QUERÉTARO, Arte Virreinal

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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QUERÉTARO Arte Virreinal

La ciudad Santiago de Querétaro fundada en 1531 por Juan Sánchez de Alanís y por el cacique indígena Fernando de Tapia (Conín, antes de su bautismo), tuvo desde sus inicios una población integrada por indígenas otomíes y españoles. Muy pronto y a petición del mismo Fernando de Tapia, los franciscanos erigieron una pequeña iglesia y convento que poco a poco se fue ampliando; anexo a estas edificaciones los frailes erigieron un hospital. “El hospital de Querétaro, para indios y españoles pobres, fue fundado, a lo que parece, por Hernando de Tapia, instigado por un religioso francés, fray Juan Jerónimo”[1]. La Arquitectura es una de las pruebas evidentes de la labor apostólica y civilizadora llevada a cabo por los franciscanos primero, y luego por las otras Órdenes religiosas.

Iglesia y Convento de San Francisco

La Iglesia y el convento de la Orden de San Francisco manifiestan la personalidad artística profundamente barroca de Querétaro. “El edificio actual se inició a finales del siglo XVII; el convento se terminó en 1698 y la iglesia en 1727. Algunos elementos de su portada corresponden a etapas anteriores, como el relieve de Santiago Matamoros, que se remonta al siglo anterior. El claustro es una de las grandes obras barrocas de la arquitectura queretana. En ambos cuerpos hay arcos de medio punto; en el primer nivel descansan sobre pilares – a los cuales se adosan pilastras-, y en el segundo los apoyos son columnas bulbosas… Los capiteles están compuestos de un solo nivel de hojas de acanto…La escalera es monumental y conduce a un recinto donde pueden admirarse unos magníficos arcos mixtilíneos.”[2]Otra Iglesia franciscana en Querétaro es el Templo de San Antonio de Padua, construido en 1613 por los frailes Pedro de San Antonio y Ricardo de Santana. En él se venera una milagrosa imagen de Nuestra Señora de los Remedios.

Convento de la Cruz

Una de las construcciones más representativas de la evangelización franciscana en el centro de México es el Convento de la Cruz de Santiago de Querétaro. Los franciscanos construyeron una pequeña ermita en lo alto de la Loma del Sangremal, lugar donde el 25 de julio de 1531 Hernán Pérez Bocanegra y los otomíes al mando del cacique Conín derrotaron a los chichimecas de la región, victoria que permitió la fundación de la ciudad de Querétaro. La ermita fue transformada en una pequeña capilla que los otomíes llamaban “el humilladero”, y anexo a ella, a mediados del siglo XVII se construyó un pequeño convento que se llamó “Recolección de San Buenaventura”. Pronto el convento fue ampliado para albergar al primer «Colegio de Propaganda Fide» que hubo en América y que empezó a funcionar el 15 de agosto de 1683.[3]

Una hermosa leyenda cuenta que en una ocasión llegó fatigado al Convento de la Cruz el célebre misionero franciscano fray Margil de Jesús, quien clavó su bastón en la tierra del huerto del Convento; ese bastón echó raíces y retoñó como un árbol muy raro, pues desde entonces y hasta al día de hoy produce unas espinas en forma de cruz “de tal manera perfectas que los visitantes se las llevan como recuerdo o como reliquia.”[4]Como todos los conventos de México, por las “ Leyes de Reforma” también el Convento de la Cruz fue confiscado y saqueado. Convertido en cuartel fue destruido en 1867 durante el sitio de Querétaro que dio fin al imperio de Maximiliano de Habsburgo. Casi un siglo después el gobierno mexicano devolvió parte del convento a la Orden Franciscana, la cual ha reconstruido el histórico edificio que ahora alberga a la Facultad de Filosofía de la Provincia Franciscana de los Apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán.

Iglesia y Convento de San Agustín

Los frailes agustinos que trabajaban en la evangelización y fundación de poblaciones en Michoacán pronto arribaron a la ciudad de Querétaro, construyendo en ella una iglesia y su convento. Ambos edificios contiguos poseen una majestuosa fachada barroca. “La iconografía de la portada puede representar una alegoría de la Iglesia militante con Cristo a la cabeza, flanqueado por la Virgen y san Juan. En el segundo cuerpo, santa Mónica y santa Rita que hacen alusión al amor y al sacrificio, y en el nivel inferior san Agustín y san Francisco, los patronos de las órdenes evangélicas (…) Villegas tiene razón al afirmar que el claustro del convento, obra única e importantísima, es el barroco italiano interpretado a la manera mexicana (…) Por su ornamentación, la finura de su talla y su originalidad temática y estilística este claustro puede ser considerado como una de las mejores obras barrocas de la Nueva España.”[5]

Templo del Carmen

La Orden de los carmelitas descalzos erigió un convento en Querétaro en el siglo XVII, pero de ese edificio nada perduró; sobre esa primera edificación se construyó el actual Templo del Carmen, obra del arquitecto Juan Manuel Villagómez y fue concluido en 1759. “La planta es de cruz latina; en el crucero se desplanta la cúpula sobre un tambor circular sostenido por ocho pares de pilastrillas estípites. La fachada es bastante sobria; sus únicos elementos decorativos son un nicho que alberga a la Virgen del Carmen y dos escudos iguales de la Orden.”[6]

Convento de Santa Clara

El Convento de Santa Clara fue fundado por la nieta del cacique Conín doña María Luisa de Tapia, cuando ésta profesó como religiosa clarisa con el nombre de María Luisa del Espíritu Santo; su padre Diego de Tapia (hijo de Conín), de su propio patrimonio aportó cincuenta mil pesos para la construcción del edificio y dotó al convento con seis mil pesos anuales para su mantenimiento. Fray Juan de Torquemada escribe en su libro Monarquía Indiana que “Tiene esta provincia de Michoacán un convento de monjas de Santa Clara, en el pueblo de Querétaro, fundado en el año de 1605 por orden y devoción de Don Diego, indio cacique de aquel pueblo, donde está una hija suya profesa. Dotó al convento de su propio patrimonio y por todo el tiempo que exista, se le entreguen seis mil pesos anuales, para su mantenimiento…Fue muy acertada la fundación de este convento, por existir ya muchos españoles en el mencionado pueblo, aunque la fundación es de indios”.

En 1633 se agregó el Templo, obra de Francisco de Chavira, el cual fue modificado en 1662 por José de Bayas. Ese Templo, de una sola nave y coros alto y bajo, fue concluido en 1668 y es desde 1921 la sede de la Parroquia del Sagrado Corazón. En 1634 se terminó la construcción de un nuevo convento en un solar de cuatro manzanas, el cual cuenta con calles interiores, pequeñas plazas y celdas para las religiosas en dos niveles. A su oratorio fueron trasladados en ese mismo año de 1634 los restos mortales de Diego de Tapia que descansaban en el primer convento.

Templo y Convento de Santa Rosa

Uno de los templos queretanos que más tesoros artísticos encierra es el dedicado a Santa Rosa de Viterbo. Su fachada y torre tienen una innegable influencia árabe, pero su interior es completamente barroco, especialmente por sus extraordinarios retablos dorados y el bellísimo púlpito construido con maderas preciosas incrustadas con plata, carey y marfil. No es de extrañar tan imponente manifestación del arte barroco teniendo en cuenta que “hacia fines del siglo XVIII había 23 escultores y 19 talladores en Querétaro. Se asocian con estos retablos los nombres de Ignacio Mariano de las Casas, cuya firma aparece en la celosía del coro de Santa Clara, y de Francisco Martínez Gudiño, quien construyó los grandes arcos contrafuertes al exterior de Santa Rosa.”[7]En el Coro se encuentra el órgano tubular fabricado en 1759 por Mariano de las Casas.

Anexo al Templo se encuentra el que fuera el Real Beaterío de Santa Rosa de Viterbo, dedicado en 1752. Este Convento posee un hermoso patio rodeado por una arquería soportada en columnas talladas en cantera y coronadas por capiteles dóricos. En el centro del patio tiene una bella fuente octogonal.

Templo y Convento de Santa Teresa de Jesús (Teresitas)

En las postrimerías del periodo virreinal, las carmelitas descalzas erigieron en Querétaro el convento de Santa Teresa de Jesús, popularmente conocido como “teresitas”. Fue su fundadora Sor María Josefa de Santa Teresa y otras cuatro religiosas quienes se trasladaron desde el convento carmelita de la ciudad de México para erigir el convento de Querétaro. Antes de profesar como religiosa en el convento carmelita Regina Coelli en México, Sor María Josefa era la Marquesa de Selvanevada Antonia Gómez Rodríguez y Soria de Pedroso, quien renunció a su título a favor de su hija mayor y cedió su caudal de 105 mil pesos para fundar un convento en Querétaro. En junio de 1802 se expidió la cédula real para la fundación y un año después, el 21 de junio de 1803, el Arzobispo de México Francisco Javier de Lizana bendijo la primera piedra del nuevo convento.

El estilo arquitectónico de este convento, el último construido en Querétaro en la época virreinal, es el neoclásico. La portería y locutorio dan entrada a un primer patio de cuatro corredores con arcos de medio punto; en el centro de este patio hay una fuente y un pasillo que da acceso al segundo patio también circundado por arcos de medio punto.

El convento de Santa Teresa tenía anexa una huerta cercada por altas bardas en la cual se encontraba una ermita dedicada a Nuestra Señora de Guadalupe. En 1857, las Leyes de Reforma que confiscaron todos los conventos de México significaron el fin del Convento de Teresitas a sólo medio siglo de su fundación.

El templo anexo al Convento corrió con mejor suerte. Su fachada, también de estilo neoclásico es sobria y elegante con un pórtico de cantera gris y tres puertas simétricas. El cuerpo del Templo está conformado por tres bóvedas separadas por arcos de medio punto y una cornisa sustentada en catorce pilastras jónicas. En el interior del templo se encuentran varias obras del arquitecto y pintor Eduardo Tresguerras , pero la acción de los carrancistas durante la revolución hizo desaparecer dos esculturas -de Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz- talladas por artistas queretanos.

NOTAS

  1. Ricard, p. 257
  2. Ramírez Montes Guillermina. Arquitectura barroca en Querétaro, Guanajuato y [[ [[ Aguascalientes | Aguascalientes]] | Aguascalientes]]. En Historia del Arte Mexicano. Tomo VII, p. 919
  3. Cfr. http://www.queretaro-mexico.com.mx/turismo/lacruz.html
  4. Ibídem.
  5. Ramírez Montes, obra citada p. 922
  6. Ibídem, p. 920
  7. Bargellini Clara. Escultura y retablos del siglo XVIII. En Historia del Arte Mexicano, Tomo 8, p. 1151.

BIBLIOGRAFÍA

Historia del Arte Mexicano. Tomos 7 y 8, SEP Salvat, México, 1986

Ricard Robert. La Conquista Espiritual de México. Fondo de Cultura Económica, séptima reimpresión, México 2002

http://www.queretaro-mexico.com.mx/turismo/lacruz.html

JUAN LOUVIER CALDERÓN


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