rasgos, tales como la arquitectura piramidal, el cultivo del maíz y el politeísmo religioso. De esta manera «Mesoamérica» fue incorporada al léxico común para referirse al territorio comprendido al sur del Trópico de Cáncer hasta la mitad norte de Centroamérica en su realidad prehispánica.

Dicho de otro modo, hoy con la palabra Mesoamérica se entiende el territorio que abarcaba el centro y sur de México, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras y parte de Nicaragua; territorio en el que se desarrollaron las civilizaciones olmeca, teotihuacana, zapoteca, tolteca, maya, y meshica.

CRONOLOGÍA DE LAS CIVILIZACIONES MESOAMERICANAS

“En estricto rigor cultura y civilización son términos que deben tomarse como sinónimos, sin embargo, se emplean para designar dos aspectos diferentes de la misma realidad existencial.”[1]En efecto, siendo la cultura -cultivo- «la acción del ser humano sobre los bienes de la naturaleza» para mejorarlos, cuando el cultivo es sobre la naturaleza de una persona, estamos ante la cultura «subjetiva»; pero si el cultivo es sobre los bienes externos al mismo ser humano, estamos ante la cultura «objetiva»; y es en esta donde cultura se convierte en sinónimo de civilización, la cual define y configura “el signo distintivo de una sociedad, de un grupo social, de una comunidad humana”.[2]

Cuando el ser humano -origen y finalidad de la cultura- logró mediante la agricultura (cultivo de la tierra) satisfacer sus necesidades básicas -alimentación y abrigo- pudo dedicar parte de su esfuerzo a otras actividades como la arquitectura, el comercio, la ciencia o el arte. En Mesoamérica existieron seis civilizaciones: Olmeca (1200-400 a.C.), Tolteca (900 d.C-1150 d.C.), Zapoteca (500 a.C.- 1200 d.C), Teotihuacana (100 a.C.-800 d.C), Maya (1000 a.C- 1521 d.C) y Meshica (1325 d.C.-1521 d.C.).

Las dos últimas estaban vigentes a la llegada de los españoles; de las demás quedaban solo vestigios arqueológicos. Debido a su carencia de cualquier tipo de escritura fonética, la historia real de las civilizaciones prehispánicas se pierde en las nubosidades de la leyenda, dando lugar a que las investigaciones de arqueólogos y antropólogos se traduzcan en diferentes hipótesis frecuentemente contradictorias entre sí.

CIVILIZACIÓN OLMECA

Muchos antropólogos sostienen la hipótesis que la «madre de las civilizaciones mesoamericanas» fue la olmeca, surgida hacia el año 1200 a.C., y desparecida hacia el año 400 a.C., por lo que también fue considerada la más antigua. Tuvo su asentamiento en el sur del actual Estado de Veracruz y oeste del Estado de Tabasco, zona de clima cálido, pantanos y humedad muy alta. Los principales centros ceremoniales olmecas fueron los hoy conocidos como San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes. Se desconoce que lengua hablaban, pero fue llamada «olmeca» por los antropólogos del siglo XX quienes la tomaron del vocablo nahutal «Olmecatl», que significa «habitante de la tierra del caucho». En La Venta se localiza la construcción piramidal más antigua. La cultura olmeca es famosa por las esculturas de enormes cabezas humanas talladas en piedra, las que constituyen su mayor signo de identidad pues no se encuentran en ninguna otra civilización. Los olmecas manifiestaron su importancia e influencia cultural sobre otras civilizaciones mesoamericanas en el culto a una «serpiente emplumada», ser mitológico inexistente en la naturaleza, pero considerada una deidad, a la que cada pueblo que adoptó el mito le dio diferentes atribuciones, ya sea como divinidad del viento, o la lluvia, o bien del agua. Los pueblos de habla náhuatl la llamaron «Quetzalcoatl», los de habla maya «ku kul kaan», y los quichés «gu cu umatz».

CIVILIZACIÓN TOLTECA

La civilización tolteca tuvo su asentamiento en el Valle del Mezquital en el actual estado de Hidalgo. Dio inicio a mediados del siglo VII (hacia el 650 d.C.) y finalizó en el siglo X (hacia el 1100 d.C). Sus principales poblaciónes fueron Huapalcalco y Tula; en esta última esculpieron en piedra enormes figuras de guerreros, los que modernamente han sido llamados «atlantes». Fue una civilización militarista, gobernada por una élite de guerreros que facilmente se impuso a los pueblos del Altiplano central, por lo que tuvieron una gran influencia cultural y religiosa. Su lengua fue una variación del náhuatl, lo que indica su relación con las tribus que peregrinaron desde el norte del Continente hacia el año 1000. d.C. Las deidades principales de los toltecas fueron Quetzalcoatl (la serpiente emplumada) y Tezcatlipoca (el señor de la guerra y creador del cielo), a quienes ofrecían múltiples sacrificios humanos. La antropología supone que conflictos internos y sequías, provocaron el colapso de la civilización tolteca hacia el siglo XII.

CIVILIZACIÓN TEOTIHUACANA

La arquitectura mesoamericana más espectacular es la de Teotihuacán, ciudad edificada hacia el año 100 d.C., en las llanuras situadas al norte del Lago de Texcoco. Llegó a tener una extensión de 22 kilómetros cuadrados (mayor a Tenochtitlán que tenía 14), y en su esplendor debió albergar a unos cien mil habitantes.

Sin embargo, cuando los aztecas llegaron al Valle de México, Teotihuacán llevaba ya 500 años de haber sido abandonada. Los recién llegados jamás hicieron algún intento de asentarse en sus ruinas, prefiriendo edificar su propia ciudad en un islote en medio del Lago de Texcoco.

Es ignorada la razón por la que Teotihuacán fue abandonada, e incluso se desconoce el nombre con el que sus habitantes la llamaban, pues fueron los aztecas quienes le pusieron el nombre, que en lengua náhuatl significa «lugar donde nacieron los dioses».

“El trazo de la ciudad, su extensión, el tamaño de su población, su relativa alta densidad demográfica y sus artesanos de tiempo completo –que dependían de los excedentes alimentarios producidos por los agricultores del sitio o de la región- le daban al lugar el carácter de una verdadera ciudad. Su crecimiento sin duda obligó a introducir cambios en su organización. Se trazó un eje adicional, el eje este-oeste que cruza el centro de la ciudad, interrumpido en su trazo por la Ciudadela y el Gran Complejo. El cruce de los dos ejes mayores dividió el asentamiento en cuadrantes, un reflejo de la división espacial que los indígenas hacen hasta nuestros días del mundo y plano de referencia de sus mitos de creación.”

Además de las majestuososas pirámides del Sol y de la Luna, en la Ciudadela de Teotihuacán se edificó un templo dedicado a Quetzalcóatl, lo que se hace evidente por las grandes cabezas de serpiente talladas en alto relieve. “Pero las serpientes de cada tablero muestran, en escultura, dos cabezas, una de serpiente y otra del dios Tláloc, que viene a ser la Serpiente de Nubes, o Mixcóatl, deidad de la lluvia. Estas serpientes, que también están en los taludes, parecen reptar sobre conchas, caracoles y cuentas de coral, indicando que Quetzalcóatl es una deidad creadora.” CIVILIZACIÓN ZAPOTECA En los valles centrales de Oaxaca floreció la civilización zapoteca, desde el siglo IV a.C, hasta el siglo XIII d.C, cuando entró en decadencia por la invasión de los mixtecos procedentes del norte. Hacia el año 1350 los aztecas también quisieron dominar a los zapotecas, pero una alianza con los mixtecos les permitió detener con éxito la invasión azteca hasta la caída de Tenochtitlán en manos de Hernán Cortés en agosto de 1521. La principal ciudad zapoteca fue Monte Albán, asentada sobre la cima aplanada de un cerro ubicado a solo 10 kilómetros de la capital del actual Estado de Oaxaca. Tras la invasión de los mixtecos, estos llamaron a la ciudad Kuiín (del mixteco yukú monte y kuiín jaguar) “El nombre castellano de Monte Albán fue dado por los españoles en la conquista por la similitud del paisaje con los montes Albanos en Italia.”

Aunque los zapotecas tenían su propia lengua, hasta hace pocos años casi todos los antropólogos sostenían que «zapoteca» provenía del nahuatl y significaba «pueblo del zapote». Sin embargo, estudios recientes de la Universidad Nacional Autónoma de México difieren de esa versión y señalan que «zapoteca» proviene de su propia lengua, del vocablo «zaa» (nubes) y «pochteca» (comerciante), ya que ellos se consideraban hijos de los árboles y las nubes.

El politeísmo zapoteca estaba encabezado por el dios Xipe Totec, dios mayor, a quien seguían Pitao Cocijo, dios del trueno y de la lluvia; Pitao Cozobi, dios del maíz; Xonaxi Quecuya, dios de los terremotos; Coqui Bezelao, dios de los muertos, y muchos más.

CIVILIZACIÓN MAYA

La civilización Maya constituyó, sin duda alguna, no solo la más avanzada de Mesoamérica sino también de toda la América precolombina. Fue la única que alcanzó una escritura jeroglífica; que en sus construcciones desarrolló el arco ojival; que la presición de sus observaciones astronómicas le llevaron a establecer un calendario que dividía el año en 365.25 días, es decir, igual al juliano; y la única que desarrolló un sistema matemático, cuya base era el número 20.

La complejidad que tuvo la civilización maya se ha hecho manifiesta por los continuos descubrimientos que sobre ella han realizado la arqueología, la antropología y la etnología. Por ejemplo, recientemente (2017) se han descubierto unas ruinas en Tabasco que los arqueólogos han llamado «Aguada Fénix», descubrimiento que ha permitido situar con mayor presición la antiguedad de la civilización maya: “...localizado en el municipio de Balancán en el estado mexicano de Tabasco. Fue descubierto en el año 2017 y es considerado el lugar que albergó el sitio maya más antiguo encontrado hasta la fecha, ya que los estudios de radiocarbono indican que fue construido a partir del año 1000 a. C., colocándolo antes de Ceibal y Cuello. Asimismo, en Aguada Fénix, se localizó la construcción monumental maya más antigua y más grande jamás encontrada, consistente en una enorme plataforma de arcilla de cerca de 1400 m de largo, 400 m de ancho y 15 m de altura.”

La mentalidad de los cronistas europeos del siglo XVI les llevó a designar impropiamente como «imperios» a las civilizaciones precolombinas destacadas: incas, aztecas y mayas. Y en cuanto encontraron en el norte de Yucatán una civilización maya viva, y en el sur una ya prácticamente exinta, que dejó restos arqueológicos hallados en medio de una espesa y casi impenetrable selva, las distinguieron llamándolas «nuevo imperio maya» y «antiguo imperio maya».

Es obviamente el «antiguo» imperio maya el que más misterios encierra, empezando por las causas que llevaron a su extinción, la que se calcula ocurrió aproximadamente hacia el siglo IX d.C. Otro misterio significativo es que los jeroglificos mayas se han encontrado en las tumbas de Palenque y en una escalinata en Copán (ambas poblaciones del «antiguo» imperio) y no en las ciudades del «nuevo» (Chichen Itza- Uxmal y Mayapan). “El desciframiento de los jeroglíficos mayas fue un proceso gradual durante el siglo XX. En los 1950-1960, estudiosos como Yuri Knorozov y Heinrich Berlin comenzaron a descifrar sistemáticamente glifos individuales. Hoy, aproximadamente 85-90% del corpus de textos jeroglíficos mayas pueden ser leídos.”

Pero si hoy se conoce con más detalle sus costumbres, cosmovisión y mitología, es gracias a obras literarias como el «Popol Vuh», escritas en caracteres fonéticos latinos por los misioneros españoles en la segunda mitad del siglo XVI y principios del XVII, quienes las recogieron de la tradición oral y las transcribieron en lengua maya.

El «nuevo» imperio maya, que a la llegada de los españoles se encontraba en decadencia pero aún vigente, estaba formado por ciudades-estado donde residía la clase gobernante y la clase sacerdotal, así como los constructores y los artistas. En el medio rural vivía la clase campesina y los esclavos.

El politeísmo maya era presidido por los dioses Itzmná, señor de la sabiduría; Chaac, dios de la lluvia y los truenos; Ixchel, diosa de la fertilidad; y Ku-kul-Kan, la serpiente emplumada, señor del día y de la noche. A ellos se les sacrificaban numerosas personas, siendo el más frecuente la extracción del corazón, así como el método de decapitación, usado para los perdedores del juego de pelota, y el ahogamiento de doncellas en los Cenotes en honor de la diosa Ixchel.

CIVILIZACIÓN AZTECA

A diferencia de las civilizaciones maya, tolteca y zapoteca, la civilización azteca era reciente (1150 d.C.) y, a la llegada de los españoles en 1519, se encontraba en pleno apogeo, dominando todo el Valle de México y vastas regiones aledañas, por lo que fueron los primeros a quienes los cronistas españoles catalogaron impropiamente como «imperio».

El mismo nombre de «azteca» fue también puesto por los cronistas después de la Conquista debido a que, según su propia mitología, decían ser procedentes de un lugar llamado «Aztlán» (lugar de las garzas) . Ellos se designaban a sí mismos como «tenochcas» y no aztecas; y después de la fundación en 1325 de su ciudad-estado «Meshico-Tenochtitlán», se decían «meshicas». Los españoles castellanizaron el gentilicio a mexicanos.

A su llegada al Valle de Anáhuac (Valle de México), los Mexicas eran una tribu pobre y débil, una mezcla aun no muy homogénea de la característica agrícola de los pueblos sedentarios con los que se mezclaron a su llegada y de la suya propia, típica de nómadas cazadores, de cuño astral. Siendo la última tribu en llegar, encontró todo el Valle ocupado por las otras; pero la singularizaba una convicción interna indeleble: nada menos que la de ser el «pueblo del sol» lo que les dio una fuerza fuera de toda proporción con su insignificancia; fuerza tan indomable que en apenas siglo y medio llegaron a convertirse en los dueños de todo el Anáhuac; pero esa idea de Pueblo del Sol sería la misma que dos siglos después habría de paralizarlos antes los españoles.

La mitología de la civilización azteca fue un sincretismo formado a partir de las creencias de los pueblos que con anterioridad se habían asentado en el centro y valle de México y que los tenochcas adoptaron. El políteísmo azteca tenía como dios principal a Huitzilopochtli, dios de la guerra, pero si mitología giraba entorno al dios Quetzalcóatl (la serpiente emplimada), a quien ellos referían todo lo bueno de su cultura. El había inaugurado una edad de oro, hasta que un dios rival llamado Tezcatlipoca, había conseguido embriagarlo y hacerlo pecar. Lleno de vergüenza, Quetzalcóatl se había arrojado a una hoguera para purificarse, pero, no contento con eso, se había auto-exiliado, aunque prometiendo volver para reasumir la soberanía de sus tierras cuando lo considerase oportuno. A su regreso, Quetzalcoátl debía dominar todo el Anahuac.

El fatalismo de la cosmovisión azteca, segun la cual todos los dioses exigían sacrificios humanos, les llevó a realizar prácticamente todos los días del año innumerables sacrificios, los cuales son minuciosamente descritos por Bernardino de Sahagún a lo largo de los 38 capítulos y seis apéndices del segundo libro de su Historia General de las cosas de Nueva España.

A su llegada al Anahuac, los tenochcas estuvieron sometidos al señorío de Azcapotzalco, pero lograron librarse de ese yugo cuando el jefe mexica (huey-tlatoani) Itzcóatl estableció en 1428 una alianza con Nezahualcóyotl, huey- tlatoani de Texcoco, y con la colaboración de guerreros de Huejotzingo, lograron vencer a los de Azcapotzalco. Esta victoria convirtió a Meshico- Tenochtitlán en un señorío independiente, en una verdadera ciudad-estado. En 1434 los mexicas formaron con Texcoco y Tacuba la «Triple Alianza», la cual les permitió imponerse sobre los demás pueblos del Anáhuac y extender sus dominios hasta regiones de las costas del Golfo de México hacia el este y algunas del Pacífico hacia el oeste. Sin embargo, nunca hicieron el menor intento por integrar a su cultura y gobierno a los pueblos que fueron sometidos militarmente; sólo les impusieron la obligación de entregarles periódicamente cuantiosos tributos, especialmente de hombres y mujeres destinados a ser sacrificados a las deidades aztecas.

NOTAS

  1. GUZMÁN VALDIVIA Isaac. Humanismo trascendental y desarrollo. Ed. LIMUSA, México, p. 64
  2. CARRIER Herve. Lexique de la Culture. Ed. Desclee. París 1992 , p.101

BIBLIOGRAFÍA

CARRIER Herve. “Lexique de la Culture”. Ed. Desclee. París 1992 CASO Alfonso: "El Pueblo del Sol", Fondo de Cultura Económica, México 1953. GUZMÁN VALDIVIA Isaac. Humanismo trascendental y desarrollo. Ed. LIMUSA, México. SAHAGÚN Bernardino. “Historia General de las cosas de Nueva España.” Ed. Porrúa, México, 1989 SEJOURNE Laurette: "Pensamiento y Religión en el México Antiguo", Breviarios del Fondo de Cultura Económica, México 1957. VV.AA. “Historia General de México” (ilustrada) Volumen I. Ed. El Colegio de México- LXI Legislatura Cámara de Diputados. México, 2010 VV.AA. Enciclopedia de México. Tomo XIII. México, 1993

JUAN LOUVIER CALDERÓN