SEMINARIO CONCILIAR DE SAN CRISTOBAL (Huamanga)

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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En el Perú actual, la provincia de Huamanga es una de las once que conforman el Departamento de Ayacucho. Su historia civil y eclesiástica pertenece a las primeras páginas de la historia civil y eclesiástica de la configuración de Perú, primero como Virreinato y luego como nación independiente y soberana. Francisco Pizarro funda la ciudad de «San Juan de la Frontera de Huamanga» el 25 de abril de 1540 con un grupo de colonos españoles llevados desde Lima y de Cuzco.

El 17 de mayo de 1544 recibe el título real de «La Muy Noble y Leal Ciudad de Huamanga». El 3 de julio de 1677 se funda la Universidad de San Cristóbal de Huamanga. Será Simón Bolívar quien le cambiará el nombre al actual de Ayacucho. Era en tiempo virreinal estación obligada en el camino de Lima a Cuzco, centro comercial y minero importante y también sede episcopal.[1]

Debemos señalar los años en que los obispos tomaron posesión de sus iglesias para poder fijar unas fechas y encuadrar unos acontecimientos que tienen relación directa con la erección de instituciones superiores de formación civil y eclesiástica superiores. El historiador Fidel Olivas Escudero, nos dice sobre Huamanga: “El iltmo. y Rvmo. Fr. Agustín Carvajal, primer obispo... gobernó la diócesis desde 1611 a 1620”. También apunta que él mismo hizo “la erección canónica del obispado el 2 de enero de 1613”.[2]Si seguimos al mismo Olivas Escudero, el Seminario Conciliar de San Cristóbal debió fundarse unos sesenta años más tarde de la erección canónica del obispado y su fundador habría sido el obispo dominico Cristóbal Castilla y Zamora.[3]

Hablar de este Seminario es tocar necesariamente, y al mismo tiempo, la historia de la Universidad de San Cristóbal de Huamanga, ambas insti¬tuciones nacidas en una misma casa, en la que sirvió de Palacio a su ilustre y virtuoso obispo D. Cristóbal Castilla y Zamora, fundador, padre y animador de ambas. El dio el nombre de San Cristóbal a ambos Centros Superiores de Estudios, en devota memoria del santo de su devo¬ción, y con el que había recibido en el bautismo.

El obispo Castilla y Zamora es una de las figuras más ilustres del episcopologio de la Iglesia latinoamericana de su tiempo. Durante su episcopado consagró la catedral de Ayacucho el 19 de mayo de 1671, y erigió el seminario diocesano. Realizó una intensa labor pastoral efectuando dos visitas de la diócesis y reunió un sínodo en 1672. Es considerado gran mecenas de Ayacucho en su época virreinal, y fundador de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, que erigió en su propio palacio episcopal y dotó sus cátedras con su propio dinero.

La universidad obtuvo la categoría de «real y pontificia» el 3 de julio de 1677, hecho refrendado por el Rey de España Carlos II el 31 de diciembre de 1680, y confirmada a través de bula pontificia del papa Inocencio XI el 20 de diciembre de 1682. También fundó un hospital en Huanta, dotado con sus bienes particulares.

Fue finalmente nombrado Arzobispo de La Plata, Charcas (hoy Bolivia). En 1679 llegaba a la arquidiócesis de La Plata. También aquí se distinguió por su labor en pro de la formación del clero y del mundo secular. Trasladó el Seminario Conciliar de Santa Isabel de Hungría a un edificio de nueva planta, al lado del palacio arzobispal (1681), cambiando su nombre en Seminario Conciliar de San Cristóbal. Allí continuó su labor de promoción universitaria con la creación de las cátedras de derecho desde 1681, iniciando la historia de la Facultad de Derecho en la Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca.[4]

Datos sobre la Historia de la fundación del Seminario de Huamanga

Como señalamos, el Seminario de Huamanga fue fundado por el obispo de la Diócesis Don Cristóbal Castilla y Zamora: “su creación aprobada por Real Cédula de 31 de Diciembre de 1680, ocupando la Casa Palacio contigua a la Catedral, de donde fue tras¬ladado por el obispo Fray José Luis Lila en 1768 al local que hoy tiene, que fue al antiguo Convento de los Jesuitas.[5]Esto lo confirma Monseñor Elías Prado Tello, obispo Emérito de Ayacucho: “Nuestro Seminario Viejo lo fundó el Ilustrísimo Mons. Cristóbal Castilla y Zamora; creció al lado de la Catedral...; más tarde ocupó el local dejado por los Jesuitas”.[6]

Tenemos otra información que dice: “La fundación del Seminario Conciliar de San Cristóbal (1665) y de la Universidad de San Cristóbal de Huamanga (3 de julio de 1667), fueron acontecimientos que marcaron profundamente la vida de la ciudad. El edificio de la Universidad demandó setenta mil pesos y fue construido con el peculio del obispo Castilla y Zamora que representó por su energía y generosidad lo que el obispo don Manuel Mollinedo y Angulo para la Ciudad Imperial [Cuzco]”.[7]

Como se ve, existe una marcada diferencia de años en lo referente a situar la fundación de este Seminario: una dice en 1680; la otra, a la que más nos inclinamos, es la del año 1665. El Obispo Castilla estuvo como obispo de Guamanga a partir del año 1669 hasta el de 1679. Diez años llenos de trabajo y de laboriosidad en todos los niveles de la pastoral.

Organización interna

“Son brevísimas las informaciones coloniales sobre la educación ele¬mental como la superior que estaba en manos de los eclesiásticos; siendo el centro de mayor renombre, el Colegio Mayor de los Jesuitas” ( Convictorio de San Carlos). “Los nativos eran mayoritariamente analfabetos, y si alguna vez se les enseñó fue la religión católica y artes manuales. También es un hecho que los estudiantes que salían del Colegio Jesuítico necesitaban un centro superior donde proseguir sus estudios. En esta situación hace su arribo Don Cristóbal Castilla y Zamora, fundador del Seminario Conciliar San Cristóbal y de la Universidad del mismo nombre”.[8]

Encontramos otra noticia referente a nuestro estudio en la misma obra citada en la nota: “En cuanto a su obra educacional (habla del obispo Castilla y Zamora), se le considera como una «gran figura de la cultura Virreynal». Estando en Lima como Inquisidor, formó (sic) un Seminario para la edu-cación de la juventud. Su obra más importante y reconocida en este aspecto fue la creación de la Universidad de San Cristóbal de Huamanga, el día 3 de julio de 1667. Atendiendo a la falta de letras que había en los eclesiásticos de aquel obispado, y la cortedad de los caudales para ir a estudiar en la ciudad de Lima o Cuzco, y que este defecto se podría remediar, poniéndolos estudiar en la Ciudad de Huamangas.”

El ilustre parlamentario ayacuchano Dr. Luis Enrique Galván, nos dejó una frase acerca de la fundación de este Seminario que dice: “El Rey de España para demostrar a la ciudad de Huamanga su alta predilección, le concedió el privilegiado honor de tener en calidad de prelado a un Príncipe de Sangre, hijo de Felipe IV,[9]y hermano de Carlos II, Don Cristóbal Castilla y Zamora, quien llevó a cabo tantas obras de carácter material y cultural que compromete la eterna gratitud de las generaciones ayacuchanas. No solamente concluyó, con su personal peculio, la construcción de la Catedral en mayo de 1672, sino que creó el Seminario Conciliar de San Cristóbal para la formación del sacerdocio ...”.[10]

El historiador peruano Guillermo Lohmann Villena,[11]nos alcanzó últimamente unos datos relacionados sobre el origen de nuestro ilustre antecesor el obispo de Huamanga Don Cristóbal Castilla y Zamora:

1. Fue hijo de Don Diego de Castilla y de María de Zamora, como consta en la Dedicatoria que hace Gabriel de Barreda Cevallos, en la obra «Cátedra evangélica», Lima, 1663.
2. Hijo de Diego Pablo, de oficio labrador, y de María de Zamora; nieto de Pablo de Castilla y Catalina del Rosal, y de Lorenzo de Zamora y María Castellano, (Archivo Histórico Nacional, Madrid, Sección Inqui¬sición. Expediente sobre limpieza de sangre de Castilla y Zamora para Inquisidor de México. 1653).
3. Testamento del 21 de setiembre de 1666 ante Marcelo Antonio de Figueroa, 1666, Folio 1864, donde expresamente se dice: “Mi padre Don Diego Pablo de Castilla (y sus padres Don Diego Pablo de Castilla y Catalina del Rosal) y mi madre Doña María de Zamora (y sus padres Don Pedro de Zamora y Doña Marina Castellanos), todos naturales de la ciudad de Lucena (Andalucía) de donde también soy natural ...” Los Reyes, 21 de setiembre de 1666. (Marcelo Antonio de Figueroa; 1666, Folio 1864).

Existe el Poder para estar, ante Marcelo Antonio de Figueroa, 1663, folio 1778. (Archivo General de la Nación. Codicilo, en Guamanga [Huamanga], 12 de agosto de 1671, ante Juan de Azurza). El P. Pacífico Jorge, franciscano, en su librito «Melodías religiosas en quechua» (Ayacucho), al hablar de la Iglesia de la Compañía de Ayacucho, dice:

“En esta Iglesia funcionó anteriormente la Parroquia del Sagrario hasta la fecha en que, por decreto diocesano de 24 de octubre de 1900, quedó a cargo del Colegio Seminario, el que, reconocido ya por Cédula real desde el 8 de marzo de 1626 (en tiempos del segundo obispo de Guamanga el V. Siervo de Dios Francisco Verdugo)[12],fue construido posteriormente a la expresada fecha por el Ilmo. Don Cristóbal Castilla y Zamora (1665), en el local intermedio de la misma Catedral y la Municipalidad. De este lugar fue trasladado donde actualmente funciona, adyacente a la iglesia de la Compañía, en el antiguo convento de los Padres Jesuitas”.[13]

“El Seminario de Huamanga se instaló en el templo de La Compañía por donación con este fin hecha por el Rey Carlos III, motivo por el cual, colocaron el escudo de este Rey en la fachada del templo”.[14]

Siguiendo la cronología de hechos y circunstancias, vemos cómo, a raíz de la supresión de la Compañía de Jesús, en el Perú en el año de 1767, y en 1773 de otros países donde trabajaban por Breve del Papa Clemente XIV, el local que ocupaba el Colegio Convictorio de San Carlos -de tanta prestancia en su organización, donde se educaron muchísimas generaciones en dos siglos y más y donde el arte campeó con marcado gusto en el barroco y el mudéjar- fue pedido por el obispo agustino Fray Luis de Lila y Moreno, 17° en el Episcopologio de Huamanga, a solicitud del Cabildo de la ciudad y licencia y buenos oficios del Virrey Gaspar de Zúñiga y Acevedo,[15]para que funcionara en propiedad el Seminario de San Cristóbal, el que venía funcionando desde los años de 1626, su inicio, y consolidado después por Real Cédula del 31 de diciembre de 1665.

El traslado del anterior lugar al ex Colegio San Carlos se realizó en 1768, quitándose para el caso el escudo tallado en piedra con el monograma de Jesús y de María, símbolo de la Compañía de Jesús, reemplazando con otro de mármol blanco, con el emblema de armas del Rey Carlos III, como recuerdo de la donación de este local al obispado de Huamanga.[16]

Al parecer, el Colegio Seminario de San Cristóbal funcionó en el antiguo local del Palacio del obispo Castilla y Zamora, contiguo a la Cate¬dral, juntamente con la Real y Pontificia Universidad de San Cristóbal, como hermanos gemelos, hasta el año de 1768, fecha en que el Seminario se trasladó al local del ex Convictorio (Colegio) de San Carlos, junto a la Compañía como queda dicho, quedándose la Universidad en el antiguo local del ex Palacio Episcopal, de su Fundador, el obispo Castilla y Zamora, quien fuera tan largo y próvido en legar todos sus bienes a esta Universidad.

“Por Decreto del 14 de noviembre de 1825 se ordenó que esta Univer¬sidad se reincorporase con todas sus rentas, acciones y pertenencias al Colegio Seminario del mismo nombre, constituyendo un solo establecimiento denominado Colegio Seminario y Universidad de San Cristóbal... Finalmen¬te, el 4 de noviembre de 1886 fue [la Universidad] clausurada en forma definitiva, mediante una Ley por la que se adjudicaba todos sus bienes y rentas al Colegio de San Ramón de la misma ciudad de Guamanga”.[17]

Reorganización moderna

Por Decreto del 1° de febrero del año 1901 fue reorganizado este Seminario, por el obispo Fidel Olivas Escu¬dero, conformándolo con las disposiciones del Concilio Tridentino y del Concilio Plenario Latinoamericano. Se le equipó con una biblioteca moderna, a base de la que dejaron los jesuitas (7,000 volúmenes), libros que fueron «rescatados» y guardados en dos ambientes en la Residencia Arzobispal. De igual manera, se le dotó de gabinetes de Física y Química, adquiridos en Alemania en la Casa Max Koll, y otros en España en el año de 1914, antes del inicio de la Primera Guerra Mundial.

En 1958 este local del Seminario fue convertido en «Universidad Católica y Particular Víctor Andrés Belaunde», a iniciativa del entonces arzobispo Otoniel Alcedo,[18]primer arzobispo de Ayacucho, entre¬gando su dirección a un sacerdote de la Congregación Salesiana. El prelado tuvo el cargo de Gran Canciller. En el año de 1976 fue recesada por el Gobierno Militar. En 1977 fue readquirido el local por el arzobispado, en su totalidad, a iniciativas del arzobispo y gracias a la ayuda y buenos oficios del entonces Ministro de Educación, General Otto Eléspuru Revoredo.

En este local funcionó primero una ESEP, deno¬minándola «Mons. Víctor Álvarez Huapaya»,[19]obispo de Ayacucho, cuya memoria y buenos recuerdos quisimos guardar, pensando que así perennizaríamos su nombre. En 1984, este centro de estudios se convirtió en Instituto Superior Tecnológico. En el primer patio se ambientó la administración arquidiocesana con oficinas y departamentos, quedando de esta manera convertido en Oficinas del arzobispado de Ayacucho.

Los seminaristas se forman en la actualidad, primero, en el Pre Seminario que funciona en un local aparente en el ex convento de San Francisco de Paula, adquirido a los padres carmelitas (1983), contiguo al templo del mismo nombre. Los seminaristas mayores, para sus estudios filosóficos y teológicos, son enviados a Seminarios Mayores del Perú.

Personajes ilustres de este seminario

Comenzaremos por el Doctor Tomás Aguirre, Canónigo de esta Catedral de Ayacucho y que estudiara en el Seminario cristobalino. Enseñó Filosofía y se graduó de Doctor en Teología en la Universidad de Huamanga. Desde el año 1811 a 1824, estuvo de Cura en la Parroquia de Lampa (Parinacochas). A la llegada del Libertador Bolívar a Ayacucho, “hizo una alocución al Excelentísimo Señor Libertador por el cuerpo de Doctores de la Universidad”.[20]

Como hasta el año de 1768 la Universidad de San Cristóbal y el Seminario Conciliar del mismo nombre funcionaron como «un solo ente estudiantil», los rectores para ambas instituciones fueron los mismos per¬sonajes, contándose entre muchos al ilustre Doctor José María Montaño en los años de 1825-1826, y después en 1844.

A pesar de los años de la Guerra del Pacífico, y los años de la ocupación que le siguieron, el Seminario y la Universidad funcionaron normalmente hasta donde se pudo, bajo la rectoría del Dr. Pedro Urquizo, en los años de 1880-1884. En 1893 estuvo desempeñando el cargo de Rector el Doctor Pedro del Pino; en 1900 el Dr. Agustín Morales y en 1902 el Dr. José Falconí.

En 1903 el recordado Monseñor Fidel Olivas Escudero, obispo de Ayacucho, al tomar posesión de su sede episcopal encargó la rectoría del Seminario a los Padres Agustinos, siendo el primero el Padre Ciriaco Aguado, sucediéndose ellos hasta 1914, con el P. Buenaventura Hospital que fue el último Rector Agustino. Después de este año, los rectores fueron sacerdotes diocesanos, nom¬brados por decreto emanado del obispado. En 1958 la Comunidad Salesiana se hizo cargo del seminario, por pedido de Mons. Otoniel Alcedo, salesiano y arzobispo de Ayacucho. Finalmente, se estableció el Pre-Seminario para estudiantes que cursan los últimos años de secundaria.


NOTAS

</references>

BIBLIOGRAFÍA

COMISIÓN MIXTA de los Sesquicentenarios de Junín y Ayacucho. Ayacucho, la Libertad de América. Lima, 1974

EGAÑA A., Historia de la Iglesia en la América Española desde el Descubrimiento hasta comienzos del siglo XIX. Hemisferio Sur. BAC, Madrid 1966

JORGE José Pacifico OFM., Melodías religiosas en quechua (Ayacucho), Herder, Friburgo de Brisgovia, 1924

MENDIBURU Manuel DE, Diccionario histórico-biográfico del Perú. Tomo II. Imprenta de J. F. Solís, Lima 1876

METZLER J., América Pontificia, Vol. III. Ed. Editrice Vaticana, Cittá del Vaticano, 1991

OLIVAS ESCUDERO Fidel, Apuntes para la historia de Huamanga o Ayacucho. Imprenta Diocesana, Ayacucho 1924

TAURO DEL PINO Alberto, Enciclopedia Ilustrada del Perú. Vol. 4. Lima 2001


FEDERICO RICHTER FERNÁNDEZ PRADA, O.F.M.

(aparato crítico y notas del DHIAL)

©Revista Peruana de Historia Eclesiástica, 1 (1989) 55-70

  1. Cf. Fidel OLIVAS ESCUDERO, Apuntes para la historia de Huamanga o Ayacucho (Ayacucho, Imprenta Diocesana, 1924).
  2. OLIVAS ESCUDERO, Apuntes para la historia de Huamanga o Ayacucho, p. 279.
  3. Cristóbal de Castilla y Zamora (Lucena, provincia de Córdoba, 13 de octubre de 1618 - La Plata, Charcas, 1683), obispo dominico, hijo de una alta familia noble española. Trabajó apostólicamente en América, donde fue obispo de Huamanga. el 11 de julio de 1668, consagrado por el arzobispo Pedro de Villagómez el 29 de septiembre de 1669, tomando posesión de su sede el 26 de diciembre del mismo año. Cf. Manuel DE MENDIBURU, Diccionario histórico-biográfico del Perú. Tomo II. Lima 1876: Impr. de J. F. Solís; Alberto TAURO DEL PINO, Enciclopedia Ilustrada del Perú. Vol. 4. Lima 2001.
  4. El 30 de noviembre de 1538 fue fundada la Ciudad de la Plata de la Nueva Toledo por Pedro de Anzures, marqués de Campo Redondo, por orden de Francisco Pizarro. Felipe II crea en 1559 la Audiencia de Charcas en La Plata, institución jurídica judicial y ejecutiva en el sistema administrativo español de los virreinatos. La jurisdicción comprendía los territorios del actual Paraguay, sureste de Perú, norte de Chile y Argentina y gran parte de Bolivia. En 1601 se crea el arzobispado de Charcas; y el 27 de marzo de 1624 la primera universidad del Alto Perú: la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca. En el siglo XVIII, con la nueva configuración administrativa de los territorios de la América Española, la Audiencia de Charcas se une al Virreinato de Río de la Plata. Tras la independencia de Bolivia se le cambiará de nombre en Sucre, en honor a unos de los padres de la moderna independencia de Bolivia y será también capital constitucional de la nueva República. Históricamente se la conocía como Charcas, La Plata y Chuquisaca, porque la región estaba habitada por los Charca (Choke-Chaka) y de aquí el nombre de Charcas. La Plata se refiere a la riqueza extraordinaria de las minas de aquel metal.
  5. Fidel OLIVAS ESCUDERO [obispo de Ayacucho], Apuntes para la historia de Huamanga o Ayacucho, (1924), Cap. XXVII, pp. 346-354.
  6. El Estandarte Católico, 31 de julio de 1950. N° 1252. p.4.
  7. Ayacucho, la Libertad de América. Comisión Mixta de los Sesquicentenarios de Junín y Ayacucho y Convocatoria al Congreso de Panamá. Lima, 1974.
  8. Universidad de San Cristóbal de Huamanga. 1677-1977. Subt. "Consolidación y apogeo", Cap. I, p. 6.
  9. Esta afirmación históricamente se ha demostrado falsa según recientes investigaciones que han sacado a la luz su ascendencia: Nació en la villa andaluza de Lucena (Córdoba), siendo bautizado en la iglesia de San Mateo de la misma villa el 13 de octubre de 1618. Fue hijo legítimo de Diego Pablo de Castilla y Ruiz, caballero hijodalgo de Lucena, y de María de Zamora y Sánchez. Sus abuelos paternos fueron Francisco Pablo de Castilla y doña María Ruiz, nobles hijosdalgos de sangre al uso y fuero de España, y el abuelo descendiente del rey Pedro I de Castilla. Además, fue tío de Cristóbal de Castilla y Guzmán, I marqués de Otero. Cf. nota 3 de este artículo.
  10. Luis Enrique GALVÁN, Ayacucho, semblanza de la ciudad, Lima (1959), Imprenta Miranda.
  11. Guillermo Lohman Villena (Lima, 1915-2005): Diplomático e historiador peruano. Entre sus numerosas obras de carácter histórico: Historia del arte dramático en Lima durante el virreinato (1945), Los americanos en las órdenes nobiliarias (1947), Las relaciones de los virreyes del Perú (1961). Participó también en la redacción de la Historia marítima del Perú (1973) y en el Simposio de Historia de la Evangelización de América. Los criollos y la tarea evangelizadora (Ciudad del Vaticano 1992). Su escrito puede consultarse en este DHIL. Cf. Homenaje a Guillermo Lohmann Villena (1915-2005) en el centenario de su nacimiento. Cuadernos del Archivo de la Universidad 59, Lima 2015, 110 pp.
  12. Francisco Verdugo fue nombrado obispo de Guamanga [Huamanga] el 14.III. 1622, por Gregorio XV: cf. Provisio Ecclesiase de Guamanga, en J. METZLER, America Pontificia, III, n. 828, p. 480. AC 15 fol. 190r; AV 16 fol. 32r. Sería trasferido a petición del Rey de España, Patronao, a México, sede vacante, tras las dimisiones de Francisco Manso y Zúñiga el 9.VIII.1627, como su arzobispo el 1.IX.1636. Cf. en J. METZLER, America Pontificia, III, n. 1211, p. 667-668: Provisio Ecclesiae de México: Consistorio Secreto de Urbano VIII. Muere en agosto de 1637. Cf. A. EGAÑA, Historia de la Iglesia en la América Española desde el Descubrimiento hasta comienzos del siglo XIX. Hemisferio Sur. BAC, Madrid 1966, pp. 340-342.
  13. P. José Pacifico JORGE OFM., Melodías religiosas en quechua (Ayacucho), Impr. Herder, Friburgo de Brisgovia (Alemania) 1924.
  14. César LIMACO, La ciudad de Ayacucho. Guía para turistas, Imprenta Gonzales, Ayacucho 1961.
  15. Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco nació en Monterrey, Orense –España-, en 1560 y falleció en Lima el 10 de febrero de 1606, de la Casa de Zúñiga, V conde de Monterrey, señor de Biedma, Ulloa y de la casa de la Ribera, pertiguero mayor de Santiago de Compostela, virrey, gobernador y capitán general del reino de la Nueva España (México), presidente de la Real Audiencia de México, luego virrey, gobernador y capitán general del reino del Perú, presidente de la Real Audiencia de la Ciudad de los Reyes (Lima).
  16. El Estandarte Católico. Abril 30. 1937, Nº I185. Ayacucho.
  17. Universidad de San Cristóbal de Huamanga. Editorial ItalPerú, Lima 1977, Subt. VI, p. 250.
  18. Otoniel Alcedo Culquicóndor, SDB, (Ayabaca, Perú, 3 de julio de 1914-Lima, 20 de junio de 1997), salesiano peruano. El 17 de febrero de 1953 fue nombrado Obispo Titular de Forma y Obispo auxiliar de Chachapoyas, diócesis de Perú, recibiendo la ordenación episcopal el 26 de abril de ese mismo año. El 28 de agosto de 1958 fue nombrado Arzobispo Titular de Forma y Obispo de Ayacucho. Como la diócesis de Ayacucho fue elevada a Arquidiócesis, pasó a ser su Arzobispo, el 30 de noviembre de 1966. El 20 de noviembre del año 1979 se retira del cargo y es nombrado Arzobispo emérito de Ayacucho. Le sucedió Mons. Federico Richter Fernández-Prada (Autor de este artículo), que renuncia a su sede el 23 de abril de 1991 por razón de su edad.
  19. El Obispo Victor Alvarez Huapaya (Callao 1887-), sacerdote salesiano, autor de numerosos libros de carácter educativo, fue preconizado obispo de Ayacucho el 15 de septiembre de 1940. Muere el 2 de abril de 1958.
  20. Biblioteca del Convento San Francisco. Sección Periódicos, Ayacucho.