NICAN MOTECPANA

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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Es un documento del año 1590 escrito en náhuatl por el mestizo Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. El nombre «nican motecpana» proviene de las dos primeras palabras: “Aquí se pone en orden”. Aporta datos importantes sobre la vida de San Juan Diego Cuauhtlatoatzin, y narra algunos milagros (concretamente 14) atribuidos a la Virgen de Guadalupe.

El autor, fecundo historiador y escritor, fue descendiente por parte materna de los reyes de Texcoco, nahuatlato intérprete oficial. Conocemos su autoría porque lo expresa el Padre Carlos de Sigüenza y Góngora hablando del «Nican Mopohua», que había publicado Luis Lasso de la Vega junto con esta parte que conocemos como «Nican Motecpana»:

“Digo y juro que esta relación hallé entre los papeles de don Fernando de Alva, que tengo todos[...]. El original en mejicano está de letra de don Antonio Valeriano, indio, que es verdadero autor, y al fin añadidos algunos milagros de letra de don Fernando, también en mejicano. Lo que presté al R. P. De Florencia fue una traducción parafrástica que de uno y otro hizo don Fernando y también está de su letra.”[1]

En relación a la vida de Juan Diego, se nos narra que pide permiso al señor obispo Juan de Zumárraga para vivir junto a las paredes del templo y servir mejor a la Señora del cielo. Deja todo y se va a vivir en la ermita. “A diario se ocupaba de las cosas espirituales y barría el templo. Se postraba delante de la Señora del cielo y la invocaba con fervor; frecuentemente se confesaba, comulgaba, ayunaba, hacía penitencia, se disciplinaba, se ceñía silicio de malla y escondía en la sombra para poder entregarse a solas a la oración y estar invocando a la Señora del cielo.”

Se consigna también la muerte de su tío Juan Bernardino, acaecida el 14 de mayo del año 1544: “[...] cuando se puso grave vio en sueños a la Señora del cielo, quien le dijo que ya era hora de morir [...].” Ubica la muerte de Juan Diego en el año de 1548 cuando tendría cerca de 74 años de edad, y después de haber servido de día y de noche en el templo por un espacio de 17 años.

Para completar conviene agregar otros datos: La fecha de la muerte de Juan Diego es confirmada por el «Códice Escalada» o «Códice 1548», en los «Anales de Puebla y Tlaxcala» o «Anónimo B y C», en los «Anales de Catedral» y en el «Analejo de Bartoloche», que también mencionan su muerte en 1548.

El Nican Motecpana nos da pues datos sobre la vida de Juan Diego, consigna su muerte y la de su tío, lamenta que no hay más cuidado en consignar los innumerables favores de la Virgen de Guadalupe, da algunos datos sobre la Virgen de los Remedios y la Virgen de Cosamaloapan; y termina con la pertinente reflexión de que sólo gracias al Acontecimiento guadalupano pudo convertirse México.

La importancia de este documento deriva en que es complemento de la información que nos proporciona el «Nican Mopohua». En cuanto a la fiabilidad histórica parafraseamos la opinión del estudioso padre Fidel de Jesús Chauvet, OFM, quien afirma que la publicación hecha por el Bachiller Luis Lasso de la Vega que narra las apariciones de la Santísima Virgen de Guadalupe, se compone de escritos de diversa procedencia entre los que se encuentra el «Nican Mopohua».

Enseguida de éste viene el «Nican Motecpana», atribuido a don Fernando de Alva Ixtlilxóchitl. De éste último hace un análisis histórico más detenido. Afirma al respecto que historiadores modernos como Robert Ricard, consideran de escaso o nulo valor histórico documentos como estos, por tratarse de hechos milagrosos; propenden – dice – a estimar en poco tales narraciones. Desea mostrar ciertas confirmaciones históricas que muestran el fundamento histórico de las narraciones en cuestión:

1.-Para el párrafo: «la procesión ordenada por el electo para la traslación del a Sagrada Imagen», véase el «Canto del Atabal o Teponaxcuícatl»,[2]una de cuyas estrofas según la traducción de Mariano Rojas y Manuel Moreno, dice entre otras cosas: Tu alma, oh Santa María, está como viva en la Pintura. Nosotros los señores le cantamos en pos del Libro Grande, y le bailamos con perfección, y tú, Obispo, padre nuestro, predicabas allí a la orilla del lago […].”

Yo soy de la Opinión que este cantar tiene por lo menos dos interpretaciones: una prehispánica, la señalada por el Dr. Garibay; y otra cristiana, cuando se mantienen las alusiones y palabras cristianas que contiene. Pues bien, esta interpretación cristiana ciertamente es anterior a 1597, según confesión del mismo Garibay, y bien puede remontarse, por lo menos a mediados del siglo XVI. Esta interpretación cristiana del siglo XVI es la que abona parcialmente la veracidad de la procesión de que nos habla este primer párrafo del Nican Motecpana.

2.-El remedio de la peste de 1544 en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco. Tal hecho es negado por algunos historiadores, pero tenemos el testimonio de Virrey Martín Enríquez en carta al Rey, del 31 de octubre de 1576.[3]

3.- Sobre la Virgen de los Remedios, ver el poema del capitán Ángel de Betancourt quien en 1621 confirma la noticia respectiva.[4]

4.- Sobre la gracia concedida a Don Antonio Carvajal, está el testimonio de su hijo Don Andrés de Carvajal, recogido por Francisco de Florencia en su obra Estrella del Norte; refiere que el favor estuvo consignado en un lienzo de muy buena mano en el santuario.[5]

5.- Sobre la fuente o pocito cerca del Santuario, véase el testimonio del inglés Miles Philips que vio allí «unos baños fríos que brotan a borbollones… dicen que han sanado a muchos.».[6]Dos años antes, 1566, el náhuatl Juan Bautista, en su diario, consigna la existencia de una casa de enfermos junto al santuario. Cfr. La misma obra, p. 49.

6.- El favor concedido al P. Pedro de Valderrama está comprobado por fray Bartolomé de Medina que lo refiere en Crónica de la Provincia de San Diego, III, 14.

7.-El caso de Teotihuacán, es narrado por fray Jerónimo de Mendieta en Cartas de Religiosos, Ed. Chávez-Hayhoe, VII p. 85-90; y en la Historia Eclesiástica Indiana, Ed. Porrúa, p. 347-353.

En conclusión de 15 párrafos del Nican Motecpana, ocho por lo menos parcialmente se han podido comprobar por fuentes históricas independientes, no cuanto a sus pormenores, sino a los referentes a alguna circunstancia histórica conexa. Excusado será decir que, después de esta serie de comprobaciones, mi respeto por el valor histórico de este escrito ha aumentado considerablemente.”[7]


NOTAS

  1. CARLOS DE SIGÜENZA Y GÓNGORA, La Piedad Heroica de D. Fernando Cortés, Marqués del Valle, Ed. Talleres de la Librería Religiosa, México 21898, p. 30
  2. MARIANO CUEVAS, Álbum histórico, México 1931, ps.21-32.
  3. Cartas de Indias, edición facsimilar de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, México 1980, p. 331.
  4. Cfr. JESÚS GARCÍA GUTIÉRREZ, Primer siglo Guadalupano. 1531-1648, México 1931, p. 113.
  5. FRANCISCO DE FLORENCIA, Estrella del Norte, p. 117.
  6. A discourse written by one Miles Philips Englishman, put on shore in the West Indies by Mr. John Hawkins. 1568, en RICHARD HAKLUYT, Voyages and Discoveries. The principal navigations, voyages, traffiques and discoveries of the Englihs Nation, London 1985, p. 143.
  7. FIDEL DE JESÚS CHAUVET, El verdadero valor…, p. 1-6.

BIBLIOGRAFÍA

CUEVAS MARIANO, Álbum histórico, México 1931

FLORENCIA FRANCISCO DE, Estrella del Norte de México, Imprenta de J. Cabrera, Guadalajara, 1895

GARCÍA GUTIÉRREZ JESÚS, Primer siglo Guadalupano. 1531-1648, México 1931

GONZÁLEZ FERNÁNDEZ Fidel/ CHÁVEZ Eduardo/ GUERRERO José Luis, El encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego. Ed. Porrúa, México, 1999

SIGÜENZA Y GÓNGORA CARLOS DE, La Piedad Heroica de D. Fernando Cortés, Marqués del Valle, Ed. Talleres de la Librería Religiosa, 2 ed. México 1898

VV.AA Cartas de Indias, edición facsimilar de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, México 1980


JUAN CARLOS TOSTADO