Diferencia entre revisiones de «CALIFORNIA; Plan misionero de Fray Antonio de la Ascensión»
| Línea 116: | Línea 116: | ||
Sin embargo, según W. Michael Mathes, principal experto actual en la expedición de Vizcaíno, las «descripciones exageradas» del padre Antonio ponen de relieve su interés entusiasta por los pueblos indígenas, que se hace evidente en todas las cartas que se escribieron oficialmente al rey.<ref>Mathes, ''Impact.''</ref> | Sin embargo, según W. Michael Mathes, principal experto actual en la expedición de Vizcaíno, las «descripciones exageradas» del padre Antonio ponen de relieve su interés entusiasta por los pueblos indígenas, que se hace evidente en todas las cartas que se escribieron oficialmente al rey.<ref>Mathes, ''Impact.''</ref> | ||
| + | |||
| + | |||
'''CONCLUSIÓN''' | '''CONCLUSIÓN''' | ||
En el capítulo carmelita de Almodóvar del Campo, en 1583, se debatió entre la labor | En el capítulo carmelita de Almodóvar del Campo, en 1583, se debatió entre la labor | ||
Revisión del 11:00 15 mar 2026
Sumario
- 1 Introducción
- 2 EVALUACIÓN DE LA EXPERIENCIA DE FRAY ANTONIO EN LA EXPEDICIÓN
- 3 EL ENTUSIASMO DE FRAY ANTONIO POR CALIFORNIA
- 4 EL DESARROLLO DE UNA ESTRATEGIA DE EVANGELIZACIÓN
- 5 UNA APELACIÓN A FELIPE III
- 6 LA TENACIDAD DE FRAY ANTONIO
- 7 FRAY ANTONIO RECIBE ORDEN DE PRESTAR DECLARACIONES JURADAS
- 8 FRAY ANTONIO DEBE MANIOBRAR POLÍTICAMENTE
- 9 NOTAS
- 10 BIBLIOGRAFÍA
Introducción
167 años antes de que los franciscanos fundaran la primera misión en California, y 18 años antes del desembarco de los primeros colonos del Mayflower en New Plymouth, Massachusetts en 1602, tres frailes carmelitas descalzos fueron capellanes en la expedición de Sebastían Vizcaíno que navegó y exploró la costa de California. El 12 de noviembre de 1602, fray Andrés de la Asunción, fray Antonio de la Ascensión y fray Tomás de Aquino celebraron la primera misa registrada en lo que hoy es California, en la costa oeste de los Estados Unidos de América. Ellos plantaron las primeras semillas de la Iglesia en esta parte del mundo.
Por orden del rey Felipe III de España y bajo la orden del renombrado explorador Sebastián Vizcaíno, una flota de tres barcos y una fragata zarparon del puerto de Acapulco el 7 de marzo de 1602, con una tripulación de 126 personas. Navegaron al noroeste de lo que hoy es Baja California y después por la costa de California hasta Cabo Mendocino y Oregon. Para cuando finalmente retornaron a Acapulco, 13 meses después, la mitad de la tripulación estaba enferma de escorbuto y 40 habían muerto en el camino.[1]
El principal objetivo de la expedición Vizcaíno fue mapear la línea costera de California para la Corona española. A los tres frailes carmelitas descalzos se les concedieron todos los permisos necesarios para evangelizar California. La expedición Vizcaíno fue la piedra angular para lograr la primera etapa de la evangelización: hacer contacto con los nativos. Los frailes encomendaron el éxito de la misión al patronazgo de Nuestra Señora del Monte Carmelo.
En este viaje, el general Vizcaíno y los frailes recibieron el derecho de nombrar los puntos de referencia a lo largo del camino con los nombres de los santos.[2]Los carmelitas celebraron la santa misa y administraron los sacramentos a la tripulación. Uno de los sitios más significativos encontrados por la expedición fue la bahía llamada San Diego de Alcalá, un santo español del siglo XV. Ahí, el 12 de noviembre de 1602, fue celebrada la primera misa documentada en la historia de California y en toda la costa oeste de lo que hoy es Estados Unidos de América.[3]
La siguiente bahía en importancia alcanzada por la expedición fue Monterey. Fue nombrada en honor del virrey, don Gaspar Zúñiga y Acevedo, conde de Monte Rey. Ahí, los carmelitas celebraron la santa misa el 16 de diciembre de 1602, bajo la sombra de un gran roble cerca de la orilla. Los carmelitas no sabían que 168 años después, san Junípero Serra celebraría la santa misa bajo ese mismo árbol en su honor, el 3 de junio de 1770.[4]
La evangelización de California sería atribuída a los franciscanos porque, después de la expedición de 1602, los cambios en el gobierno central de la Orden y el clima político del Imperio español frenaron a los carmelitas en México. Los carmelitas descalzos habían sido recientemente reformados por santa Teresa de Ávila y los superiores estaban lidiando con el tipo de espiritualidad genuina de su espíritu y de la Regla Carmelita.
Uno de los tres carmelitas de la expedición Vizcaíno, fray Antonio, fue el primer misionero registrado oficialmente para acercarse y evangelizar a los nativos americanos en la costa oeste de los Estados Unidos. Fue el escritor más prolífico de la expedición: produjo mapas, cartas y diarios retratando su entusiasmo y esperanza de una inmediata evangelización, esperando que a la orden de los carmelitas descalzos les fuera confiado su cuidado espiritual.[5]
Fray Antonio, al entrar a la Orden en España, después de su ordenación sacerdotal, fue asignado a la primera provincia fuera de España. Pasó el resto de su vida viviendo su vocación como sacerdote carmelita en América, hasta su muerte en 1628. Su vida religiosa, que fue vivida en los inicios de los carmelitas descalzos, es de importancia para la Orden hoy en día, porque fray Antonio no solo ofrece una mirada de primera mano al espíritu carmelita en América junto a culturas y pueblos no europeos, sino que es un testigo fiel del ideal propuesto por los reformadores originales.
La expedición Vizcaíno de 1602 tuvo un impacto tan profundo en fray Antonio de la Ascensión, que el resto de su vida estuvo caracterizada por ella.
EVALUACIÓN DE LA EXPERIENCIA DE FRAY ANTONIO EN LA EXPEDICIÓN
En su libro «Descubrimientos en las costas de California», Álvaro del Portillo concluye que el viaje de once meses, el cual cobró la vida de 40 hombres, fue de gran importancia y utilidad no solo debido a las descripciones que hace de la riqueza y gente descubierta, sino principalmente porque gracias a la expedición “fue posible ver y evaluar las ventajas de la nueva fértil tierra descubierta y la manera de pacificarla y poblarla”.[6]
Aunque Portillo se enfoca en la viabilidad económica y política de California y coloca a fray Antonio entre los pioneros de la zona, pavimentando el camino para futuras exploraciones y eventuales asentamientos, otros historiadores están convencidos que la empresa carmelita en la expedición Vizcaíno permaneció estrictamente evangélica. Fray Dionisio Victoria Moreno, por otro lado, considera que el éxito de la expedición fue solo en relación con el éxito de la evangelización.[7]
Fray Antonio envió al rey al menos cuatro cartas relatando los descubrimientos en las Californias. En ellas se puede ver un sincero deseo y celo por la evangelización de aquellas tierras. El contenido básico de las cartas es una súplica por un rápido poblamiento y el envío de carmelitas en misión a California.
Para concretar su argumento, fray Antonio mostró los diversos recursos naturales y riquezas potenciales que –según él– serían de enorme valor para la Corona. Describió un plan junto con una descripción detallada de lo que se necesitaba para el poblamiento y pacificación de California; era una empresa relativamente segura y bastante barata. Moreno escribió: “Fray Antonio de la Ascensión, desde el momento de su llegada hasta el día de su muerte, utilizó todos los medios posibles para persuadir la pacificación y colonización de California con el fin de llevar la luz del Evangelio a los indios, a quienes nunca podría olvidar”.[8]
W. Michael Mathes coincide con Moreno: “Aunque activo más allá de sus deberes religiosos mientras estuvo en la expedición, fray Antonio demostró un dinamismo e influencia mucho mayores en los años posteriores a su regreso a la Nueva España”.[9]
EL ENTUSIASMO DE FRAY ANTONIO POR CALIFORNIA
Durante el verano y el otoño de 1603, fray Antonio participó en la preparación de los reportes de la expedición Vizcaíno. Produjo un amplio conjunto de mapas de navegación y reunió otros documentos oficiales.
Además de las directivas de navegación, que incluían puntos de referencia, profundidades del mar, dirección del viento y la corriente, latitud y lugares de fondeo, fray Antonio incluyó varios comentarios sobre el atractivo de la costa. Aunque los historiadores generalmente están de acuerdo con las extraordinarias descripciones de California que hizo fray Antonio, no hay duda de que su casi exagerado énfasis también expresaba un sincero entusiasmo.
En la ciudad de México, el virrey Gaspar Zúñiga, Sebastián Vizcaíno y el padre Antonio, al compartir el deseo de establecerse en California, encontraron oposición en las sesiones celebradas en la Real Audiencia entre los años 1603 y 1608. El establecimiento de California se volvió menos probable con el cambio de virrey pues el sucesor de Zúñiga, Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, prefirió apoyar la idea del descubrimiento de la legendaria isla de Rica de Oro y Rica de Plata como puertos para los galeones en el Océano Pacífico medio.[10]No obstante, aunque el interés se desplazó de la costa de California, el padre Antonio preparó un plan.
EL DESARROLLO DE UNA ESTRATEGIA DE EVANGELIZACIÓN
Educado en la Universidad de Salamanca, fray Antonio de la Ascensión estaba familiarizado con el concepto griego de simetría del globo y creía –como muchos geógrafos de su época– en la existencia de un canal que conectara los oceános Atlántico y Pacífico en el hemisferio norte. Se le había dado el nombre de Estrecho de Anián o Paso del Noroeste.[11]Más aún, fray Antonio creía que California era una isla, una creencia persistente debido a los reportes de exploración tempranos.
“Para fray Antonio el extremo noroeste de la «isla» se encontraba ligeramente al noreste del Cabo Mendocino y ligeramente al suroeste de la entrada al Estrecho de Anián”.[12]Teniendo los conceptos del Estrecho de Anián y el canal a lo largo de la «isla» de California como una realidad geográfica, Mathes considera que “la navegación y el comercio transpacíficos y transatlánticos serían mucho más fáciles”.[13]
Fray Antonio decidió escribir su primera carta a Felipe III, fechada el 18 de junio de 1608, desde su monasterio en San Sebastián, en Atzacoalco. En ella se oponía firmemente a que el puerto de Monterey fuera el primer lugar de asentamiento, y sugirió en cambio comenzar más cerca de casa, específicamente en Cabo San Lucas cerca de San Bernabé, para que la gente recibiera el Evangelio más pronto.
Por supuesto, instó al rey a confiar esta misión a los carmelitas, ya que se había convertido en un asunto religioso para el Padre Antonio, como reiteró continuamente su motivación al escribir:“Deseo ver que esas tierras [California] se conviertan rápidamente a nuestra santa fe católica”.[14]
Sin embargo, no retiró su apoyo y animó a la Corona a colonizar California ofreciendo su plan de abordar la zona comenzando por el sur, en San Bernabé, y luego dirigiéndose hacia el norte, hasta llegar finalmente a Monterey.
UNA APELACIÓN A FELIPE III
Aunque el virrey le había asignado las funciones de capellán y cartógrafo, el padre Antonio también expresó explícitamente su sincero propósito misionero en una carta al rey. Escribió: “con la esperanza de que esa tierra fuera pacificada y llegara al conocimiento de nuestro Redentor Jesucristo, bajo la Iglesia Romana [...] predicando el Santo Evangelio y convirtiendo esa tierra, que es el propósito que Su Majestad debería tener como fin último”.[15]
Tal vez su propia integridad religiosa como fraile le dio la confianza de escribir con tanta franqueza al rey en lo que respecta a su única ambición: la salvación de las almas. “[…] como una persona libre de ambiciones y afectos humanos, y deseando la conversión de toda esta tierra, lamento informarle a Su Majestad que ha sido pobremente informado acerca de los riesgos, peligros y costos financieros que conlleva poblar el mencionado puerto de Monterey”.[16]
Nadie en el viaje –que duró siete meses con vientos encontrados, corrientes y enfermedades– podría discutir los riesgos y peligros que conllevó. Sin duda, una opción más segura, menos costosa y más fiable resultaría más atractiva. Fray Antonio continúa: “Mi consejo es que, tras ver estos puertos, Su Alteza verá las ventajas que tiene poblar el puerto de San Bernabé, que es la punta de California junto a Cabo San Lucas”.[17]
Con una mentalidad orientada a la misión, fray Antonio sabía que para promover el avance del cristianismo en California debía hablar en términos de beneficios materiales para España, por lo que presentó su plan para la colonización de California.[18]
La viabilidad financiera de establecer el puerto de San Bernabé cerca de Cabo San Lucas fue el argumento de fray Antonio para hacer realidad sus esfuerzos misioneros. Esto fue así para hacer “guerra contra el diablo”.[19]La pesca de perlas –característica valiosa del Golfo de California– y una mejor vigilancia y protección para los galeones que llegaban de Oriente, hicieron de San Bernabé una ubicación ideal para un asentamiento.[20]
Otra posible razón para el establecimiento de San Bernabé –no escrita explícitamente en su carta, pero sí la encontramos de manera implícita–, era la posibilidad de montar barcos y suministros para exploraciones a lo largo del Golfo de California, y así alcanzar el Estrecho de Anián de manera más fácil y segura. El argumento del virrey De Mendoza y Luna para descubir y explorar las islas del Pacífico era –en la opinión de fray Antonio–, un paso en la dirección opuesta cuando, de hecho, California había mostrado tener los puertos necesarios, ubicados e identificados (como San Bernabé, San Diego o Monterey). Y, lo más importante, las personas ahí necesitaban ser evangelizadas:
“Firmemente creo que el demonio está trabajando aquí, prolongando el trabajo que se debe hacer aquí [en California], en cambio, mientras tanto, las almas que podrían estar disfrutando [nuestra Fe], están muriendo sin haber recibido el sagrado sacramento del bautismo. Esto es motivo de mucha tristeza hoy en día. Le suplico a Su Majestad que lo tenga en consideración. Estoy convencido de confiar estas almas a usted”.[21]
Sin embargo, esta carta llegó muy tarde para influir en el rey. Una Orden Real, emitida el 27 de septiembre de 1608, nulificaba los planes del establecimiento de California y, en cambio, dirigía los esfuerzos hacia el descubrimiento de las islas del Pacífico medio.
LA TENACIDAD DE FRAY ANTONIO
La Orden Real del 27 de septiembre de 1608 detuvo toda exploración y actividad empresarial en California hasta 1613, cuando Tomás Cardona, un conocido empresario de Sevilla, adquirió los derechos exclusivos para la pesca de perlas en el golfo de California. La costosa empresa comercial no tuvo éxito. Debido a los ataques de los piratas holandeses, la operación de pesca de perlas quebró en 1617, lo que detuvo cualquier otra exploración.[22]
Fray Antonio persistió en sus intentos por evangelizar y poblar California. El 12 de octubre de 1620 presentó su «Relato descriptivo de California según los datos obtenidos durante el segundo viaje de Sebastián Vizcaíno (1602) y normas para la ocupación pacífica de California» a su actual virrey, Diego Fernández de Córdoba, marqués de Guadalcázar.
El relato enfatizaba que la forma más eficaz de colonizar California era mediante la conversión de los nativos al cristianismo, y recomendaba a los carmelitas descalzos para la misión. Fray Antonio termina su carta con la petición de que ninguna empresa privada participara sin la estricta supervisión de la Corona.[23]
No fue sino hasta siete años después que el interés en las Californias fue reavivado por una petición de Pedro Bastán sobre lo derechos de la pesca de perlas en el golfo de California. Otra Orden Real fue emitida el 2 de agosto de 1628, solicitando a la Audiencia de México que diera testimonio de la viabilidad de California para su colonización. En su investigación, W. Michael Mathes afirma:“fray Antonio, que era el principal superviviente de la expedición de Vizcaíno en ese momento, fue el único testigo mencionado específicamente y el primero en testificar”.[24]
FRAY ANTONIO RECIBE ORDEN DE PRESTAR DECLARACIONES JURADAS
Desde el monasterio de Valladolid –hoy Morelia– en Michoacán, fray Antonio escribió su primera deposición el 20 de mayo de 1629. Aunque este documento describe la expedición con mayor detalle que el escrito en 1620, la segunda declaración, redactada el 2 de agosto de 1628, repetía los puntos anteriores sin omitir el atractivo de California y las ventajas de establecerse en San Bernabé.
Otros testigos no compartían el entusiasmo del padre Antonio. Lupe de Argüelles Quiñones y Rodrigo de Vivero, conde de Orizaba, no consideraban California una tierra lo suficientemente valiosa como para colonizarla. Enrico Mendoza, un destacado cartógrafo e ingeniero, cuestionó la afirmación del padre Antonio sobre la riqueza mineral y la existencia del paso del Noroeste.[25]
A pesar de la oposición, fray Antonio presentó una tercera declaración desde el monasterio carmelita de Puebla el 22 de marzo de 1632, manteniéndose firme en sus teorías e instando a la colonización de San Bernabé.
Al examinar las cartas de fray Antonio, podemos resumir brevemente los puntos principales que le transmitió al rey. Aquí se utiliza su primera carta de deposición, fechada el 22 de marzo de 1632.
Su carta está estructurada de tal manera que primero da sus impresiones y sugerencias para la colonización. Así, su primera sugerencia es Cabo San Lucas; en segundo lugar, Bahía de Vírgenes; en tercero, Magdalena; en cuarto, San Diego, y finalmente, en Monterey.
La razón que argumentaba fray Antonio es que de esta manera, el rey podría casi duplicar la superficie de sus territorios.[26]En cuanto al cómo hacerlo, señala en la carta que se debería construir una ciudad en la parte más meridional de California, en San Bernabé, que actuaría como «puerta» y proporcionaría un paso para un mayor asentamiento;[27]estos asentamientos debían albergar un arsenal y un almacén de armas para la conquista y pacificación de California, con el fin de iniciar la predicación del Santo Evangelio.[28]
Fray Antonio procedió a mostrar cuál era la mejor manera de acercarse a California. En este sentido, describe las herramientas y el personal necesarios para la colonización.
Por un lado, se precisarían tres fragatas grandes o semipequeñas (tartanas), que no requieran un alto mantenimiento; estas podrían construirse en Puerto de Realexo o comprarse, y debían estar provistas de todo lo necesario, por ejemplo, velas, mástiles, armas, ropa (que se podía comprar en Puerto de Compostela o en las islas de Mazatlán) y animales como caballos, vacas, ovejas, cabras y cerdos.
El viaje duraría dos días (una distancia de 50 leguas), en lugar de seis meses hasta Monterey y necesitaría un total de 200 buenos soldados, también entrenados como marineros.
Por otro lado, la fundación de un pueblo en San Lucas o San Bernabé traería consigo una fuente de ingresos (perlas) y de alimentos (pescado, animales de granja, huertos y jardines). El objetivo de tener tres fragatas en estos puertos sería utilizar dos de ellas para continuar la exploración del estrecho de Anián, y de una vía navegable interior al norte a través del golfo de California; la tercera se destinaría al transporte de personas para el asentamiento y la colonización.
FRAY ANTONIO DEBE MANIOBRAR POLÍTICAMENTE
Ya en la España del padre Antonio había gastos a gran escala, lo que no permitía mucha exploración. Si se quería seguir expandiéndose, era imprescindible que la empresa obtuviera beneficios económicos. Fray Antonio se esforzó por convencer al rey presentándole un plan preciso para la colonización. Incluyó todo, desde el número de barcos y los tipos de animales de granja, hasta el número de marineros-soldados que iban a embarcar.
Incluso esbozó la misión de cada barco, dónde obtenerlos, y proporcionó una serie de alternativas en caso de que los planes iniciales no pudieran cumplirse. Consciente de la historia de California en lo que respecta a las expediciones españolas, fray Antonio tenía motivos para creer que el interés del gobierno era estrictamente económico.[29]
Independientemente del atractivo económico, fray Antonio estaba decidido a destacar las riquezas de California con el fin de poner en marcha la labor misionera. Destacados historiadores de California de mediados del siglo XX, como Wagner y Chapman, han criticado la descripción personal que el padre Antonio hizo de la expedición de 1602, alegando que exageró los detalles. Afirman que esto se hizo incluso hasta el punto de describir cosas que claramente no estaban allí.
Sin embargo, según W. Michael Mathes, principal experto actual en la expedición de Vizcaíno, las «descripciones exageradas» del padre Antonio ponen de relieve su interés entusiasta por los pueblos indígenas, que se hace evidente en todas las cartas que se escribieron oficialmente al rey.[30]
CONCLUSIÓN
En el capítulo carmelita de Almodóvar del Campo, en 1583, se debatió entre la labor
misionera y la contemplación: cómo equilibrar entre la Marta bíblica (símbolo de la
acción y el ministerio) y María (símbolo de la oración y la contemplación) fue el
problema que existió en la Reforma. No todos comprendían ese equilibrio entre la vida
activa y la contemplativa que defendían santa Teresa y fray Jerónimo Gracián,
colaborador cercano de Santa Teresa y primer provincial de la Reforma.
Fray Antonio de la Ascensión, misionero en California, armonizó entre Marta y María
con su propia vida. Mientras abogaba por la evangelización de las personas que
encontraba en la expedición, los testigos pudieron confirmar además su fiel obediencia
a la parte de la Regla Carmelita que le llamaba al estilo de vida contemplativo.
La capacidad de Fray Antonio para equilibrar lo activo con lo contemplativo en su
vocación influyó en su forma de abordar las situaciones de su vida. En su encuentro
con los nativos americanos, no se comportó con actitud de «cruzado» ni se alejó de
ellos, sino que se convirtió en el puente entre españoles e indios al establecer la paz.
En los barcos de la expedición, no solo ejerció como clérigo, sino también como puente
entre la clase trabajadora, los oficiales y los capellanes. A su regreso, fray Antonio
mantuvo el equilibrio en su defensa de la urgente necesidad de ir a California,
exponiendo sus razones sobre los posibles beneficios económicos y religiosos. Esta
defensa se convirtió a su vez en un puente entre la política y la religión. Además, en su propia provincia de México, concilió su celo por la salvación de los indios de California con una disposición a cumplir la voluntad de sus superiores a su regreso. Fray Agustín de la Madre De Dios escribió: «Fray Antonio ardía en su deseo de dar la vida por Cristo, entregando su propia sangre para ganar a un solo indio de entre tantos perdidos y esto solo, en mi opinión, merece una veneración especial». 31 El ideal misionero de fray Antonio es uno que combina a Marta y María y se vive en armonía no solo en momentos específicos de su vida, sino que impregna todas las facetas de su vida para tender un puente entre dos extremos. La expedición Vizcaíno no convirtió a fray Antonio en misionero, pero la experiencia en la expedición Vizcaíno le dio la oportunidad de vivir más plenamente su vocación como fraile carmelita descalzo. Esta vocación se explica muy bien en las palabras de fray Jerónimo Gracián: «El fin principal por el que se fundó esta orden, y con el celo con que nuestra Madre Teresa la fundó, fue combatir a los herejes y convertir a los gentiles y paganos a la fe. Con este celo vivió y dejó escritas en sus libros palabras de consejo a sus amigos, súbditos y sucesores, ordenando a sus religiosas que siempre oraran por los que defendían la fe; y rogó a sus religiosos que practicaran el ministerio como su principal vocación”. 32
NOTAS
- ↑ Portillo, Álvaro del. “Descubrimientos en las costas de California”. Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla. Vol. 20. Madrid: Blas, 1947, p. 204.
- ↑ Hoy en día, numerosas ciudades y áreas mantienen esos nombres originales: Los Coronados Islands, Point Concepcion, Santa Catalina Island, Santa Barbara, Santa Lucia Mountain Range, Carmel River, Monterey, Point Reyes, San Inez, Cape San Sebastian en Oregon, sin mencionar otros nombres a lo largo de Baja California.
- ↑ En 1932 fue erigido un monumento en conmemoración de esta primera misa; actualmente se encuentra afuera de la capilla de la base de submarinos de la marina estadounidense, en Ballast Point, Point Loma, San Diego.
- ↑ El Padre Serra se refiere al lugar en una carta a su hermano fray Francisco Palou: «Llegamos y anclamos en este hermoso puerto de Monterey. Es exactamente el mismo en sustancia y características que lo dejó la expedición de don Sebastián Vizcaíno... En presencia de todos los oficiales de tierra y mar, junto con todos sus subordinados, cerca del mismo barranco y roble, los Padres de dicha expedición celebraron la misa, se preparó el altar, se colgaron y repicaron las campanas...» (Palou, 123). Ese mismo roble permaneció ahí hasta que fue cortado en 1903. Una gran parte del árbol fue rescatado y se encuentra en exhibición en la misión carmelita de San Carlos Borromeo. Una gran cruz celta de granito fue colocada cerca del sitio donde se encontraba el roble, en la esquina de Artillery Street y Pacific Avenue, en la entrada de la base militar Presidio de Monterey.
- ↑ El explorador Tomás de Cardona en 1613, historiadores como fray Juan de Torquemada, Miguel Venegas y misioneros como Eusebio Francisco Kino y san Junípero Serra fueron fuertemente influenciados por fray Antonio y su ardiente deseo de establecer misiones en California. Desafortunadamente, la guerra con Francia en la década de 1620 trajo consigo una limitación financiera a los intentos de España por construir un imperio global. Como resultado, Felipe III se alejó de las exploraciones en California y dirigió sus esfuerzos a encontrar islas en el Pacífico que pudieran funcionar como estaciones de atraque para galeones mercantes procedentes del este. California no parecía ser una empresa viable para la Corona española en ese momento. La evangelización de California no podía tener un avance apropiado sin un esfuerzo cooperativo.
- ↑ “Las informaciones de fray Antonio de la Ascensión y demás testigos, con sus incentivos de orden religioso, las noticias de valor político indudable y las perlas que Vizcaíno y sus compañeros habían traído de los bancos de California sirvieron de estímulo para posteriores expediciones” Portillo, Álvaro del. “Descubrimientos en las costas de California”. Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla. Vol. 20. Madrid: Blas, 1947, p. 204.
- ↑ Moreno, Dionisio. “Los carmelitas descalzos y la conquista espiritual del México: 1585-1612”. Biblioteca Porrúa de Historia. Vol. 3. México, Porrúa, 1985, p. 267.
- ↑ Moreno, Dionisio. “Los carmelitas descalzos y la conquista espiritual del México: 1585-1612”. Biblioteca Porrúa de Historia. Vol. 3. México, Porrúa, 1985, p. 268.
- ↑ Mathes, M. “Fray Antonio de la Ascensión and California, Paradise Isle”. San Francisco Historical Society. San Francisco/UC Berkeley: Private Printing, 1980, p. 2.
- ↑ Mathes, M. “Sebastián Vizcaíno and the Spanish Expansion in the Pacific Ocean: 1508-1630”, San Francisco: California Historical Society, 1968, p. 105.
- ↑ Mathes, M. “Sebastián Vizcaíno and the Spanish Expansion in the Pacific Ocean: 1508-1630”, San Francisco: California Historical Society, 1968, p. 118-119.
- ↑ Mathes, M. “Fray Antonio de la Ascensión and California, Paradise Isle”. San Francisco Historical Society. San Francisco/UC Berkeley: Private Printing, 1980, p. 3.
- ↑ Aunque el estrecho de Anián no existía en las coordenadas aproximadas estimadas, hoy, debido al aumento del calentamiento global es posible navegar comercialmente de océano a océano.
- ↑ Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1883-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vols. 22 y 23. Madrid: Porrúa, 1965.
- ↑ Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1883-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vols. 22 y 23. Madrid: Porrúa, 1965, pp. 715-716.
- ↑ Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1883-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vols. 22 y 23. Madrid: Porrúa, 1965, p. 716.
- ↑ El virrey Gaspar de Zúñiga Vizcaíno buscó con ahínco el desarrollo de la bahía de Monterey, tal y como le había expresado a su sucesor Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros, en una carta que le escribió el 28 de marzo de 1604. El evidente rechazo de Mendoza al plan de su predecesor se vio superado por un plan para buscar un puerto en el Pacífico medio (como las legendarias Islas Rica de Oro y Rica de Plata). Mendoza, en una carta dirigida al rey con fecha del 4 de agosto de 1607, consideraba que el asentamiento de Monterey era poco práctico debido a su vulnerabilidad a los ataques extranjeros y a la dificultad para abastecerlo. Mathes, M. “Sebastián Vizcaíno and the Spanish Expansion in the Pacific Ocean: 1508-1630”, San Francisco: California Historical Society, 1968, pp. 110-115.
- ↑ Fray Antonio previó que el asentamiento de San Bernabé requeriría cuatro grandes barcos adquiridos a bajo costo. Por el contrario, el plan de Vizcaíno requeriría una flota más grande, lo que supondría mayores costos y más tiempo para llevarlo a cabo; mientras tanto, las almas se verían privadas de la evangelización. Mathes, M. “Fray Antonio de la Ascensión and California, Paradise Isle”. San Francisco Historical Society. San Francisco/UC Berkeley: Private Printing, 1980, p. 5.
En España Sebastián Vizcaíno recibió apoyo para desarrollar Monterey y, a pesar de la oposición del virrey Mendoza, el 3 de junio de 1607 se le concedió una Orden Real a su favor. Sin embargo, cualquier acción para colonizar Monterey se pospuso debido a las diversas opiniones que giraban en torno a la colonización de California y las exploraciones en el Pacífico. Mathes, M. “Sebastián Vizcaíno and the Spanish Expansion in the Pacific Ocean: 1508-1630”, San Francisco: California Historical Society, 1968, p. 114. - ↑ Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1883-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vol. 23. Madrid: Porrúa, 1965, p. 718.
- ↑ “[…] en este paraje es donde los ingleses tomaron la nao Santa Ana que los años pasados venía de China”. Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1883-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vol. 23. Madrid: Porrúa, 1965, p. 719.
- ↑ Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1883-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vol. 23. Madrid: Porrúa, 1965, p. 717.
- ↑ Mathes, M. “Fray Antonio de la Ascensión and California, Paradise Isle”. San Francisco Historical Society. San Francisco/UC Berkeley: Private Printing, 1980, p. 3.
- ↑ “Emos venido de España a costa de Vuestra alteza los mas religiosos que esta provincial estamos, y desamos ocuparnos en alguna ocasión destas para poner por obra nuestros deseos, y hazer a Dios Nuestro Señor algun serviceo y por cuplir con la intecion que Vuestra alteza tuvo en enbiarnos a estas partes; Si fuere gusto de Vuestra Alteza que acudamos a esto facil cosa es eviarselo a mandar, a Vuestro Virrey para que el nos haga ir y nos provea de todo lo que hubieremos menester”. Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1883-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vol. 23. Madrid: Porrúa, 1965, p. 80.
- ↑ Mathes, M. “Fray Antonio de la Ascensión and California, Paradise Isle”. San Francisco Historical Society. San Francisco/UC Berkeley: Private Printing, 1980, p. 5.
- ↑ Estrecho de Anián.
- ↑ “Con que acrencentara su Señorio casi al doble de lo que hoy posee en lo que esta poblado de Españoles” (Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1883-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vol. 23. Madrid: Porrúa, 1965, p. 1265).
- ↑ “sera como una puerta y pricipio para poblar las demas” (Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1583-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vol. 23. Madrid: Porrúa, 1965, p. 1265).
- ↑ “se de principio a la predicación del Santo Evangelio” (Mathes, M. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1883-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vol. 23. Madrid: Porrúa, 1965, p. 1265).
- ↑ Prueba de ello fue el apoyo gubernamental a los primeros exploradores, como Hernán Cortés, Antonio de Luna y Hernando de Sanctoris, a mediados y finales del siglo XVI, quienes vieron el valor del golfo de California en la aventura de la pesca de perlas. Mosk, Sanford Alexander. “Spanish Pearl-Fishing Operations on the Pearl Coast in the Sixteenth Century”, The Hispanic American Historical Review 18 (August 1938), p. 50.
Tomás de Cordona, Sancho de Meras y Francisco de la Paraya fueron contratados oficialmente por Felipe III en 1611 para la pesca de perlas en la costa norte de Sudamérica y el golfo de California. Juan de Iturbe recibió el mando de las operaciones de pesca de perlas de la Compañía Cordon frente a la costa de Baja California, desde enero de 1615 hasta noviembre de 1616. Aunque la petición de Cordona al rey Felipe IV, en 1634, para obtener otra licencia y para la colonización de Baja California fue denegada, el éxito de Iturbe en el golfo dio lugar a una serie de viajes al golfo de California a finales del siglo XVII. Mosk, Sanford Alexander. “Spanish Pearl-Fishing Operations on the Pearl Coast in the Sixteenth Century”, The Hispanic American Historical Review 18 (August 1938), pp. 51, 57, 60. - ↑ Mathes, Impact.
BIBLIOGRAFÍA
Portillo, Álvaro del. “Descubrimientos en las costas de California”. Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Sevilla. Vol. 20. Madrid: Blas, 1947.
Mathes, W. Michael. “Sebastián Vizcaíno and the Spanish Expansion in the Pacific Ocean: 1508-1630”, San Francisco: California Historical Society, 1968.
Mathes, W. Michael. “Californiana: documentos para la demarcación comercial de California 1583-1632”. Colección Chimalistac de libros y documentos acerca de la Nueva España. Vols. 22 y 23. Madrid: Porrúa, 1965.
Mathes, W. Michael. “Fray Antonio de la Ascensión and California, Paradise Isle”. San Francisco Historical Society. San Francisco/UC Berkeley: Private Printing, 1980: 3-11.
Mathes, W. Michael. “Impact of the first european landing” Quadricentennial Weekend History Symposium. Monterey County Convention/Visitors Bureau and Monterey History and Art Association. States Park Theater (Maritime Museum). Monterey. 14 December 2002.
Moreno, Dionisio. “Los carmelitas descalzos y la conquista espiritual de México: 1585-1612”. Biblioteca Porrúa de Historia. Vol. 3. México, Porrúa, 1985.
Mosk, Sanford Alexander. “Spanish Pearl-Fishing Operations on the Pearl Coast in the Sixteenth Century”, The Hispanic American Historical Review 18 (August 1938).
JOSÉ LUIS FERRONI PALACIOS