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[[WAST,_Hugo | Hugo Wast]] había iniciado su vida política cuando fue elegido diputado para el periodo 1916-1920  por el Partido Demócrata Progresista.<ref>Berenguer, o.c., p. 724</ref>Siempre hizo pública su militancia en el nacionalismo católico, y también su discrepancia con los movimientos políticos de los [[JUDÍOS_EN_URUGUAY | judíos]], lo cual ha sido el punto de apoyo para etiquetarlo como “antisemita”. Pero la posición contraria de Martínez Zuviría ante los [[JUDÍOS_EN_URUGUAY | judíos]] no era “antisemita”, pues el antisemitismo descansa sobre postulados racistas (como los del nazismo o del apartheid), y la fe católica que Martínez Zuviría profesó intensamente toda su vida, nunca ha sido racista; sin embargo  ambigüedades y malentendidos que frecuentemente se dieron, fueron aclaradas y precisadas en el Concilio Vaticano II.<ref>Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, N° 597 y 598</ref>
 
[[WAST,_Hugo | Hugo Wast]] había iniciado su vida política cuando fue elegido diputado para el periodo 1916-1920  por el Partido Demócrata Progresista.<ref>Berenguer, o.c., p. 724</ref>Siempre hizo pública su militancia en el nacionalismo católico, y también su discrepancia con los movimientos políticos de los [[JUDÍOS_EN_URUGUAY | judíos]], lo cual ha sido el punto de apoyo para etiquetarlo como “antisemita”. Pero la posición contraria de Martínez Zuviría ante los [[JUDÍOS_EN_URUGUAY | judíos]] no era “antisemita”, pues el antisemitismo descansa sobre postulados racistas (como los del nazismo o del apartheid), y la fe católica que Martínez Zuviría profesó intensamente toda su vida, nunca ha sido racista; sin embargo  ambigüedades y malentendidos que frecuentemente se dieron, fueron aclaradas y precisadas en el Concilio Vaticano II.<ref>Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, N° 597 y 598</ref>
  
En un principio [[WAST,_Hugo | Hugo Wast]] también manifestó abiertamente su simpatía por Juan Domingo Perón, “cuando este era un coronel nacionalista que parecía diferente del que resultó ser. Lo había ayudado a obtener el apoyo de los nacionalistas católicos, cosa que lamentó toda su vida y lo padeció. No sólo porque fue Perón quien derogó la más grande obra de su vida como hombre público, la ley de enseñanza religiosa, sino porque sus hijos, que lo combatieron, sufrieron persecución y cárcel y él mismo terminó siendo expulsado de la Biblioteca Nacional de un día para otro, luego de haber vivido ahí 24 años.”<ref>Martínez Zuviría, o.c., p. 136</ref>
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En un principio [[WAST,_Hugo | Hugo Wast]] también manifestó abiertamente su simpatía por Juan Domingo Perón, “''cuando este era un coronel nacionalista que parecía diferente del que resultó ser. Lo había ayudado a obtener el apoyo de los nacionalistas católicos, cosa que lamentó toda su vida y lo padeció. No sólo porque fue Perón quien derogó la más grande obra de su vida como hombre público, la ley de enseñanza religiosa, sino porque sus hijos, que lo combatieron, sufrieron persecución y cárcel y él mismo terminó siendo expulsado de la Biblioteca Nacional de un día para otro, luego de haber vivido ahí 24 años''.”<ref>Martínez Zuviría, o.c., p. 136</ref>
  
 
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Revisión actual del 21:53 7 abr 2020

( Córdoba, 1883; Buenos Aires, 1962) Escritor, Abogado, Político y Catedrático

Hugo Wast fue el seudónimo literario de Gustavo Adolfo Martínez Zuviría, uno de los mayores novelistas y literatos latinoamericanos del siglo XX. En su vida personal y familiar manifestó siempre una gran coherencia con la fe católica que siempre profesó y confesó, la cual refleja en sus obras. Por ello su obra y su persona son difamadas por personas y grupos hostiles a la Iglesia Católica, quienes en la imposibilidad de hacerlo desaparecer de la historia y de las letras latinoamericanas, menosprecian el formidable valor de sus obras. “Una crítica más parcial que exigente ha puesto con frecuencia en duda el valor auténtico de éste escritor”.[1]

Su ambiente familiar y educación

La familia cordobesa Martínez Zuviría es de viejo raigambre argentino, el que se remonta hasta la época de la conquista, pues contaba entre sus antecesores -nueve generaciones atrás- a Hernando Arias de Sandoval. Dice uno de los miembros de la familia: “Él estuvo entre los primeros que amaron esta tierra y forjaron su futuro, ese que durante trescientos cincuenta años de andar estoico, costumbres castizas, constante batallar y fe inquebrantable en un Ser y destino superior, dieron forma y sustento a nuestra Argentina, la Argentina que nutrió a Hugo Wast hasta los tuétanos y que nosotros queremos para nuestros hijos. La misma Argentina que le hizo decir, literalmente, al general William Carr Beresford en la isla de Madeira en 1808 cuando se comenzaba a tramar una tercera invasión británica al Río de la Plata: «Conquistar Hispanoamérica es una ilusión».”[2]

Los padres de Hugo Wast fueron Don Zenón Martínez y Cabanillas y Doña Carolina Zuviría. Nació Gustavo Adolfo en la ciudad de Córdoba el 23 de octubre de 1883, y cuando tenía apenas dos años de edad murió su madre. A través de su abuela Carmen de Zuviría, siempre la tuvo presente y en la adolescencia le escribió un conmovedor poema. Don Zenón contrajo segundas nupcias, trasladándose a vivir en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz.

Además de ser un católico devoto, Don Zenón era un gran conocedor de las Sagradas Escrituras, “al punto de ser consultado en estos asuntos por los mismos teólogos y obispos”.[3]Zenón Martínez fue Rector de la Universidad de Santa Fe y Presidente de la Suprema Corte de Justicia de esa Provincia, además de cultivar una amistad de toda la vida con el escritor uruguayo Juan Zorrilla de San Martín.

En la casa de Santa Fe donde pasó su infancia Hugo Wast había una de las bibliotecas más importantes de la ciudad, y en ella pudo cultivar su afición por la lectura. Realizó sus estudios con los jesuitas en el Colegio de La Inmaculada en la misma ciudad. A los diez años de edad comenzó a escribir. “Tituló su primer cuento «Carlos Cronwell, o sea el Navegante». Tenía diez años. A los 13 lo quemó avergonzado por los errores que le encontró. Había escrito elefante con hache y valiente con b larga… se arrepintió el resto de su vida de no haberlo conservado”.[4]

En 1902 Gustavo Adolfo ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad de Santa Fe, obteniendo el título de abogado en 1907. Por esos tiempos se entusiasmó con la práctica del tenis, pero más que por el deporte en sí, porque un grupo de señoritas también lo hacía; entre ellas estaba quien sería su mujer: Matilde de Iriondo, con quien contrajo matrimonio en 1908. Su viaje de bodas lo hicieron en Europa, donde tuvieron un encuentro con el Papa San Pío X, quien les dijo “tengan muchos hijos…rezaré por ustedes”.[5]

La muerte de su primer hijo, José, cuando tenía sólo tres años, marcó para siempre la vida personal y literaria de Hugo Wast, y “una foto grande de cuerpo entero colgaba enmarcada en una de las paredes de cuarto, junto a otra de su madre”.[6]Sin embargo las oraciones de San Pío X fueron escuchadas: el matrimonio Martínez-Iriondo tuvo otros doce hijos: Myriam, Matilde, Gustavo, Graciela, Ruth, Jorge Miguel, Hugo, Beatriz, Marcelo, Teresa, Magdalena Sofía y María Elena. Gustavo llegó a General de División del Ejército Argentino, Hugo fue Vice-comodoro de la Fuerza Aérea Argentina, y Jorge Comandante en Jefe de la misma Fuerza Aérea.

La vida académica y política de Hugo Wast

Al regreso de su viaje de bodas obtuvo plaza de profesor en el Colegio Nacional de Santa Fe, y en 1909 la cátedra de sociología en la Universidad de Santa Fe. En 1931 fue nombrado Director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires, responsabilidad que desempeñó hasta el año de 1955.[7]

Durante la presidencia del general Pedro Pablo Ramírez (1943-1944), Hugo Wast fue designado Ministro de Instrucción Pública, y desde ese cargo hizo aprobar un decreto que instauraba la enseñanza de la religión católica en todas las escuelas del país; decreto que excluía a «aquellos educandos cuyos padres manifiesten expresa oposición por pertenecer a otra religión, respetándose así la libertad de conciencia».[8]Dicho decreto estaba en consonancia con lo que la ONU proclamaría cinco años después en el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en su fracción tercera señala: “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.”

Es cuando menos curioso constatar cómo aquellos que calificaron –y siguen calificando- el decreto de la Enseñanza religiosa con epítetos como “retrógrado, revanchista, dictatorial, etc.,” guardaran –y siguen guardando- silencio ante decretos educativos promulgados en otras latitudes como México donde, allí si atropellando los derechos humanos de los padres, el gobierno revolucionario estableció en octubre de 1934 la “educación socialista” como la única que se podía impartir, sin excepción alguna, en todas las escuelas mexicanas.[9]

Sobre el Decreto de la enseñanza religiosa, en carta fechada el 15 de marzo de 1947 Gustavo Martínez Zuviría escribía a su amigo José Ignacio Olmedo: “El aire, el cielo, la tierra argentina tiene ahora otro color, porque la escuela argentina ha recobrado a Cristo…es un milagro y no podemos disputárselo al único autor de milagros que existe.”[10]

Hugo Wast había iniciado su vida política cuando fue elegido diputado para el periodo 1916-1920 por el Partido Demócrata Progresista.[11]Siempre hizo pública su militancia en el nacionalismo católico, y también su discrepancia con los movimientos políticos de los judíos, lo cual ha sido el punto de apoyo para etiquetarlo como “antisemita”. Pero la posición contraria de Martínez Zuviría ante los judíos no era “antisemita”, pues el antisemitismo descansa sobre postulados racistas (como los del nazismo o del apartheid), y la fe católica que Martínez Zuviría profesó intensamente toda su vida, nunca ha sido racista; sin embargo ambigüedades y malentendidos que frecuentemente se dieron, fueron aclaradas y precisadas en el Concilio Vaticano II.[12]

En un principio Hugo Wast también manifestó abiertamente su simpatía por Juan Domingo Perón, “cuando este era un coronel nacionalista que parecía diferente del que resultó ser. Lo había ayudado a obtener el apoyo de los nacionalistas católicos, cosa que lamentó toda su vida y lo padeció. No sólo porque fue Perón quien derogó la más grande obra de su vida como hombre público, la ley de enseñanza religiosa, sino porque sus hijos, que lo combatieron, sufrieron persecución y cárcel y él mismo terminó siendo expulsado de la Biblioteca Nacional de un día para otro, luego de haber vivido ahí 24 años.”[13]

La obra literaria de Hugo Wast

Escribió su primera novela, titulada “Alegre” en 1905, cuando aún estudiaba en la Universidad, y poco después publicó un volumen de versos. Su segunda novela, escrita en 1911, la tituló “Flor de Durazno” porque así se llamaba la estancia que poseía en las Sierras de Córdoba; en ella escribió varias de sus novelas. De “Flor de Durazno” se han vendido más de cien mil ejemplares; fue también un éxito de taquilla cuando en 1917 se realizó una versión cinematográfica protagonizada por Carlos Gardel.

En 1918 publicó “Valle Negro”, la cual fue premiada en 1922 con Diploma de Honor y Medalla de Oro por la Academia Española de la Lengua. De ella escribió Miguel de Unamuno: “He leído «Valle Negro» con el ánimo suspenso y volveré a leerlo, porque el interés que me despertó es el de un dramático juego de pasiones. Esta novela puede leerse en cualquier país y podrá leerse en cualquier tiempo, cuando se sigan leyendo Carmen y Colomba, de Merimée. Su precisión y condensación la librarán de modas del gusto”.[14]

Entre otras obras de Hugo Wast encontramos:[15]“La Casa de los Cuervos” (1916); “Ciudad Turbulenta; Ciudad Alegre” (1919); “Fuente Sellada” (1919); “la Corbata Celeste” (1920); “Desierto de Piedra” (1925) la cual recibió un año después el Premio Nacional de Literatura; “Myriam la Conspiradora (1926); “Don Bosco y su Tiempo” (1932); “Vocación de Escritor” (1945); “666” (1945); “Año Diez” (1960).

En el año 1961, en Flor de Durazno concluye su última novela, titulada “Autobiografía del niñito que no nació”, de publicación póstuma, pues Hugo Wast falleció en Buenos Aires el 28 de marzo de 1962. “El tema le venía dando vueltas por la cabeza desde hacía muchos años y trataba sobre el horror del aborto. Su aguzado don de la premonición le decía que se estaba liberalizando la práctica de este abominable crimen en los países desarrollados a un punto alarmante. ¿Habría imaginado Hugo Wast en lo que terminaría convirtiéndose esto? Y peor aún, ¿Qué se lo introdujera como un derecho humano y bajo el término de salud reproductiva? ¿Será por esto que Jesús dice de su ingenioso creador, inspirador (del aborto) que es el amo de la mentira y homicida por naturaleza?”[16]

Por el gran valor literario de su obra, Hugo Wast fue designado en 1926 Miembro Correspondiente de la Real Academia de la Lengua, y en 1935, por el valor religioso de sus escritos, S.S. Pío XI le otorgó la Orden de San Gregorio Magno. “Traducidas sus obras a muchas lenguas, utilizadas muchas de sus novelas como textos de lectura en Universidades americanas, Wast ha sido uno de los escritores argentinos de mayor renombre en el extranjero y uno de los pocos auténticamente conocidos hasta no hace mucho tiempo.”[17]

Notas

  1. Berenguer Carisomo A. Gran Enciclopedia RIALP, Tomo XXIII, Madrid, 1991, p. 724
  2. Martínez Zuviría Pío. Disertación sobre Hugo Wast; Primer Congreso Nacional sobre Escritores Argentinos. En GLADIUS, N° 84, Buenos Aires, Noviembre 2012, pp. 122-123
  3. Ibídem, p. 123
  4. Ibídem, p. 124
  5. Ibídem, p. 126
  6. Ibídem
  7. Cf. Berenguer, o.c., p. 724,
  8. Art. 1°, Decreto 18.411/43.
  9. Reforma al Art. 3° Constitucional.
  10. Martínez Zuviría Pío, o.c., p.138
  11. Berenguer, o.c., p. 724
  12. Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, N° 597 y 598
  13. Martínez Zuviría, o.c., p. 136
  14. Diario La Nación, 25 de septiembre de 2004
  15. Cfr. Berenguer, o.c.
  16. Martínez Pío, o.c., p.142
  17. Berenguer, o.c., p. 724

Bibliografía

Gran Enciclopedia RIALP, Tomo XXIII, Madrid, 1991

Gladius, N° 84, Buenos Aires, noviembre 2012


JUAN LOUVIER CALDERON