VALDIVIESO, Rafael Valentín

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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(Santiago, 1804; Santiago, 1878)

Arzobispo, abogado

El arzobispo Rafael Valentín Valdivieso fue el gran reformador y organizador de la Iglesia católica chilena decimonónica. Durante su período y como fruto de su capacidad de emprendimiento y de acción, la Iglesia logró reconstruirse y reorganizarse, luego del proceso emancipador, para así poder hacer frente a los nuevos desafíos que suponía la cultura moderna en el Chile republicano.

Recibido de abogado en 1825, se ordenó presbítero en 1834 y tomó posesión del gobierno de la arquidiócesis de Santiago el 6 de julio de 1845 en virtud de la carta de ruego y encargo. Esto significaba que Valdivieso, quien se convertiría en el gran defensor de la libertad de la Iglesia chilena y enemigo del regalismo, asumía como arzobispo prestando un juramento civil, que más tarde pediría al Papa que declarara como ilícito, a través del cual prometía acatamiento al derecho de patronato y de exequátur, derechos que el gobierno republicano creía heredados de la colonia. Las bulas pontificias a través de las cuales el Papa ratificó su elección, no llegaron sino casi tres años más tarde[1].

El arzobispo Valdivieso dio comienzo a su acción emprendiendo una importante y profunda reforma en la curia arzobispal. Rodeado de un grupo de selectos y competentes sacerdotes organizó la secretaría arzobispal, permitiendo que al poco tiempo se convirtiera en un ejemplo de administración eficaz[2]. Junto con esto, fueron las parroquias las que concentraron su acción. Conocedor en terreno del precario estado en que muchas de éstas se encontraban a lo largo del extenso territorio que componía el arzobispado, dado su trabajo en expediciones misionales antes de ser nombrado arzobispo, y luego a través de la visita pastoral que realizó, Valdivieso se encargó de dictar una serie de indicaciones tendientes a ordenar y mejorar el trabajo que prestaban las parroquias en lo referente a la administración temporal. Así mismo, con el objetivo de satisfacer de mejor manera las necesidades de la población católica, emprendió la fundación de muchas de éstas, de templos, y proveyó de dos nuevos obispados: el de Concepción y el de Ancud[3].

Para poder contar con una Iglesia organizada y alineada con su pastor, Valdivieso creyó de primera necesidad poder contar con un clero bien formado, preparado y uniformado en la acción. Con este objetivo creó el Colegio de Párrocos (1851) y renovó el clero de la Arquidiócesis a través del establecimiento de la Junta de Inspección de Ordenandos (1848), que tenía el encargo de informar al prelado sobre los candidatos al clero y vigilar a los que residían fuera de los seminarios. Pero fue especialmente a través de la fundación de nuevos seminarios (Valparaíso, Talca y Concepción), y la gran reforma y reorganización que emprendió del Seminario de Santiago, que Valdivieso hizo de éstos verdaderos semilleros de sacerdotes capaces de enfrentar los nuevos tiempos. Esta reforma alcanzó también a las órdenes regulares de mujeres y hombres, en algunas de las cuales se había introducido una relajación, que según el prelado, resultaba nefasta para la labor que éstas desempeñaban dentro de la Iglesia[4].

Ningún ámbito del gobierno de la Iglesia quedó fuera de la acción incansable de Valdivieso, alcanzando también su preocupación el terreno de la acción social, la caridad, la piedad y la educación católica. Esta se materializó a través del apoyo prestado por el arzobispo a una serie de iniciativas y obras tendientes a entregar una ayuda material y espiritual desde el mundo católico, cumpliendo en este ámbito un rol fundamental las congregaciones religiosas extranjeras de vida activa de ambos sexos, cuya llegada a Chile promovió el mismo Valdivieso[5].

En el combate que enfrentó a mediados de siglo la Iglesia católica a nivel mundial con las tendencias modernas secularizantes y aquellas que ponían en juego su independencia, el arzobispo Valdivieso y su clero se mostraron firmemente alineados junto al romano pontífice. Esta cercanía a Roma quedó de manifiesto en la primera visita “Ad Limina apostolorum” en la historia de la Iglesia chilena que realizó Valdivieso en 1859, y en la participación destacada que tuvo la delegación chilena, encabezada por el arzobispo, en el Concilio Ecuménico Vaticano I convocado por el papa Pío IX (1869)[6].

A nivel local, para hacer frente a los ataques que la Iglesia comenzó a sufrir, Valdivieso junto a otros sacerdotes ultramontanos fundaron el primer periódico católico chileno: la Revista Católica (1843), convirtiendo a la prensa en una importante arma de combate para defender la libertad y el lugar que le cabía a la Iglesia en la católica república chilena[7].

OBRAS

Rafael Valentin Valdivieso, segundo arzobispo de Santiago de Chile, I-II, Santiago 1886.

NOTAS

  1. ( Silva, 258)
  2. (Silva, 255)
  3. (Vergara, 160-173)
  4. (Vergara, 269- 373)
  5. (Vergara, II, 284-299)
  6. (Silva,292-299)
  7. (Silva, 244)

BIBLIOGRAFÍA

ALIAGA, F. La Iglesia en Chile. Contexto histórico, Santiago 1986

ARANEDA, F. Historia de la Iglesia en Chile, Santiago 1986

ASTORGA, J. Obras científicas i literarias del Ilmo. i Rmo. Sr. Don Rafael Valentín Valdivieso arzobispo de Santiago de Chile, III, Santiago 1904

BARRIOS, M. La Iglesia en Chile, Santiago 1987

SILVA, C. Historia Eclesiástica de Chile, Santiago 1925

VERGARA, R. Vida i obras del Ilustrísimo i Reverendísimo Señor Doctor Don Rafael Valentín Valdivieso, segundo arzobispo de Santiago de Chile, I-II, Santiago 1886.


CAROLINA CHERNIAVSKY