Diferencia entre revisiones de «ROSS EDWARDS, Juana»

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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'''ROSS EDWARDS, Juana (La Serena, 1830; Valparaíso, 1913). Benefactora'''
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'''(La Serena, 1830; Valparaíso, 1913). Benefactora'''
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Casada con su tío, el empresario Agustín Edwards Ossandón en 1851 en La Serena, luego de recibir las dispensas eclesiásticas, fue dueña junto a su marido de la fortuna más cuantiosa de la historia de Chile, equivalente en 1880 al 4,78% del Producto Interno Bruto Nacional<ref>Nazer, 370</ref>.  Fue madre de siete hijos, todos fallecidos antes que ella. Educada en una familia católica, conservadora y de ascendencia escocesa por vía paterna, tuvo una fe rigurosa y un carácter ejecutivo. Financió templos en todo el país y desde Valparaíso, hacia donde se trasladó recién casada, desplegó su vocación social.  
 
Casada con su tío, el empresario Agustín Edwards Ossandón en 1851 en La Serena, luego de recibir las dispensas eclesiásticas, fue dueña junto a su marido de la fortuna más cuantiosa de la historia de Chile, equivalente en 1880 al 4,78% del Producto Interno Bruto Nacional<ref>Nazer, 370</ref>.  Fue madre de siete hijos, todos fallecidos antes que ella. Educada en una familia católica, conservadora y de ascendencia escocesa por vía paterna, tuvo una fe rigurosa y un carácter ejecutivo. Financió templos en todo el país y desde Valparaíso, hacia donde se trasladó recién casada, desplegó su vocación social.  
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El puerto descollaba por su actividad comercial y cosmopolitismo, pero también por su miseria. A partir de 1840 un incipiente capitalismo agrario expulsó a la pobreza rural hacia la ciudad. Su pauperización motivó un intenso asociacionismo católico en donde las mujeres hicieron de la caridad una nueva forma de participar en el espacio público<ref>Serrano, 2008, 150</ref>. En 1856 fue socia fundadora de la ''Sociedad de Señoras'', antecedente de la ''Sociedad de Beneficencia de Señoras'', creada en 1859, desde donde canalizó sus primeras acciones hacia la pobreza desvalida de mujeres, niños y ancianos.  
 
El puerto descollaba por su actividad comercial y cosmopolitismo, pero también por su miseria. A partir de 1840 un incipiente capitalismo agrario expulsó a la pobreza rural hacia la ciudad. Su pauperización motivó un intenso asociacionismo católico en donde las mujeres hicieron de la caridad una nueva forma de participar en el espacio público<ref>Serrano, 2008, 150</ref>. En 1856 fue socia fundadora de la ''Sociedad de Señoras'', antecedente de la ''Sociedad de Beneficencia de Señoras'', creada en 1859, desde donde canalizó sus primeras acciones hacia la pobreza desvalida de mujeres, niños y ancianos.  
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Ocupó los cargos de tesorera, presidenta (1870-1885) y vicepresidenta. Protegió y financió permanentemente al ''Asilo del Salvador''  y cooperó en los primeros dispensarios de caridad y ollas del pobre. Trabajó en estrecha colaboración con las Hermanas de la Providencia y las Hermanas de la Caridad, a quienes ayudó a instalarse en el puerto en 1858 y 1857, respectivamente. En 1859 llegarían las Hermanas del Buen Pastor con quienes cooperó en la Casa Correccional de Mujeres y el Asilo de San José. Eran congregaciones hospitalarias y educacionistas e implantaron un modelo de caridad activa hacia la pobreza redimible a través de la reforma de los asilos, la educación y las obras de socorro extramuros.  
 
Ocupó los cargos de tesorera, presidenta (1870-1885) y vicepresidenta. Protegió y financió permanentemente al ''Asilo del Salvador''  y cooperó en los primeros dispensarios de caridad y ollas del pobre. Trabajó en estrecha colaboración con las Hermanas de la Providencia y las Hermanas de la Caridad, a quienes ayudó a instalarse en el puerto en 1858 y 1857, respectivamente. En 1859 llegarían las Hermanas del Buen Pastor con quienes cooperó en la Casa Correccional de Mujeres y el Asilo de San José. Eran congregaciones hospitalarias y educacionistas e implantaron un modelo de caridad activa hacia la pobreza redimible a través de la reforma de los asilos, la educación y las obras de socorro extramuros.  
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Juana Ross apoyó la apertura de la Casa de la Providencia para niños huérfanos y cada escuela y talleres-escuelas que las Hermanas de la Caridad sostuvieron para formar niños pobres. También en su labor hospitalaria levantando un hospital de sangre durante la Guerra del Pacífico, el Hospicio y el primer hospital de Viña de Mar en 1892; el Hospital San Agustín en 1893 al que le anexó la Casa de Maternidad; lazaretos para enfermos contagiosos y, tras la muerte de su hijo Arturo de tuberculosis en 1889, modernos centros para dicha enfermedad. Gracias a su gestión personal en 1885 arribaron las Hermanitas de los Pobres, cuya obra conoció en Europa encargándoles el cuidado del Asilo de Ancianos. Conoció la obra de Don Bosco a través del presbítero Ramón Angel Jara, futuro Gobernador Eclesiástico de Valparaíso, financiando la instalación de los Salesianos en 1887 y la apertura de la Escuela Agustín Edwards.  
 
Juana Ross apoyó la apertura de la Casa de la Providencia para niños huérfanos y cada escuela y talleres-escuelas que las Hermanas de la Caridad sostuvieron para formar niños pobres. También en su labor hospitalaria levantando un hospital de sangre durante la Guerra del Pacífico, el Hospicio y el primer hospital de Viña de Mar en 1892; el Hospital San Agustín en 1893 al que le anexó la Casa de Maternidad; lazaretos para enfermos contagiosos y, tras la muerte de su hijo Arturo de tuberculosis en 1889, modernos centros para dicha enfermedad. Gracias a su gestión personal en 1885 arribaron las Hermanitas de los Pobres, cuya obra conoció en Europa encargándoles el cuidado del Asilo de Ancianos. Conoció la obra de Don Bosco a través del presbítero Ramón Angel Jara, futuro Gobernador Eclesiástico de Valparaíso, financiando la instalación de los Salesianos en 1887 y la apertura de la Escuela Agustín Edwards.  
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Con las Hermanas de la Caridad compartió su espiritualidad y el valor de la caridad de San Vicente de Paul, su fundador en el siglo XVI, para quien el socorro debía ser en las habitaciones de la miseria. Colaboró con su movimiento laico como consocia de las Conferencias de Sociedad de San Vicente de Paul y practicó la visita a domicilio a familias necesitadas. También visitó enfermos pobres al participar en la Hermandad de Dolores refundada en 1872. No se sabe si lo hizo en forma sistemática, pero fue permanente su contacto hasta verse confundida con los pobres. Levantó el primer proyecto habitacional colectivo para obreros en Chile hacia 1898 con el propósito de darles las ventajas de un hogar higiénico y moral, protegiendo a la familia trabajadora y propiciando el ahorro.  
 
Con las Hermanas de la Caridad compartió su espiritualidad y el valor de la caridad de San Vicente de Paul, su fundador en el siglo XVI, para quien el socorro debía ser en las habitaciones de la miseria. Colaboró con su movimiento laico como consocia de las Conferencias de Sociedad de San Vicente de Paul y practicó la visita a domicilio a familias necesitadas. También visitó enfermos pobres al participar en la Hermandad de Dolores refundada en 1872. No se sabe si lo hizo en forma sistemática, pero fue permanente su contacto hasta verse confundida con los pobres. Levantó el primer proyecto habitacional colectivo para obreros en Chile hacia 1898 con el propósito de darles las ventajas de un hogar higiénico y moral, protegiendo a la familia trabajadora y propiciando el ahorro.  
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Junto con la construcción creó la Fundación Población Obrera de La Unión dependiente de la Sociedad Unión Social de Orden y Trabajo, cuyo encargo era asignar los 54 departamentos a obreros casados miembros de la Sociedad. Juana Ross intentó sin éxito entregarles derechos de propiedad a esas familias favorecidas, antecediéndose en una década a la Ley de Habitación Obrera (1906). Luego construyó el Conventillo de La Unión para dar habitación gratuita a familias desvalidas. Tras la destrucción de su casa en el terremoto de 1906 se trasladó a Viña del Mar donde  falleció en 1913. Murió amortaja con el hábito de las Hermanas de la Caridad.
 
Junto con la construcción creó la Fundación Población Obrera de La Unión dependiente de la Sociedad Unión Social de Orden y Trabajo, cuyo encargo era asignar los 54 departamentos a obreros casados miembros de la Sociedad. Juana Ross intentó sin éxito entregarles derechos de propiedad a esas familias favorecidas, antecediéndose en una década a la Ley de Habitación Obrera (1906). Luego construyó el Conventillo de La Unión para dar habitación gratuita a familias desvalidas. Tras la destrucción de su casa en el terremoto de 1906 se trasladó a Viña del Mar donde  falleció en 1913. Murió amortaja con el hábito de las Hermanas de la Caridad.

Revisión del 17:48 21 may 2014

(La Serena, 1830; Valparaíso, 1913). Benefactora


Casada con su tío, el empresario Agustín Edwards Ossandón en 1851 en La Serena, luego de recibir las dispensas eclesiásticas, fue dueña junto a su marido de la fortuna más cuantiosa de la historia de Chile, equivalente en 1880 al 4,78% del Producto Interno Bruto Nacional[1]. Fue madre de siete hijos, todos fallecidos antes que ella. Educada en una familia católica, conservadora y de ascendencia escocesa por vía paterna, tuvo una fe rigurosa y un carácter ejecutivo. Financió templos en todo el país y desde Valparaíso, hacia donde se trasladó recién casada, desplegó su vocación social.


El puerto descollaba por su actividad comercial y cosmopolitismo, pero también por su miseria. A partir de 1840 un incipiente capitalismo agrario expulsó a la pobreza rural hacia la ciudad. Su pauperización motivó un intenso asociacionismo católico en donde las mujeres hicieron de la caridad una nueva forma de participar en el espacio público[2]. En 1856 fue socia fundadora de la Sociedad de Señoras, antecedente de la Sociedad de Beneficencia de Señoras, creada en 1859, desde donde canalizó sus primeras acciones hacia la pobreza desvalida de mujeres, niños y ancianos.


Ocupó los cargos de tesorera, presidenta (1870-1885) y vicepresidenta. Protegió y financió permanentemente al Asilo del Salvador y cooperó en los primeros dispensarios de caridad y ollas del pobre. Trabajó en estrecha colaboración con las Hermanas de la Providencia y las Hermanas de la Caridad, a quienes ayudó a instalarse en el puerto en 1858 y 1857, respectivamente. En 1859 llegarían las Hermanas del Buen Pastor con quienes cooperó en la Casa Correccional de Mujeres y el Asilo de San José. Eran congregaciones hospitalarias y educacionistas e implantaron un modelo de caridad activa hacia la pobreza redimible a través de la reforma de los asilos, la educación y las obras de socorro extramuros.


Juana Ross apoyó la apertura de la Casa de la Providencia para niños huérfanos y cada escuela y talleres-escuelas que las Hermanas de la Caridad sostuvieron para formar niños pobres. También en su labor hospitalaria levantando un hospital de sangre durante la Guerra del Pacífico, el Hospicio y el primer hospital de Viña de Mar en 1892; el Hospital San Agustín en 1893 al que le anexó la Casa de Maternidad; lazaretos para enfermos contagiosos y, tras la muerte de su hijo Arturo de tuberculosis en 1889, modernos centros para dicha enfermedad. Gracias a su gestión personal en 1885 arribaron las Hermanitas de los Pobres, cuya obra conoció en Europa encargándoles el cuidado del Asilo de Ancianos. Conoció la obra de Don Bosco a través del presbítero Ramón Angel Jara, futuro Gobernador Eclesiástico de Valparaíso, financiando la instalación de los Salesianos en 1887 y la apertura de la Escuela Agustín Edwards.


Con las Hermanas de la Caridad compartió su espiritualidad y el valor de la caridad de San Vicente de Paul, su fundador en el siglo XVI, para quien el socorro debía ser en las habitaciones de la miseria. Colaboró con su movimiento laico como consocia de las Conferencias de Sociedad de San Vicente de Paul y practicó la visita a domicilio a familias necesitadas. También visitó enfermos pobres al participar en la Hermandad de Dolores refundada en 1872. No se sabe si lo hizo en forma sistemática, pero fue permanente su contacto hasta verse confundida con los pobres. Levantó el primer proyecto habitacional colectivo para obreros en Chile hacia 1898 con el propósito de darles las ventajas de un hogar higiénico y moral, protegiendo a la familia trabajadora y propiciando el ahorro.


Junto con la construcción creó la Fundación Población Obrera de La Unión dependiente de la Sociedad Unión Social de Orden y Trabajo, cuyo encargo era asignar los 54 departamentos a obreros casados miembros de la Sociedad. Juana Ross intentó sin éxito entregarles derechos de propiedad a esas familias favorecidas, antecediéndose en una década a la Ley de Habitación Obrera (1906). Luego construyó el Conventillo de La Unión para dar habitación gratuita a familias desvalidas. Tras la destrucción de su casa en el terremoto de 1906 se trasladó a Viña del Mar donde falleció en 1913. Murió amortaja con el hábito de las Hermanas de la Caridad.


Notas

  1. Nazer, 370
  2. Serrano, 2008, 150


Bibliografía

EDWARDS, J. En el viejo almendral. Valparaíso, la ciudad del viento, Santiago 1943; La herencia de la Sra. Doña Juana Ross de Edwards y el Arzobispado de Santiago, Santiago 1915

MARTÍN Y MANERO, V. Historia Eclesiástica de Valparaíso, Valparaíso 1990

NAZER, R. La fortuna de Agustín Edwards Ossandón 1815-1878, en Historia 33 (2000)

PONCE DE LEÓN M. Gobernar la pobreza. Prácticas de caridad y beneficencia en la ciudad de Santiago. 1830-1890, Santiago 2011

SÁNCHEZ M. (Dir.), Historia de la Iglesia en Chile, III, Santiago 2011

SERRANO, S. ¿Qué hacer con Dios en la República? Política y secularización en Chile (1845-1885), Santiago 2008; ID. (Ed.), Vírgenes Viajeras. Diarios de religiosas francesas en su ruta a Chile, 1837-1874, Santiago 2000

TOLEDO, D. Juana Ross Edwards. El Valor de la pobreza, Valparaíso 2009

VALLE, C. Un alma cumbre, San José de la Mariquina 1944.


MACARENA PONCE DE LEÓN