CARDENAL DE CISNEROS (Francisco Jiménez de Cisneros)

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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Introducción

Francisco Jiménez de Cisneros, cuyo nombre de pila era Gonzalo, y es más conocido como el «Cardenal Cisneros» fue cardenal, arzobispo de Toledo, regente de Castilla, primado de España y tercer inquisidor general de Castilla, perteneciente a la Orden Franciscana (O.F.M. ). Fue confesor y consejero de la Reina Isabel la Católica; es personaje fundamental en la historia española de finales del siglo XV y comienzos del XVI, interviniendo activamente en los asuntos de la historia eclesial y política de la España y de su configuración política: conclusión de la historia de la Reconquista con la toma de Granada (enero de 1492); consumación de la unidad de la monarquía española tras el matrimonio de Isabel I de Castilla y Fernando V de Aragón (los Reyes Católicos); los viajes castellanos (los primeros dirigidos por Cristóbal Colón) hacia el Nuevo Mundo y los comienzos de su evangelización a la luz del Testamento de Isabel la Católica y las pautas o Leyes que debían animar la presencia colonizadora de España en las tierras de aquel Nuevo Mundo.

En el campo político, Cisneros ocupa un papel fundamental en la configuración del nuevo Reino unido de las Españas, tras la muerte de Isabel la Católica con dos regencias. Gobernó la Corona de Castilla en dos ocasiones por incapacidad de la reina Juana. Entre 1506 y 1507 presidió el Consejo de Regencia que asumió el gobierno castellano tras la muerte del rey Felipe el Hermoso en espera de la llegada de Fernando el Católico. Entre 1516 y 1517 volvió a asumir el gobierno tras la muerte del rey Fernando V y en espera de Carlos I. Por ello se explican sus dos regencias del Reino de Castilla. La primera, como Regente del Reino, tras la muerte de Isabel la Católica y la inhabilitación para su gobierno por la hija heredera y primogénita de los Reyes, Juana, llamada «La Loca»; y la segunda tras la muerte del rey Fernando el Católico en 1515 y la transición hasta la llegada de su nieto Carlos (de Habsburgo-Castilla-Aragón), y el asentamiento de las bases constitutivas para la acogida por lo tanto del hijo y heredero de Juana I de Castilla-Aragón, Carlos con el nombre de Carlos I en España (y futuro V como emperador más tarde, en 1520, del Sacro Romano Imperio Germánico).[1]

Datos biográficos

Francisco Jiménez de Cisneros nació en Torrelaguna (Madrid) en 1436, hijo de simples hidalgos procedentes de Cisneros (Palencia). Tuvo dos hermanos, Juan y Bernardino; primo suyo fue el reformador benedictino García Jiménez de Cisneros.3 Inició sus estudios en Roa y Cuéllar, pasando más adelante a las aulas del Estudio General franciscano en Alcalá de Henares. Terminó sus estudios en filosofía, teología, derecho civil y canónico en el Colegio Mayor de San Bartolomé en Salamanca. De allí pasó a Roma, en donde fue ordenado sacerdote en torno a 1460 y donde ejerció de abogado.

Tras el fallecimiento de su padre, regresa a Castilla en torno a 1466. Consigue el arciprestazgo de Uceda, enfrentándose con el arzobispo de Toledo, Alfonso Carrillo de Acuña[2] , lo que significó el encarcelamiento durante algunos años, primero en Uceda y posteriormente en el castillo de Torremocha (Santorcaz). A pesar de su reclusión, Cisneros no renunció a su cargo, en el que fue mantenido por el cardenal González de Mendoza[3] , aunque el encierro habría durado poco tiempo, pues en 1478, Cisneros era capellán mayor de la catedral de Sigüenza y vicario general de la diócesis.

Sufrió una profunda crisis espiritual que le llevó a entrar en la orden de los franciscanos; fue entonces cuando sustituyó su nombre de Gonzalo por el de Francisco en honor de san Francisco de Asís. Pasó del convento franciscano de San Juan de los Reyes en Toledo a El Castañar y después al convento de la Salceda, donde durante siete años llevó una vida monacal. En 1492 la reina Isabel la Católica lo elige como su confesor, siguiendo los consejos del entonces arzobispo de Toledo, el cardenal Pedro González de Mendoza, primer protector de Cisneros. En 1494 fue nombrado provincial de la orden franciscana en Castilla. Acometió en ella una profunda reforma, siguiendo al movimiento espiritual de la estricta observancia franciscana de Pedro de Villacreces, procurando la estricta observancia de la Regla de San Francisco . A la muerte del cardenal González de Mendoza en 1495, Cisneros fue consagrado arzobispo de Toledo en el convento de San Francisco de Tarazona por el arzobispo de Granada y confesor de la reina fray Hernando de Talavera y en presencia de los Reyes Católicos. Durante la Baja Edad Media era ya ostentar el mayor poder tras La Corona, al ser Primado de España y Canciller Mayor de Castilla. En 1497 convoca un sínodo en Alcalá de Henares y un año después en Talavera de la Reina, con la finalidad de promover la reforma del clero diocesano y la vida pastoral de la archidiócesis de Toledo, además de otras órdenes religiosas y monásticas.

Su discutida actuación en el recién conquistado Reino Nazarí de Granada En 1499 partió al reino de Granada con el encargo de asumir su evangelización, en colaboración del arzobispo fray Hernando de Talavera. Su actuación en Granada en el cuadro histórico de una compleja realidad tuvo una actuación discutida por la historiografía moderna. En su celo misionero de querer a toda costa implantar la fe católica y borrar todo rastro del islamismo imperante en el reino nazarí, entre 1499 y 1500, mandó destruir la biblioteca nazarí en Granada. El propósito era eliminar todo aquello que contribuyese a la permanencia de la fe mahometana por lo que ordenó una quema de libros en la plaza de Bib-Rambla, en aquel entonces conocida como Puerta del Arenal, donde fue convertido en cenizas todo el acervo poético, histórico y patrimonial de la cultura nazarí, salvándose únicamente los libros de medicina. Su papel en los comienzos de la evangelización en el Nuevo Mundo

En 1500 comenzó a mandar misioneros al Nuevo Mundo, especialmente de su orden, los Frailes Menores. Entre los misioneros franciscanos, envió a su secretario, Francisco Ruiz, junto con otros dos misioneros de su Orden, Juan de Trasierra y Juan de Robles, en la segunda expedición de Cristóbal Colón, a la isla La Española, y después a tres monjes jerónimos, Luis de Figueroa, Bernardino Manzanedo, y Alonso de Santo Domingo, encargándoles implantar una Iglesia reformada y combatir los abusos de poder por parte de los nuevos colonizadores. Isabel la Católica tuvo en Cisneros no solo un confesor, sino también un consejero.

Recuperación del rito mozárabe o liturgia hispánica

Desde su elección como arzobispo de Toledo, Cisneros puso un gran empeño en recuperar los textos del oficio y misa del rito mozárabe, que fue una liturgia de la Iglesia católica en torno al siglo VI en la península ibérica, en el Reino visigodo de Toledo, y que fue practicada en los territorios hispánicos hasta el siglo XI, tanto en áreas bajo dominio cristiano como musulmán. En tiempos de Cisneros solo se conservaba en la ciudad de Toledo y en la basílica de San Isidoro de León (España), en condiciones bastante precarias.

Así, en pleno proceso reformador de la Iglesia de la Corona de Castilla, con el apoyo de la reina Isabel la Católica, Cisneros advierte la riqueza de la liturgia de los mozárabes y en 1495 crea una capilla en la Catedral de Toledo —la del «Corpus Christi»— para que se conservase la antigua liturgia, dotándola de renta para su mantenimiento y de sacerdotes del propio cabildo catedralicio. También acometió una importante labor de recopilación y ordenación litúrgica —cada parroquia celebraba la misa y los oficios de manera diferente y la tradición oral que sustentaba el canto se iba perdiendo— y reunió gran cantidad de códices procedentes de todo el reino: mandó una reconstrucción de los textos y un estudio de los recursos litúrgicos que culminó en la impresión de un nuevo misal y de un breviario. En ellos se transcribieron las melodías que aún se conservaban a la notación cuadrada: los antiguos textos que se conservaban permitieron la reconstrucción aproximada de la liturgia tal y como era en la época visigoda.

Personaje político activo y polifacético

Al morir la reina Isabel, Juana I de Castilla y su esposo Felipe de Habsburgo (I) fueron nombrados reyes de Castilla. El 24 de septiembre, víspera de la muerte de Felipe I, los nobles acordaron formar un Consejo de Regencia interina para gobernar provisionalmente el reino presidido por Cisneros y formado por el Almirante de Castilla, el Condestable de Castilla, Pedro Manrique de Lara y Sandoval duque de Nájera, Diego Hurtado de Mendoza de la Vega y Luna, duque del Infantado, Andrés del Burgo, embajador del Emperador, y Filiberto de Vere, mayordomo mayor del rey Felipe I.

La nobleza y las ciudades contendieron acerca de quién debía desempeñar la Regencia, pues por un lado estaban los que querían al emperador Maximiliano durante la minoría del príncipe Carlos, como los Manrique, Pacheco y Pimentel; y por otro lado, los que querían la regencia de Fernando el Católico tal y como quedó establecida en el testamento de Isabel la Católica y las cortes de Toro de 1505, como los Velasco, Enríquez, Mendoza y Álvarez de Toledo. Sin embargo, la reina Juana (I) trató de gobernar por sí misma, revocó e invalidó las mercedes otorgadas por su marido, para lo cual intentó restaurar el Consejo Real de la época de su madre Isabel.

Sin consultar a la reina Juana I, Cisneros acudió a Fernando el Católico para que regresara a Castilla. Pero a pesar de los intentos de Cisneros, nobles y prelados, la reina no reclamó a su padre para gobernar y de hecho llegó a prohibir la entrada del arzobispo a palacio. Para dar legalidad al nombramiento como regente de Fernando el Católico, el Consejo Real y Cisneros buscaron encauzar el vacío de poder con la convocatoria de Cortes, pero la reina Juana se negó a convocarlas, y los procuradores abandonaron Burgos sin haberse constituido en asamblea.

Tras regresar de tomar posesión del Reino de Nápoles, Fernando el Católico se entrevistó con su hija el 28 de agosto de 1507, y volvió a asumir el gobierno de Castilla. Agradecido con Cisneros, el Rey Católico le consiguió el capelo cardenalicio con el título de Santa Balbina. En diciembre de 1509 el rey pactó con el emperador la renuncia de las pretensiones imperiales a la regencia en Castilla, y las Cortes de 1510 le ratificaron como regente. Entre 1507 y 1516, aun con extremadas dificultades, Cisneros y el rey Fernando lograron devolver un tanto el prestigio que la monarquía había perdido. En 1507 Cisneros fue nombrado Inquisidor general de Castilla. Se renovó el entusiasmo conquistador, desempeñando Cisneros un papel importante en la conquista de Orán, al igual que en los tiempos de Isabel la Católica había participado de manera activa en la conquista de Granada. Organiza eclesiásticamente los territorios conquistados y dio nombre a Villa Cisneros. Pese a su rango de cardenal, no participó en el cónclave de 1513 en el que fue elegido León X.

La actividad legislativa de Cisneros se extiende a muchos campos no solo en la vida eclesial, cultural y política, sino también en la social, cuyas decisiones han determinado hasta hoy día muchos campos de la vida social y familiar no solamente en el mundo hispano, sino en el mundial. Así en 1501 instituyó la obligatoriedad de la identificación de las personas con un apellido fijo. Hasta entonces en el mundo occidental las personas se identificaban con su nombre y un apellido o mote que reflejaba el lugar de procedencia, el oficio o alguna característica de la persona, por lo que miembros de una misma familia, incluso hermanos, podían tener diferente apellido. Este sistema producía un tremendo caos administrativo para poder identificar a las personas por familias. A partir de la ordenanza de Cisneros, el apellido del padre quedaba fijado y pasaría a ser el de todos sus descendientes.


Labor cultural: fundador de la Universidad de Alcalá

Durante su vida participó, en mayor o menor medida, en todo lo que se hizo durante el reinado de los Reyes Católicos y contribuyó de forma decisiva a la configuración del nuevo Estado. Reformó la vida religiosa, que había caído en una notable relajación moral y precariedad intelectual. Supo ver que toda renovación empezaba por la educación. Por ello, fundó en Alcalá de Henares una de las instituciones que más ha influido en la cultura española: la Universidad Cisneriana. La universidad fue fundada en el año 1499 a partir del antiguo «Studium Generale» de Alcalá de Henares, del que Cisneros fue alumno.

La Universidad de Alcalá fue la primera universidad renacentista, humanista y universal de aquel entonces. Cisneros fue consciente de la transcendencia de su fundación y no escatimó esfuerzos para dotar a su Colegio del marco urbanístico adecuado, de una buena financiación y de los mejores maestros de la época, por lo que con ello la villa de Alcalá de Henares se vio enormemente beneficiada. La primera piedra del edificio que lo albergaría la puso Cisneros el 14 de marzo de 1501; en 1508 comenzaron las clases y en 1510 dotó a su fundación de unas «Constituciones». Cisneros dotó a la nueva Universidad de Alcalá con una magnífica biblioteca, en la que un elevado porcentaje de libros versaba sobre ciencias naturales.

Iglesia Magistral de Alcalá

Hizo construir la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares de San Justo y Pastor (actualmente Catedral Magistral) en estilo gótico isabelino que sustituyó al deteriorado templo medieval de San Justo. En ella se haría su sepulcro, obra de Domenico Fancelli y Bartolomé Ordóñez; pero el sepulcro se halla hoy día en la capilla de San Ildefonso en el antiguo Colegio Mayor del mismo nombre. La concesión del título de Iglesia Magistral implicaba que una parte importante del cabildo de la iglesia debía estar formado por maestros doctores en teología (magister) de la Universidad . Con esta disposición, el Cardenal solucionaba otra de sus preocupaciones: dotar de «jubilación» a sus profesores eméritos, dado que al entrar a formar parte del cabildo estarían percibiendo una pensión vitalicia de las rentas eclesiásticas. De otra manera, al cesar por edad en sus funciones docentes en la universidad, no tendrían más sustento que el que hubieran podido ahorrar durante su vida activa.

Biblia políglota

Uno de sus máximos afanes culturales fue la edición de una Biblia que reuniera las versiones en sus idiomas originales, hebreo, arameo, griego, junto a su traducción latina: Es la llamada Biblia políglota complutense. Fue una de las grandes empresas editoriales de las primeras décadas del siglo XVI. La llamada «Biblia Políglota Complutense» saldría de las prensas alcalaínas de Arnaldo Guillén de Brocar entre los años 1514 y 1517. La edición, coordinada por el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros y para la que se contó con grandes especialistas en lenguas clásicas, está considerada una obra cumbre del humanismo cristiano de su tiempo y la primera edición en varias lenguas de la Biblia completa.

Contiene los textos sagrados en latín, griego, hebreo y arameo, cada uno de ellos en su correspondiente alfabeto, lo que la convierte en una joya de la tipografía del siglo XVI. Entre los grandes especialistas que trabajaron en ella hay que mencionar a Diego López de Zúñiga o Jacobus Stunica († 1531), que dirigió la edición, hablaba arameo y árabe; Hernán Núñez de Toledo (1475-1553) que era un latinista; y Alfonso de Zamora (1476-1544) un hebraísta. La obra consta de 6 volúmenes, 4 de ellos con el Antiguo Testamento, en los cuales cada página está dividida en tres columnas paralelas de texto: En hebreo la exterior, la Vulgata latina en el medio y la Septuaginta griega en el interior. En cada página del Pentateuco, se añade el texto arameo (el Targum Onkelos) y su propia traducción al latín en la parte inferior de la página.

El volumen 5 contiene el nuevo testamento, dividido en dos columnas, con la primera versión impresa en griego, de bellísimos tipos; y en la otra columna, la versión en latín, llamada Vulgata. El volumen 6 contiene diccionarios de hebreo y arameo, interpretaciones de nombres de esos idiomas y del griego, y una gramática hebrea, entre otros temas. El cardenal Cisneros murió en noviembre de 1517, cinco meses después de terminada la Biblia, y nunca la vio publicada. El Papa León X autorizó la Biblia en 1520, y se distribuyó a partir de 1522. De las 600 copias publicadas, se estima que subsisten unas 120.

Últimos años y muerte

Hasta sus últimos días Cisneros siguió trabajando en la reforma de la Iglesia. En el V Concilio de Letrán, (1512-1517) contribuyó enviando un programa de reformas: descentralización de la Curia, ausencia total de simonía en la elección pontificia, reunión de un concilio general cada cinco años, exámenes de los candidatos a los beneficios eclesiásticos y una clarificación eclesiológica de las doctrinas conciliaristas.

El 23 de enero de 1516 falleció Fernando el Católico. Por disposición testamentaria, Cisneros queda constituido nuevamente como Regente del Reino de Castilla hasta que el joven príncipe Carlos, que se encontraba entonces en Flandes, viniera a España para ocupar el trono. En esta etapa de casi dos años, Cisneros, que contaba ya ochenta años, mostró unas dotes políticas y una habilidad para gobernar extraordinarias. Supo hacer frente a un clima interior extremadamente inestable, con los nobles castellanos ávidos de recuperar el poder perdido. Asimismo, logró abortar las intrigas de los que pretendían sustituir en el trono español a Carlos por su hermano Fernando, que había sido educado en España por Fernando el Católico, destituyendo a todo el entorno del infante y nombrando, el 17 de septiembre de 1517, al marqués de Aguilar de Campoo como «gobernador de su persona y casa».

Los acontecimientos se desbordaron y en Bruselas Carlos fue proclamado rey de Castilla y Aragón, en un acto que se podría asemejar a un golpe de Estado, pues la reina legítima era Juana y nadie había declarado su destitución. Sin embargo, Cisneros se avino a los hechos de Bruselas y envió emisarios a Flandes urgiendo la inmediata presencia de Carlos como único medio de parar las inquietudes de rebelión que corrían por el reino. Así pues, de facto había dos gobiernos, el de la corte de Bruselas y el de Cisneros en Castilla.

El 8 de septiembre de 1517, Carlos partió con su escuadra desde Flesinga, a las cinco de la mañana, rumbo a Santander. Pero una fuerte tormenta desvió el rumbo de las naves, y en la madrugada del 19 de septiembre de 1517, los cuarenta barcos que integraban la escuadra se encontraron ante la playa de Tazones en la costa de Villaviciosa, en Asturias. Cuando se descubrió el error en el rumbo, Carlos y sus consejeros deliberaron sobre si continuar el viaje por mar o desembarcar allí mismo. La inseguridad de la vía marítima, «por la mutabilidad del viento, que lo mismo se puede cambiar en malo que en bueno», inclinó la decisión hacia el desembarco, según relata Laurent Vital, el cronista flamenco que viajaba con el rey.

Cisneros deseaba la llegada del rey para poder tener una entrevista y estaba preparando todo para la entronización. Sin embargo, la comitiva real se desplazó lentamente, sin fijar fecha y lugar para una entrevista, por lo que Cisneros partió al encuentro del monarca. Este retraso voluntario en el encuentro de ambos fue promovido por el consejero del rey Guillermo de Croy, que desconfiaba de la lealtad de Cisneros al rey. Finalmente, se fijó la fecha para el encuentro el 5 de noviembre. Cisneros, muy enfermo, no pudo continuar el viaje y terminó falleciendo en Roa (Burgos), el 8 de noviembre de 1517.

Proceso de canonización

Poco después de su muerte se inició su proceso de canonización. El primer intento comenzó a mediados del siglo XVI en el Convento de San Francisco de Torrelaguna. Sin embargo, la Guerra de las Comunidades de Castilla (1520-1522) y la reforma protestante paralizaron el proceso. En 1569 se publicó una biografía escrita por Alvar Gómez de Castro, lo que permitió la difusión de su vida y obra en toda Europa.

El proceso comenzó de forma oficial en 1626 bajo la tutela del cardenal Antonio Zapata y Cisneros, administrador de Toledo y sobrino biznieto de Cisneros. La Universidad de Alcalá financió todo el proceso y varios de sus miembros fueron postuladores. Se elaboraron las pruebas testificales en Alcalá de Henares, Torrelaguna, Madrid, Toledo y Orán. El proceso se traspasó a Roma para que fuera llevado por la Congregación de Ritos y el Colegio Cardenalicio, pero no llegó a término.

El franciscano Pedro de Quintanilla y Mendoza, que vivió en Roma más de diez años para seguir el proceso, logró de la Santa Sede la reactivación de la causa. Finalmente en el siglo XVIII sufrió el parón definitivo, debido a la escasa financiación de la Universidad de Alcalá y al choque de intereses que suponía entre la orden franciscana observante (a la que pertenecía Cisneros) y la conventual. Las reformas de Cisneros contribuyeron a su separación en 1517. Clemente XIV (franciscano conventual), puso fin al proceso de canonización.

Con motivo de la apertura del primer curso académico de la Universidad de Alcalá (1508), se acuñó una medalla con la efigie de Cisneros y la leyenda: F. F. X. CAR.LIS. HISP. ARCHI. TOL. COMPL. ACADEMIA FVNDATOR (Fray Francisco Ximénez, Cardenal de España, Arzobispo de Toledo, Fundador de la Academia Complutense). Hasta el incendio de la catedral magistral de Alcalá de Henares (entonces colegiata magistral) en julio de 1936, figuró en el edificio una pintura sobre tabla en la que aparecían, San Eugenio y San Ildefonso de Toledo y bajo ellos un medallón policromado con la efigie de Cisneros. La leyenda inscrita en el marco decía: HORVM SANCTORVM VESTIGIA EST SECVTVS CAR.LIS D. F. FRANCISCVS XIMENEZ (El Cardenal D. Fray Francisco Ximénez siguió las huellas de estos santos).

Los primeros retratos del cardenal se encuentran en los frescos pintados aún en vida del prelado por Juan de Borgoña en la Sala Capitular y, dirigiendo la campaña de Orán, en la Capilla Mozárabe de la Catedral de Toledo. Poco posterior a la muerte del cardenal podría ser el relieve en alabastro atribuido al escultor borgoñón Felipe Bigarny, considerado, junto a Alonso Berruguete y Diego de Siloé, uno de los máximos representantes del arte renacentista castellano (aunque con rasgos flamencos y borgoñones del gótico tardío), recibió encargos de Cisneros en obras para la Catedral de Toledo y la Colegiata de los Santos Niños de Alcalá de Henares.

No habiéndose documentado el encargo de la obra ni la autoría, la datación ha sido discutida, proponiéndose fechas que van de 1502 a 1515 y 1518, año este último en que Domenico Fancelli y Fernando del Rincón reciben el encargo del sepulcro. Este relieve se encontraba en la sacristía de la Capilla Mayor de San Ildefonso. En 1787 fue trasladado al Colegio Mayor de San Ildefonso y actualmente se encuentra en la Universidad Complutense de Madrid.

Obras - XIMENEZ DE CISNEROS F., Vetus testamentū multiplici lingua nūc primo impressum, Et imprimis Pentateuchus Hebraico Greco atq(ue) Chaldaico idiomate: adiūcta vnicuiq(ue) sua latina interpretatione. Copluti vniuersitate: industria & solertia Arnaldi Guilielmi de Brocario; 1514. - XIMÉNEZ DE CISNEROS F., Haec tibi pentadecas tetragonon respicit illud, Hospitium petri et pauli ter quinq(ue) dierum, Namq(ue) instrumentum vetus hebdoas innuit, octo, Lex noua signatur, ter quinq(ue) receptat vtrūq(ue): Intonarium toletanum. Uniuersitatis Co(m)plute(n)si: i(n)dustria atq(ue) solertia Arnaldi Guillelmi Brocarij; 1515. - JIMÉNEZ DE CISNEROS F., Enmendar yerros de amor. En: Comedias nuevas escogidas. Parte treinta y ocho de comedias nuevas, escritas por los mejores ingenios de España. Madrid: Lucas Antonio de Bedmar; 1672. - XIMENIO F., Constitutiones Insignis Collegij Sancti Ildephonsi: ac perinde totius almae Complutensis Academiae. Compluti: ex Officina Iulaini Garcia Briones; 1716. Biografías - De rebuscar gestis, Alvar Gómez de Castro, 1569. - Compendio de Robles, 1604. - Archetypo de virtudes de Quintanilla, 1653. - Vida y motivos, Fernández de Pulgar, 1673. - Historia de Flechier, 1693. - Seminario de nobles de Alcolea, 1777. - Cisneros, José García Oro, 2002. - Cisneros, el cardenal de España, Joseph Pérez, 2014. - El tercer rey: cardenal Cisneros, Novela histórica, Pedro Miguel Lamet, SJ, 2017.

NOTAS

Bibliografía

- Cedillo, Sr. Conde de: El Cardenal Cisneros, Gobernador del Reino, Madrid, R.A.H., tomo I, 1921; tomo II, Documentos. 1928. - Serrano y Sanz, Manuel: Orígenes de la Gobernación Española en America, Madrid. Nueva Biblioteca de Autores Españoles, tomo XXV, 1918. Es una agrupación de Ensayos, entre el que mas interesa para este campo se titula El Gobierno de las Indias. - Giménez Fernández Manuel, El Plan Cisneros-Las Casas para la Reformación de las Indias. Consejo Superior de Investigaciones Científicas (C.S.I.C.). Escuela de Estudios Hispanoamericanos. Madrid 1984. - Eisenberg D., Cisneros y la quema de los manuscritos granadinos. Journal of Hispanic Philology. 1992; 16:107-24. - García Oro, José (2005). Cisneros: un cardenal reformista en el trono de España (1436–1517). Esfera de los Libros. ISBN 978-84-9734-389-3. - Jaime Contreras, Antoni Simón Tarrés, Ricardo García Cárcel (2004). Historia de España. Vol. VI: La España de los Austrias I. Espasa Calpe. ISBN 84-670-1579-9. - Blasco Esquivias B (directora). Ciclo de conferencias 'El Cardenal Cisneros' (1436-1517). Su legado en el quinto centenario. Madrid: Universidad de Alcalá, Universidad Complutense de Madrid; 2017. - Martínez Marcos AJ. Alcalá de Cisneros, itinerario cisneriano complutense. Alcalá de Henares: Domiduca Libreros; 2019. ISBN 978-84-121308-0-5 - Rivera Blanco J (director). El Cardenal Cisneros, promotor de las artes, su legado patrimonial. III Simposio Internacional de Arte y Arquitectura Universitaria Patrimonial. Alcalá de Henares: Editorial Universidad de Alcalá; 2021. ISBN 9788418254390 - Retrato de Francisco Jiménez de Cisneros con un epítome sobre su vida incluido en el libro Retratos de españoles ilustres, publicado en el año de 1791. - Biografía de Cisneros, en la Enciclopedia Franciscana. - Francisco Jiménez de Cisneros [voz], en la Enciclopedia Católica. - Jiménez de Cisneros, O.F.M.Obs., Francisco [voz], en The Cardinals of the Holy Roman Church. - Archbishop Francisco Jiménez de Cisneros, O.F.M. [voz], en Catholic-Hierarchy. - Obras digitalizadas de Francisco Jiménez de Cisneros en: Biblioteca Digital Hispánica de la Biblioteca Nacional de España.


FIDEL GONZÁLEZ FERNÁNDEZ

  1. Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico (Gante, Condado de Flandes, 24 de febrero de 1500-Cuacos de Yuste, 21 de septiembre de 1558), llamado «el César» reinó junto con su madre, Juana I de Castilla —esta última de forma sólo nominal y hasta 1555—, en todos los reinos y territorios hispánicos con el nombre de Carlos I desde 1516 hasta 1556, reuniendo así por primera vez en una misma persona las coronas de Castilla —el Reino de Navarra incluido— y Aragón. Fue emperador del Sacro Imperio Romano Germánico como Carlos V de 1520 a 1558. Hijo de Juana I de Castilla y Felipe I el Hermoso, y nieto por vía paterna del emperador Maximiliano I de Habsburgo y María de Borgoña, de quienes heredó el patrimonio borgoñón y el Archiducado de Austria con el derecho al trono imperial del Sacro Imperio Romano Germánico, y por vía materna de los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, de quienes heredó la corona de Castilla, con los dominios en Navarra y las Indias Occidentales, y la corona de Aragón que comprendía los reinos de: Nápoles, Sicilia, Cerdeña, Valencia, Mallorca y el de Aragón con sus condados dependientes.
  2. Carrillo de Acuña, Alfonso. Cuenca, 1412 – Al¬calá de Henares (Madrid), 1.VII.1482. Obispo de Si¬güenza y arzobispo de Toledo. Sobrino del cardenal Alfonso Carrillo de Albornoz, personaje eclesiástico y civil, protagonista ambiguo e historiográficamente discutido, en las luchas eclesiástico-civiles en la Castilla de finales del siglo XV y de la unión de Castilla y Aragón bajo los Reyes Católicos Isabel y Fernando. (Cf. © ® María del Pilar Rábade Obradó y Jorge Díaz Ibáñez, en Dbe.rah.es. https://dbe.rah.es/biografias/10888/alfonso-carrillo-de-acuna).
  3. González de Mendoza, Pedro. Gran Cardenal de España. Guadalajara, c. 1427 – 11.01.1495. Obispo de Calahorra y de Sigüenza, administrador de la sede de Osma, arzobispo de Sevilla y de Toledo, capellán de Juan II y consejero de Enrique IV y de los Reyes Católicos. Pertenecía a uno de los linajes más relevantes de la alta nobleza castellana. Tendrá un papel de suma relevancia en el reino de Castilla y en la unión entre los reinos castellano y aragonés a través del matrimonio de la princesa Isabel de Castilla y del príncipe Fernando de Aragón, y por lo tanto en la formación del futuro reino unido de las Españas y del Imperio español, formado por la conjunción o unión de varios reinos ibéricos y extra ibéricos, tanto en Europa como en la futura América Hispana y Filipinas. Por ello en la formación de esta nueva realidad histórica, ya desde sus albores formativos, no se puede pasar por alto esta figura histórica. Cf.© ® DIEGO GONZÁLEZ NIETO, en Real Academia De La Historia, DB-e: Dbe.rah.es. https://dbe.rah.es/biografias/11043/pedro-gonzalez-de-mendoza.