SAN MIGUEL DE ALLENDE; Arte Virreinal

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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La Ciudad

Sobre el Camino Real llamado “ruta de plata” porque unía a la ciudad de México con Zacatecas, el franciscano fray Juan de San Miguel, buscando reunir a los indígenas chichimecas que vivían dispersos por los montes, fundó la población de San Miguel el Grande en el año de 1542. “Dice el cronista Beaumont que tomó posesión del sitio e hizo una capilla de ramas…El compañero de fray Juan, el monje francés fray Bernardo Cossin, con ayuda del primer poblador, el indio cacique Fernando de Tapia, trasladó el recién fundado pueblecito, al que llamaban San Miguel de los Chichimecas, al lugar llamado Izcuinapan, junto al manantial que da agua y vida –todavía- a la ciudad de Allende.”[1]

Por su estratégica ubicación, la población de San Miguel tuvo un amplio desarrollo, especialmente durante los primeros seis años. En 1548 el descubrimiento de las minas de Guanajuato hizo que Zacatecas compartiera su importancia con Guanajuato; pero finalmente toda la región se benefició con la bonanza de las minas, donde muchos mineros agradecidos manifestaron su gratitud con el Creador colaborando generosamente en la edificación de magníficos templos.


En la guerra por la Independencia de México↗ desempeñó un papel destacado el capitán Ignacio Allende ↗, nativo de San Miguel el Grande, y en cuyo honor, mediante un decreto fechado el 8 de marzo de 1826, la ciudad cambió de nombre por el de San Miguel de Allende. Su clima templado, sus manantiales de aguas termales y su arquitectura virreinal la han convertido en un importante centro turístico.


Toda esta ciudad, desde su urbanística, es una Obra de arte. Colocada en una colina, sube de Este a Norte haciendo un descanso en su Plaza Mayor, logrando así varias perspectivas. En sus hermosas calles se suceden las casas, muchas de magnifica arquitectura, como el Palacio de la familia De la Canal, una de las obras más ricas y significativas del Neoclásico mexicano con fuertes reminiscencias barrocas. Hacia una calle presenta su fachada principal, con su precioso nicho de la Virgen de Loreto y hacia la Plaza una noble arquería, cumpliendo así con la esquina en que se asienta. La casa del Conde de Loja es interesante por el gran escudo conservado en la fachada: la de los Perros, por los que adornan su balcón y la del héroe Ignacio Allende, una mansión, también en esquina, con magnifica fachada y balcones


Parroquia de San Miguel Arcángel

Frente a la Plaza Principal se encuentra el edificio que se ha convertido el símbolo de la ciudad: el Templo Parroquial de San Miguel Arcángel. Sin embargo el edificio que hoy se contempla no es el que inicialmente albergó a la Parroquia, erigida casi al mismo tiempo de la fundación de San Miguel el Grande. El templo original, deficientemente construido, tuvo un serio deterioro y en 1649 se derrumbó. “Esto obligó a sus habitantes a construir una parroquia más suntuosa, por lo que encargaron su fábrica al arquitecto Marcos Antonio Sobrarías, quien la comenzó hacia 1683. Sabemos este interesante dato gracias a la cédula real de 1683, en la que el virrey conde de Monclova ordena a Marcos Antonio Sobrarías, maestro de arquitectura, en conformidad de sus obligaciones, pase a la villa de San Miguel a exercitarse en la fábrica de si iglesia, según y en la misma conformidad que lo hizo antecedentemente. Es la misma Parroquia que hoy existe; salvo la fachada gótica; que es obra del albañil don Zeferino Gutiérrez, hecha a fines del siglo XIX.”[2]


En efecto; la obra dirigida por el arquitecto Sobrarías fue edificada conforme a las pautas y normas del estilo barroco, el cual se hacía manifiesto en su portada de cantera rosa, pero al templo le faltaba la torre y el retablo del altar mayor. Y será entre 1880 y 1890 cuando el maestro cantero Zeferino Gutiérrez, inspirándose en el estilo gótico medieval, también de cantera rosa construye las torres, transforma la portada, los arcos, los nichos, la ventana coral e incluso el atrio. El interior del templo, de planta de cruz latina, conserva algunos lienzos atribuidos a los hermanos Juan y Nicolás Rodríguez Juárez.


Oratorio de San Felipe Neri

Construido en los albores del siglo XVIII, el Oratorio y su anexo Colegio de San Francisco de Sales, fueron inaugurados en 1714. El Colegio tuvo las palmas de haber contado como profesor al padre Juan Benito Díaz de Gamarra y como alumnos al padre Luis Felipe Neri de Alfaro, constructor del Santuario de Atotonilco↗, a los jóvenes Ignacio Allende e Ignacio Aldama, héroes de la Independencia, y a cientos más que en sus aulas se educaron a lo largo de dos siglos.


El conjunto del Colegio y templo del Oratorio es imponente. La fachada es un bello ejemplar de barroco salomónico y en el interior está la Santa Casa de Loreto, con un camarín ochavado de rica decoración de yeserías. La portada de esta obra, que da al crucero izquierdo del Oratorio San Felipe Neri tiene el par de columnas salomónicas más espectacular de, la Nueva España después de las de Tianguistengo.


Artísticamente el Oratorio constituye una de las Iglesias barrocas más interesantes del centro de México. “Su fachada se cubre totalmente con ese gracioso trabajo de argamasa que da vida a la sencillez de la traza. Lo saliente de las cornisas y el frontón circular trunco del remate aumentan el movimiento de la composición. En su interior se encuentra la Capilla de Loreto (1735), cuyo pórtico tiene cuatro hermosas columnas salomónicas (…) De gran interés es el camarín de la Virgen; la bóveda es nervada a la manera califal, sus nervios se cruzan delimitando espacios aprovechados por pinturas y en centro libre para la linternilla octogonal. Toda su ornamentación es de una riqueza extraordinaria.”[3]


Templo de Nuestra Señora de la Salud

Entre San Felipe y el Colegio de Sales, esta la Iglesia de Nuestra Señora de la Salud. Es una iglesia minúscula pero de agraciada y original fachada de estilo churrigueresco cuyo pórtico abocinado está formado por una gigantesca concha tallada en cantera gris. Los nichos alrededor de la puerta principal tienen imágenes talladas en cantera de San Joaquín, Santa Ana, del Sagrado Corazón de Jesús y de San Juan Evangelista. La imagen situada en el centro representa a la Inmaculada Concepción. La imagen de Nuestra Señora de la Salud, advocación del Templo, se encuentra en el eje central del segundo cuerpo, y está flanqueada por dos ventanillas que iluminan el coro.


Templo de San Francisco

La iglesia de San Francisco tiene una elevada y bien proporcionada nave y la churrigueresca fachada es una de las mejores de México; la fachada lateral, inacabada, es también un fino ejemplar churrigueresco. La torre, en cambio es neoclásica. La iglesia de la Concepción es una pesada obra en la que lo mejor es su romántico atrio y la esbelta cúpula, neoclásica, copia de la de Los Inválidos, de Paris, edificada en la misma época de la fachada de la parroquia. En el interior es interesante el gran coro, con sus rejas, y adentro un exquisito retablo dorado de estilo rococó. El amplio claustro es ahora la Escuela de Bellas Artes.


Notas

  1. De la Maza y de la Cuadra Francisco. San Miguel Allende. En De la Torre Villar Ernesto, Lecturas Históricas Mexicanas. Tomo 5, UNAM 1994, p.185
  2. Ibídem, p.186
  3. Ramírez Montes Guillermina. Arquitectura barroca en Querétaro, Guanajuato y [[ [[ Aguascalientes | Aguascalientes]] | Aguascalientes]]. En Historia del Arte Mexicano, Tomo 7, SEP- Salvat, 1982, p. 929


Bibliografía

  • Historia del Arte Mexicano, Tomo 7, SEP- Salvat, 1982
  • De la Torre Villar Ernesto, Lecturas Históricas Mexicanas. Tomo 5, UNAM 1994
  • DE LA MAZA, FRANCISCO, San Miguel de Allende. Su Historia. Sus monumentos. México, 1939.


JUAN LOUVIER CALDERÓN/JOSÉ FLORENCIO CAMARGO SOSA

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