Diferencia entre revisiones de «CÓDICES precolombinos»

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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Revisión del 10:29 31 ago 2018

Mesoamérica y sus libros

Mesoamérica fue el único punto del continente americano en donde se logró desarrollar de manera autónoma, un sistema de escritura propio; hay la certeza de que en México y ciertas regiones de América Central, ya se escribía desde el Clásico temprano, entre los siglos III y VII d. C., es decir, hace mil o mil quinientos años; una de las grandes sorpresas que recibieron los misioneros cuando llegaron a México en el siglo XVI, fue descubrir que los indios escribían y tenían libros; son muchos los comentarios elogiosos de los cronistas españoles a ese respecto, al grado de que comparaban las letras de los indios con las de los egipcios.

La escritura indígena estaba concebida en torno a una estructura muy compleja en la que jugaban un papel perfectamente bien establecido los símbolos, los colores, los personajes, los números y las fechas, todos interactuando entre sí y distribuidos en el papel de acuerdo a técnicas pre establecidas. Cabe señalar empero que debido a que la escritura se desarrolló en un área muy extensa, tuvo expresiones diferentes entre las distintas regiones, es decir se generaron diversos estilos, escuelas propias y varias corrientes plásticas emanadas de su propio entorno.

Así, los códices mayas sobresalían por su elegancia, lograda a base de una línea muy fina que recogía con precisión los detalles de las figuras, tanto de los rostros, como del vestuario e incluso de las actitudes y movimientos de los personajes, aunque el color se usaba en forma discreta. Mientras que en los códices mixtecos se daba al color una importancia simbólica, pero la figura humana se concebía más estática y con cierta discordancia ya que la cabeza siempre se dibujaba desproporcionadamente grande en relación con el resto del cuerpo; por si fuera poco, aún entre los mismos códices mixtecos había diferencias, por ejemplo, los grandes contrastes paisajísticos del Occidente de Oaxaca influyeron en la creación de una plástica enteramente propia con características distintivas; pero también, dentro de esta plástica influyó fuertemente el entorno político de la región, al grado de que la escritura se centró en torno a la historia de las dinastías de Tilantongo y Teozacoalco, es decir, la importancia de las familias nobles de la Mixteca adquirió tal dimensión que acaparó la atención de sus códices, en los que se relata con lujo de detalles los nacimientos, las defunciones y las alianzas matrimoniales de las dinastías, así como las guerras de conquista, las confederaciones políticas y las celebraciones religiosas de los señoríos.

Mientras que los códices del llamado “Grupo Borgia”, muy similares a los de la Mixteca en cuanto a su iconografía y reglas generales de escritura, diferían con éstos porque el tema de los Borgia era eminentemente religioso, ritual y calendárico; es decir, los del Grupo Borgia eran libros de religión y los mixtecos de historia. Esta diferencia temática provocaría que la organización del espacio y por lo tanto la estética, resultara enteramente distinta; la composición de los libros de religión del Grupo Borgia, se hacía a base de presentar espectaculares ilustraciones de sus dioses, rodeadas por cuadretes que encerraban los distintos ciclos calendáricos.

Los libros mixtecos de historia por su parte, mostraban personajes lujosamente ataviados, marchando en una ordenada e interminable secuencia histórica que iba marcando nacimientos, alianzas matrimoniales, descendencias y fallecimientos; sobra decir que el resultado plástico difería entre ambos. Y algo similar pasaba con los códices náhuas del altiplano que tocaban diferentes temas; al respecto, Motolinía cuenta que había cinco clases de libros, los de los años que serían los tonalamatl, a los que Sahagún llama “martirolojo” y Remi Siméon xiuhtlapohualamatl y que eran agendas o almanaques en donde se registraban las fechas litúrgicas importantes; luego estaban los libros de las fiestas que tal vez trataban los detalles de la logística de los grandes festejos, podrían ser quizás los que Molina llama ilhuitlapoalamoxtli o “calendario” a secas; Motolinía menciona también unos libros “de los sueños”, de los cuales no se conocen ejemplos hoy en día y deja en un quinto grupo a los libros del ritual.

Hubo además códices de tributos cruciales para la administración fiscal de Tenochtitlan y mapas o cartas geográficas, de gran importancia para el control y la expansión imperial. Hoy han sobrevivido solo catorce códices precolombinos, de los cuales tres son del área maya, cinco del occidente de Oaxaca y cinco más los llamados del Grupo Borgia, cuyo origen aún se discute, proponiéndose como punto de creación el occidente de Oaxaca, la zona mixteca de Puebla, Tlaxcala o alguna zona de la costa del Golfo de México.

Códices mayas

Son los que se hicieron en el sur de la actual República mexicana, en los estados de Campeche, Yucatán, Quintana Roo, parte de Tabasco y Chiapas, así como también en Guatemala, Belice, parte de Honduras y El Salvador. Se pintaban sobre “amate”, un papel autóctono hecho con la corteza de ciertos árboles del género Ficus, procesada a base de repetidos remojos para desintegrarla y formar grandes hojas a las que se aplicaba una imprimatura hecha con polvo de yeso mezclado con un aglutinante llamado tzacuhtli, que extraían de la raíz de una variedad de la orquídea; estas hojas se plegaban a manera de biombo usando un formato alto y delgado, muy esbelto. El estilo del dibujo era cuidadoso, detallado y de especial calidad estética; personajes y animales dibujaban con ritmo y dinamismo; se acostumbraba presentar las figuras dentro de “cartuchos” que las circundaban y que servían para delimitar las diferentes “escenas”. Los temas predominantes eran los rituales, adivinatorios, calendáricos, astronómicos, matemáticos, históricos y agrícolas. La paleta básica incluía negros, rojos, azules, amarillos y ocres aplicados de manera uniforme y con reserva.

Códice Dresde

Conocido también como Códice Dresdensi, se encuentra en la Sächsisch Landesbibliothek, en Dresde; se diseñó sobre 39 fojas de 9 x 20.5 centímetros cada foja, lo que dio una longitud total de 3,56 metros; originalmente estaban plegadas en forma de biombo, aunque hoy están desplegadas. El Códice Dresde es un calendario adivinatorio cuya parte astronómica se centra en el recorrido de Venus, dando información bastante precisa sobre las fases de la luna del sol y de Marte; en añadidura a éste que es el tema nuclear, se incluyeron también aspectos religiosos, de cacería y de agricultura. Cabe recordar que basado en el Códice Dresde, Ernst W. Fösterman, bibliotecario mayor de la Biblioteca Pública y Real de Dresde, logró hacer, por vez primera, una correlación entre el calendario maya y el Gregoriano.

Códice Madrid

Llamado también Códice Tro-cortesianus, Códice Troano o Codex Cortesianus; se encuentra en el Museo de América, en Madrid, de donde toma su nombre actual; fue elaborado a fines del siglo XV al sureste de México en las tierras bajas del área maya, por ocho especialistas de altos vuelos que lo pintaron sobre 56 hojas de papel amate de 22.6 por 12.2 centímetros, todas se pintaron por ambos lados y se doblaron en forma de biombo. Cabe recordar que en algún momento desconocido para nosotros, el hoy llamado Códice Madrid fue dividido en dos partes, a una se le llamó Códice Troano por pertenecer a Juan de Tro y Ortolano, quien supuestamente lo compró a los herederos de Hernán Cortés; a la otra parte que estaba en posesión de un conocido bibliófilo de nombre José Ignacio Miró, se le llamaba Codex Cortesianus. Ambas partes fueron compradas por el Museo Arqueológico de Madrid, el Cortesianus en 1872 y el Troano en 1888; a partir de entonces se logró reintegrar toda la obra completa a su dimensión original. El tema central del códice es de carácter ceremonial, calendárico y adivinatorio, es decir se trata de un libro básicamente ritualista y de augurios usado por los sacerdotes para predecir el futuro, con la esperanza de prevenir calamidades eventuales; sin embargo, junto a esta que sería su vocación principal, incluye también ciertas secciones de cacería, apicultura, tejido, lluvias, cosechas y enfermedades.

Códice Paris

Códice Peresiano o Pérez. Se encuentra en la Biblioteca nacional de Francia; de tema ritual calendárico, se elaboró en el siglo XIV, en las tierras bajas del área maya, sobre 11 hojas de papel amate de: 20.2 a 25 centímetros de altura por 12.5 centímetros de ancho que se plegaron en forma de biombo. Sin que se haya hecho una lectura completa del códice debido al mal estado en que se encuentra, se sabe que uno de sus lados trata de las deidades titulares y del ceremonial correspondiente al período que va del año 1224 al 1441 (Morley, 329). Se sabe también que el códice fue una especie de zodiaco maya con años de 364 días y algunas otras escenas diversas (Glass,179). Punto importante del contenido de este códice, es la información acerca de un cambio importante realizado por los astrónomos mayas para ajustar el año calendario y el año trópico (Morley, 334, 334).

Códices del Grupo Borgia

Así llamados a iniciativa de Eduard Seler hacia 1880, por tener varios elementos en común, como su intrincado simbolismo, su tema religioso y el calendario ritual de 260 días; no se ha llegado a un consenso general respecto a su procedencia, unos los sitúan en la zona mixteca Puebla Tlaxcala, otros en el occidente de Oaxaca y otros más proponen alguna zona de la costa del Golfo de México. Se elaboraban sobre piel de venado preparada ex profeso con distintos materiales tánicos para curtirla, tras de lo cual se le aplicaba una imprimatura blanca que permitía recibir directamente el dibujo; dichas pieles se cosían entre si y se doblaban en forma de biombo. La gráfica se hacía por medio de una sucesión de cuadros o rectángulos que encerraban las riquísimas figuras de dioses, cubiertas con atributos que servían para identificarlos, se usaba una línea de contorno negra más gruesa que la de los códices mayas. Su variada paleta se lograba a base de sustancias animales, vegetales o minerales como el tizne del pino para obtener negros, la tiza para blancos, la cochinilla del nopal para los rojos y la flor de zempoazuchitl para los amarillos.

Códice Borgia

Códice Borgianus, Códice Borgiano o Manuscrit de Veletri, se encuentra en la Biblioteca Apostólica Vaticana. De tema ritual-calendárico, se elaboró sobre 14 piezas de piel unidas, que forman 39 hojas de 26.5 x 27 centímetros. Al Códice Borgia se le ha considerado, con toda razón, como el manuscrito mesoamericano más fino que haya producido el arte escriturario autóctono. Tanto las formas de glifos y personajes, como el manejo del color y la organización general del espacio gráfico, demuestran que fue la obra de un consumado especialista que logró crear una síntesis plástica de excepcional calidad; se trata de un libro de gran complejidad que se centra en el tema de la religión prehispánica, por lo que incluye detalladamente varios calendarios rituales, cada uno de ellos con las deidades correspondientes de cada día, todo dentro del marco del ámbito celeste; el Borgia es así una fuente invaluable para el conocimiento de la religiosidad, del ceremonial y del calendario diseñado para enaltecer a los dioses del México Antiguo.

Códice Cosp

Códice Cospianus, Códice de Bolonia o Libro de la China, se encuentra en la Biblioteca Universitaria de Bolonia, Italia; de tema calendárico-ritual, se hizo sobre 20 hojas de 18 x 18 centímetros dobladas en forma de biombo; se piensa que fueron varios los que trabajaron este documento, ya que el anverso muestra la intervención de un equipo de altos especialistas, mientras que el reverso, que se pintó con posterioridad, exhibe un estilo torpe y descuidado (Aguilera, 111). El códice está organizado en cuatro partes, tres en el anverso y una cuarta en el reverso; las primeras 8 páginas de la primera sección incluyen un tonalpohualli (calendario litúrgico de 260 días), con los 20 signos de los días, los 9 señores de la noche, las deidades patronas y las ofrendas. Mientras que la segunda sección (láminas 9, 19 y 11) presenta a Tlahuizcalpantecuhtli, “Señor del alba, Lucero de la Mañana” símbolo de Venus, en actitud de atacar los cinco rumbos del universo. Luego vendría una tercera sección con ciertos dioses-sacerdotes haciendo ofrendas en un templo. Finalmente en el reverso hay once escenas de deidades patronas ocupadas en la importante ceremonia de ofrendar.

Tonalámatl de los pochtecas

Códice Féjérvary Mayer, Códice Petsh y Códice Mayer. Se encuentra en el Museo público de Liverpool, Inglaterra. De tema ritual - calendárico, se elaboró sobre 23 hojas de piel de venado de 17.5 por 17.5 centímetros, dobladas en forma de biombo. Sin duda uno de los logros más acabados del arte escriturario indígena anterior a la conquista. Por sus características generales, forma parte del Grupo Borgia. El códice está organizado bajo un formato de 17 secciones de gran calidad plástica, en las que resalta la clásica línea de contorno negra, muy pareja, muy mesoamericana, hecha para circundar las zonas de color. En cuanto al dibujo, hay que resaltar la forma sintética que usaron los “tlacuilos”, quienes no intentaron hacer representaciones exactas de la realidad, sino por el contrario, diseñaron una especie de síntesis del modelo real, resultado seguramente de siglos de experimentación. El manejo del espacio, la combinación de formas y colores, los personajes, sus rostros y posturas, la expresividad de brazos y manos así como los detalles del vestuario hacen de este códice una obra de arte pletórica de información.

El tema de este documento se centra en torno a determinados aspectos del tonalámatl, incluidos para proporcionar a los sacerdotes información detallada acerca del complejo ceremonial practicado en honor a los dioses, todo esto con el fin de obtener su beneplácito; de acuerdo a Miguel León Portilla, fue de especial importancia para los “pochtecas”, los grandes mercaderes mesoamericanos, cuya movilidad hacía necesario consultar constantemente el calendario sagrado para tomar las decisiones adecuadas en relación al progreso de sus empresas; así, aparecen en el códice varias escenas de dioses patronos de los “pochtecas”.

Códice Laud

Códice Liber hieroglyphicorum Aegyptorum, almanaque adivinatorio que se encuentra en la Biblioteca Bodleiana de Oxford, realizado sobre 24 hojas de piel, de 15.7 por 16.5 centímetros, dando un largo total 398.4 centímetros; es uno de los pocos vestigios que han sobrevivido hasta hoy donde se puede obtener información acerca de los conceptos teológicos del México Antiguo. Su estilo muestra influencias mixtecas y zapotecas, siempre dentro de un esquema en el que se advierte el trabajo de artistas acabados; la calidad de las pictografías revela la presencia de una mano firme, decidida y muy profesional, el dibujo es rítmico y armónico y buena la aplicación del color; todos los elementos están claramente dibujados y los personajes bien equilibrados, el vestuario, los tocados, el dibujo arquitectónico y el conjunto de todos los componentes gráficos hacen de este códice un documento de excelente factura.

Algunas secciones del Laud incluyen ciertos numerales que seguramente se refieren a ofrendas o a ciertos rituales relacionados con la liturgia, aunque cabe señalar que la mayor parte de las secciones tratan con todo detalle los diferentes aspectos del calendario ritual mesoamericano de 260 días, conocido como tonalpohualli. En otras palabras, el Códice Laud es un manual que se escribió para ser usado por los sacerdotes en sus tareas proféticas que conducían a la toma de decisiones en varios campos de la vida cotidiana de los indios; en él se incluyó lo relativo a la mala o buena fortuna de ciertos períodos del año, con detalles de los rituales celebrados al respecto.

Códice Vaticano B

Códice Vaticano Latino -3773; se encuentra resguardado en la Biblioteca Apostólica Vaticana; es un manual de augurios escrito sobre 49 hojas de piel de venado de 14.5 por 12.5 centímetros, dobladas en forma de biombo cuyo largo total alcanza 735 centímetros; como sus congéneres, centra su atención en torno al calendario sagrado de 260 días asociado a las deidades patronas de cada día y a las cuatro direcciones del mundo; usado por los sacerdotes en el manejo del ciclo litúrgico para analizar la influencia del cosmos sobre los individuos, lo que permitiría escoger las fechas más propicias para emprender un viaje, iniciar alguna empresa o incluso, escoger fecha para casarse; es decir, el códice planteaba una filosofía del tiempo a través de la cual los grandes especialistas en el arte adivinatorio analizaban el alcance de los poderes divinos, su influencia y sus mandatos.

Códices del occidente de Oaxaca

Como su nombre lo dice, los códices agrupados dentro de esta clasificación provienen del occidente de Oaxaca y resultan ser muy similares a los del Grupo Borgia en cuanto a rasgos estilísticos, soporte y uso del color; como aquellos, la mayoría se pintaron sobre pieles de venado tratadas ex – profeso para recibir directamente el dibujo, mismas que se doblaban en forma de biombo.


La diferencia fundamental entre unos y otros radica en que los códices del occidente de Oaxaca trataban temas históricos y genealógicos que recogían el desarrollo de las dinastías mixtecas de Tilantongo y Teozacoalco; dado que el tema principal se enfocaba a resaltar la historia dinástica de la región, se generó una gráfica diferente, mediante la cual, el relato se iba engarzando en diversas secciones marcadas por líneas rojas que las separaban entre sí; la mayoría de los personajes aparecen de perfil, fuertemente alhajados y lujosamente ataviados, aunque las mujeres con el torso desnudo o cubierto con una camisa llamada quechquémitl y un enredo o “naguas” que les cubrían de la cintura para abajo.

Códice del culto rendido al sol, (Aubin 20)

A este códice se le ha conocido con varios nombres diferentes a través de los años, entre los que se cuentan los siguientes: Aubin Manuscript no. 20, Le culte Rendu au Soleil, Códice del Culto a Tonatiuh, Fonds Mexicains 20 y Códice de Teosozoneas, encontrándose actualmente bajo el resguardo de la Biblioteca nacional de Francia. Fue hecho en el occidente de Oaxaca, sobre una pieza de piel curtida cuyas medidas son 51 por 91centímetros; sobre dicho soporte, el tlacuilo presentó una composición sumamente rica y bien equilibrada, aunque de especial complejidad, ya que el tema central perseguía mostrar la cosmovisión mesoamericana, bajo el concepto de las cinco direcciones cósmicas, norte, sur, oriente, poniente y centro, mismas que se reflejan en el tonalpohualli o calendario ritual de 260 días; partiendo de dicho principio, el pintor dividió la gráfica en cinco secciones o escenas principales, cuatro de ellas colocadas en cada uno de los cuatro ángulos de la hoja y en el medio una gran circunferencia que marca el rumbo del centro, así como el siglo indígena de 52 años.

Códice Becker

Manuscrito identificado con diferentes nombres entre otros el de Códice Saussure, Manuscrito del Cacique y Códice Zapoteca, aunque también se le identificó como Códice Franz Josefino, en honor al emperador austriaco Franz Josef, por estar resguardado dentro de las colecciones del Museo etnográfico de Viena. De tema genealógico, se elaboró en la Mixteca, sobre secciones de piel de venado, quedando con una medida total de 18.7 por 396.4 centímetros. Originalmente formaba parte, junto con el Códice Colombino, de un gran códice que se dividió en algún momento desconocido para nosotros; cabe señalar que a iniciativa de Miguel León Portilla, ambos códices se unieron “virtualmente”, publicándolos bajo el título de Códice Alfonso Caso, por ser él quien propuso por primera vez la reconstrucción de esta pieza original.

Tanto el Códice Becker, como el Colombino tratan sobre la historia y las genealogías de las dinastías mixtecas, refiriéndose en especial a la historia de del gran rey “8 Venado Garra de Tigre” y de su contrincante “4 Viento Serpiente de Fuego”, dos célebres personajes que tuvieron un papel de gran relevancia dentro de la actividad política y militar de la Mixteca hacia finales del siglo XI y principios del siglo XII.

Códice Bodley

Códice Bodleianus o Códice Bodleiano, como su nombre lo dice, se encuentra en la Biblioteca Bodleiana de Oxford, Inglaterra. De tema histórico-genealógico, se elaboró al oeste de Oaxaca, probablemente hacia 1521, año en el que sucede la rendición de Tenochtitlan y el arranque de la colonización; es entonces cuando a raíz de las condiciones políticas de la región, cesa abruptamente la manufactura de este importante documento. El códice Bodley reviste un especial interés para la investigación histórica ya que incluye la compilación genealógica más importante de la historia mixteca desde el siglo VII al siglo XVI, lo que abarca varias genealogías de príncipes de diferentes lugares (dehe dzavua). En opinión de Alfonso Caso, gracias a este registro hoy se tiene un conocimiento bastante preciso de dicha área, lo que no ocurre con ninguna otra región de América en relación a las épocas anteriores al descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo (Caso, 13).

Códice Colombino

Llamado también Códice Dorenberg, se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia, de México, siendo, paradójicamente, el único manuscrito prehispánico que ha permanecido en México. Elaborado antes de 1540 en Tututepec, Mixteca de la Costa, sobre una tira de piel de 18.5 por 25.5 centímetros y un largo total 606 centímetros; se escribió con el fin de relatar los acontecimientos históricos de la Mixteca ocurridos en el siglo XI, seguramente por encargo de los señores de Tututepec, a manera de título de propiedad de las tierras de la capital de la Mixteca del Sur. Debido a que contiene la vida de “8 Venado Garra de Jaguar” se puede conocer el proceso histórico de los grandes reinos mixtecos de Tilantongo y Tututepec. El orden de lectura de este códice, como el de muchos de sus contemporáneos, se hace en “bustrofedón”, de derecha a izquierda y en forma de “s” siguiendo las líneas rojas que delimitan cada una de las escenas.

Códice Nutall

Llamado también Códice Zouche, se encuentra en el Museo Británico en Londres, Inglaterra. De tema genealógico, se elaboró en el occidente de Oaxaca, sobre 47 hojas de piel curtida de venado, dobladas en forma de biombo, con una medida de 19 por 25.5 centímetros. Se sabe que llegó a Europa desde muy temprano, por lo que se ha dicho que pudo haber sido uno de los dos códices que Cortés envió a la corona española en 1519. El Nutall trata básicamente sobre las dinastías de Tilantongo y Teozacoalco desde el siglo IX hasta el XIV; sin embargo quizás la parte que salta a la vista con mayor claridad, es la que describe iconográfica e ideográficamente, la vida del célebre estadista “8 Venado Garra de Tigre”.

Códice Viena.

Conocido también como Códice Vindobonensis Mexicanus 1, Códice Hieroglyphicorum Indiae Meridionalis, Códice Clementino, Códice Leopoldino, Códice Kreiehgauer. Resguardado en la Biblioteca Nacional de Viena, se escribió en la Mixteca Alta de Oaxaca, sobre 52 hojas de piel de venado de 22 por 26 centímetros de largo, dobladas en forma de biombo. El tema central del códice presenta en el anverso, la historia de la casa real mixteca, así como de sus pueblos y señoríos, mientras que en el reverso, el Mapa de Teozacualco y la genealogía de las familias nobles de Tilantongo.

Se le atribuye, como al Nutall, haber sido enviado por Cortés a Carlos V en 1519, lo que no ha sido posible comprobar. Sin embargo, se sabe con certeza que el Códice Viena llegó a Europa desde muy temprano, ya que en la parte de atrás aparece una nota en latín afirmando que el papa Clemente VII lo recibió como regalo de Manuel de Portugal, junto con unas campanitas y una capa hecha de plumas; tomando en cuenta que Clemente VII murió en 1534, es fácil deducir que la presencia de este códice en el viejo continente es anterior a dicha fecha.

Bibliografía

  • AGUILERA, CARMEN, Códice Cospi, Calendario messicano 4093, México, Gobierno del Estado de Puebla, Centro Regional de Puebla, INAH, SEP, 1988.
  • AGUILERA, CARMEN, Códices de México, México, Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, 2001.
  • CASO, ALFONSO, Interpretación del Códice Bodley, México, Sociedad mexicana de Antropología, 1960.
  • GLASS, JOHN B. y DONALD ROBERTSON “A Census of Native Middle American Pictorial Manuscripts”, en: Handbook of Middle American Indians, vol. 14, Howard Cline, General Editor Robert Wauchope, Austin, University of Texas Press, pp. 81 a 252, 1975.
  • MOTOLINÍA, FRAY TORIBIO BENAVENTE, Memoriales o libro de las cosas de la Nueva España y de los naturales de ella, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Históricas, 1971.
  • SAHAGÚN, FRAY BERNARDINO DE, Historia general de las cosas de la Nueva España, México, Editorial Porrúa, 1979.


ANA RITA VALERO DE GARCÍA LASCURÁIN