Diferencia entre revisiones de «CONGRESOS ANFICTIÓNICOS. Panamá y Nueva Orleans»

De Dicionário de História Cultural de la Iglesía en América Latina
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El Congreso de Panamá fue convocado por Simón Bolívar el 7 de diciembre de 1824, cuando Bolívar fungía como presidente del Perú, pues el deseo de O´Higgins coincidía con su «sueño» expresado en su «Carta de Jamaica» firmada en Kingston el 6 de septiembre de 1815:   
 
El Congreso de Panamá fue convocado por Simón Bolívar el 7 de diciembre de 1824, cuando Bolívar fungía como presidente del Perú, pues el deseo de O´Higgins coincidía con su «sueño» expresado en su «Carta de Jamaica» firmada en Kingston el 6 de septiembre de 1815:   
  
''"Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo en una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene su origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; [...] ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración..."''<ref>FILIPPI, Alberto. Bicentenario de la Carta de Jamaica de Bolívar (1815-2015). Cuadernos Americanos (UNAM), México, 2015</ref>  
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''"Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo en una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene su origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; [...] ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración..."''<ref>FILIPPI, Alberto. ''Bicentenario de la Carta de Jamaica de Bolívar (1815-2015)''. Cuadernos Americanos (UNAM), México, 2015</ref>  
  
 
==PASOS HACIA LA CONCRECIÓN DE UN PROYECTO LEGÍTIMO==
 
==PASOS HACIA LA CONCRECIÓN DE UN PROYECTO LEGÍTIMO==
  
El «sueño» de Simón Bolívar y el deseo de Bernardo O´Higgins fueron secundados por el Emperador de México Agustín de Iturbide, quien entró en comunicación con Bolívar a principios de 1823 para proponerle ''“un pacto perpetuo de alianza íntima y amistad firme y constante para su defensa común”.''<ref>Citado por BORREGO Salvador, América peligra.” Ed. del Autor, México, 1972, p.118</ref>
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El «sueño» de Simón Bolívar y el deseo de Bernardo O´Higgins fueron secundados por el Emperador de México [[ITURBIDE,_Agustín_de | Agustín de Iturbide]], quien entró en comunicación con Bolívar a principios de 1823 para proponerle ''“un pacto perpetuo de alianza íntima y amistad firme y constante para su defensa común”.''<ref>Citado por BORREGO Salvador, América peligra.” Ed. del Autor, México, 1972, p.118</ref>
 
    
 
    
Pocos mencionan ya que el Imperio Mejicano, a cuya cabeza estaba Iturbide, limitaba al sur con la «Gran Colombia» (Venezuela, Colombia y Ecuador). Lo anterior se debió a que, en el momento de la independencia de la Nueva España, ésta se configuró como «Imperio Mejicano», al cual se unió la Capitanía General de Guatemala (que abarcaba a Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Panamá); por tanto, en esos momentos existía una cercanía física entre México y la Gran Colombia.  
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Pocos mencionan ya que el Imperio Mejicano, a cuya cabeza estaba Iturbide, limitaba al sur con la «Gran Colombia» (Venezuela, Colombia y Ecuador). Lo anterior se debió a que, en el momento de la independencia de [[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la | la Nueva España]], ésta se configuró como «Imperio Mejicano», al cual se unió la Capitanía General de [[GUATEMALA;_Afrodescendientes | Guatemala]] (que abarcaba a [[GUATEMALA;_Afrodescendientes | Guatemala]], Honduras, Nicaragua, El Salvador y Panamá); por tanto, en esos momentos existía una cercanía física entre México y la Gran Colombia.  
  
A esa cercanía física se sumaba una cercanía histórica moral y cultural, pues como lo expresaron tanto Bolívar en su carta arriba señalada como Iturbide en su proclama del Plan de Iguala,<ref>Firmada el 24 de febrero de 1821. Decía entre otras cosas: “… ¿Quién de vosotros puede decir que no desciende de español? Ved la cadena dulcísima que nos une; añadid los lazos de la amistad, la dependencia de intereses, la educación e idioma, y la conformidad de sentimientos, y veréis son tan estrechos y tan poderosos, que la felicidad común del reino es necesario la hagan todos reunidos en una sola voz…” (OROZCO FARÍAS Rogelio. Fuentes Históricas. Ed. Progreso, México, 1962, p.12)</ref>''México y Colombia compartían origen, lengua, costumbres y religión.''
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A esa cercanía física se sumaba una cercanía histórica moral y cultural, pues como lo expresaron tanto Bolívar en su carta arriba señalada como Iturbide en su proclama del Plan de Iguala,<ref>Firmada el 24 de febrero de 1821. Decía entre otras cosas: ''“… ¿Quién de vosotros puede decir que no desciende de español? Ved la cadena dulcísima que nos une; añadid los lazos de la amistad, la dependencia de intereses, la educación e idioma, y la conformidad de sentimientos, y veréis son tan estrechos y tan poderosos, que la felicidad común del reino es necesario la hagan todos reunidos en una sola voz…”'' (OROZCO FARÍAS Rogelio. Fuentes Históricas. Ed. Progreso, México, 1962, p.12)</ref>''México y Colombia compartían origen, lengua, costumbres y religión.''
  
 
Además, el proyecto de Bolívar e Iturbide de formar una «anfictionía Iberoamericana» de signo hispano-católico, significaba formar la mayor potencia económica y militar del Continente pues albergaría a más de once millones de habitantes, con la posibilidad de levantar un ejército de cien mil soldados.
 
Además, el proyecto de Bolívar e Iturbide de formar una «anfictionía Iberoamericana» de signo hispano-católico, significaba formar la mayor potencia económica y militar del Continente pues albergaría a más de once millones de habitantes, con la posibilidad de levantar un ejército de cien mil soldados.
Inicialmente, al Congreso de Panamá fueron convocados obviamente la Gran Colombia y el Imperio mejicano; pero también Perú, Argentina, Chile, y el imperio del Brasil; e invitados como observadores la Gran Bretaña y los Países Bajos.  
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Inicialmente, al Congreso de Panamá fueron convocados obviamente la Gran Colombia y el Imperio mejicano; pero también Perú, Argentina, Chile, y el imperio del [[BRASIL;_Afrodescendientes | Brasil]]; e invitados como observadores la Gran Bretaña y los Países Bajos.
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Al golpe de Estado contra Iturbide lanzado mediante el «Plan de Casamata»<ref>Fue urdido por el embajador de los Estados Unidos Joel R. Poinsett en colaboración con su brazo derecho Valentín Gómez Farías, y proclamado por los generales Antonio López de Santana y José Antonio Echeverri. (Cfr. FUENTES MARES. ''Poinsett, historia de una gran intriga''. Ed. JUS, 4 edición, México, 1964.)</ref>en marzo de 1823, siguió la abdicación del Emperador en mayo de ese mismo año, y el Imperio Mejicano fue entonces reemplazado por una República «Federal» en 1824. Con la excepción de Chiapas, Centroamérica se separó de México, por lo que, ante tal situación, Bolívar amplío la convocatoria a la naciente nación llamada «Provincias Unidas de Centroamérica». Por otra parte, y sin mediar invitación alguna, los Estados Unidos de Norteamérica intuyeron la importancia que podía tener el Congreso de Panamá y se apuntaron como supuestos «observadores».
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==VISCISITUDES Y DESARROLLO DEL CONGRESO DE PANAMÁ DE 1826==
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Desde el inicio del Congreso en la ciudad de Panamá, se hicieron manifiestas serias dificultades para alcanzar los propósitos de formar una «anfictionía iberoamericana»: en México se había desatado una guerra civil entre el grupo político manejado por las logias masónicas del Rito Escocés, contra el grupo político surgido al amparo de la [[MASONERÍA_EN_URUGUAY | masonería]] del Rito Yorkino, introducido a México en 1825 por el Embajador de los Estados Unidos, Joel Robert Poinsset.
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Argentina estaba inmersa en su lucha por conservar la Banda Oriental del [[RÍO_DE_LA_PLATA;_Su_mundo_cultural,_económico_y_político | Río de la Plata]], y su preocupación se centraba en fortalecer los vínculos comerciales con Gran Bretaña antes que con el resto de Sudamérica. Situación semejante tenía el Imperio brasileño que, desde la [[INVASIÓN_NAPOLEÓNICA;_Repercusiones_en_Nueva_España | invasión napoleónica]] a Portugal, tuvo a Inglaterra como su principal aliado. También en Chile se libraba una intensa pugna política entre [[LIBERALES_Y_CONSERVADORES;_Su_posición_frente_a_la_Iglesia_en_México | liberales y conservadores]], por lo que ni unos ni otros manifestaron interés por la convocatoria de Bolívar. A esto había que agregar la disputa entre Perú y la Gran Colombia por la Provincia de Guayaquil.
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Aunque en ese momento aún no tomaba fuerza la recién proclamada «Doctrina Monroe»,<ref>La doctrina proclamada por el Presidente James Monroe el 2 de diciembre de 1823 dice «América para los americanos», la cual fue ampliada en 1845 mediante el llamado «Destino manifiesto» según el cual la Providencia divina destinó a los Estados Unidos a extenderse por todo el Continente. (Democratic Review. Nueva York, julio-agosto de 1845)</ref>a los ojos de no pocos la posible presencia de los enviados por los Estados Unidos y al interés demostrado por el gobierno norteamericano para intervenir en Iberoamérica, no auguraba nada bueno. Sin embargo los  observadores norteamericanos Richard Anderson y John Sergeant no pudieron cumplir su cometido, pues Anderson murió de fiebre amarilla cuando se trasladaba desde Cartagena, y Sergeant llegó a Panamá cuando el Congreso había concluido.<ref>John Sergeant (1779–1852) fue representante de Pennsylvania en la Cámara de Representantes en el Gobierno de los Estados Unidos, y designado representante plenipotenciario al Congreso de Panamá.</ref> 
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A pesar de todo, el Congreso Anfictiónico pudo instalarse el jueves 22 de junio de 1826 en el antiguo convento de San Francisco en la ciudad de Panamá.<ref>El Salón donde tuvo lugar el Congreso es hoy un museo donde se conservan los originales de los acuerdos alcanzados y que fueron llamados «Protocolos del Istmo».</ref>Simón Bolívar estuvo presente, pero no quiso intervenir en las deliberaciones debido a que en ese momento se desempeñaba como presidente del Perú. Asistieron dos representantes plenipotenciarios por cada nación concurrente: la Gran Colombia, Perú, México y las Provincias Unidad de Centroamérica.<ref>Por las Provincias Unidas de Centroamérica acudió el Canónigo guatemalteco Antonio Larrazábal, quien ya había participado en las Cortes de Cádiz en 1812</ref>En las sesiones estuvieron en su calidad de «observadores» representantes de Inglaterra y los Países Bajos.
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El primer punto a considerar fue la definición de fronteras entre las naciones Iberoamericanas, para lo cual se propuso usar el principio jurídico del Derecho Romano llamado «utis possidetis juris» (como posees, así poseerás), según el cual ''“las fronteras preexistentes (…) se convierten en fronteras internacionales definitivas, preservando la estabilidad y evitando conflictos.”''<ref>https://es.wikipedia.org/wiki/Uti_possidetis_iuris (consultado el  15/12/25)</ref>Los conflictos existentes en esos momentos entre México y Centroamérica por la región del Soconusco (Chiapas), y entre Perú y la Gran Colombia por la provincia de Guayaquil, hizo que el principio fuera desechado y que fuera imposible llegar a algún acuerdo.
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Otro obstáculo que resultó insuperable fue el de los aranceles a los que nadie quiso renunciar; así el «egoísmo nacional» impidió establecer un sistema común de comercio. En ese sentido fue de importancia decisiva la abusiva intervención del representante de Inglaterra Edward James Dawkins, quien haciendo a un lado su carácter de observador y siguiendo las instrucciones de George Canning,<ref>George Canning, ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña desde el tiempo de las Guerras Napoleónicas y luego en la «Europa de la Restauración» tras el Congreso de Viena.</ref>maniobró en las discusiones desestimando los elementos comunes hispanoamericanos, y propugnando por la implementación de acuerdos bilaterales, especialmente con las naciones que tenían fuertes lazos comerciales con Inglaterra.  
  
Al golpe de Estado contra Iturbide lanzado mediante el «Plan de Casamata»  en marzo de 1823, siguió la abdicación del Emperador en mayo de ese mismo año, y el Imperio Mejicano fue entonces reemplazado por una República «Federal» en 1824. Con la excepción de Chiapas, Centroamérica se separó de México, por lo que, ante tal situación, Bolívar amplío la convocatoria a la naciente nación llamad «Provincias Unidas de Centroamérica». Por otra parte, y sin mediar invitación alguna, los Estados Unidos de Norteamérica intuyeron la importancia que podía tener el Congreso de Panamá y se apuntaron como supuestos «observadores».
 
VISCISITUDES Y DESARROLLO DEL CONGRESO DE PANAMÁ DE 1826
 
Desde el inicio del Congreso en la ciudad de Panamá, se hicieron manifiestas serias dificultades para alcanzar los propósitos de formar una «anfictionía iberoamericana»: en México se había desatado una guerra civil entre el grupo político manejado por las logias masónicas del Rito Escocés, contra el grupo político surgido al amparo de la masonería del Rito Yorkino, introducido a México en 1825 por el Embajador de los Estados Unidos, Joel Robert Poinsset.
 
Argentina estaba inmersa en su lucha por conservar la Banda Oriental del Río de la Plata, y su preocupación se centraba en fortalecer los vínculos comerciales con Gran Bretaña antes que con el resto de Sudamérica. Situación semejante tenía el Imperio brasileño que, desde la invasión napoleónica a Portugal, tuvo a Inglaterra como su principal aliado. También en Chile se libraba una intensa pugna política entre liberales y conservadores, por lo que ni unos ni otros manifestaron interés por la convocatoria de Bolívar. A esto había que agregar la disputa entre Perú y la Gran Colombia por la Provincia de Guayaquil.
 
Aunque en ese momento aún no tomaba fuerza la recién proclamada «Doctrina Monroe»,  a los ojos de no pocos la posible presencia de los enviados por los Estados Unidos y al interés demostrado por el gobierno norteamericano para intervenir en Iberoamérica, no auguraba nada bueno. Sin embargo los  observadores norteamericanos Richard Anderson y John Sergeant no pudieron cumplir su cometido, pues Anderson murió de fiebre amarilla cuando se trasladaba desde Cartagena, y Sergeant llegó a Panamá cuando el Congreso había concluido.   
 
A pesar de todo, el Congreso Anfictiónico pudo instalarse el jueves 22 de junio de 1826 en el antiguo convento de San Francisco en la ciudad de Panamá.  Simón Bolívar estuvo presente, pero no quiso intervenir en las deliberaciones debido a que en ese momento se desempeñaba como presidente del Perú. Asistieron dos representantes plenipotenciarios por cada nación concurrente: la Gran Colombia, Perú, México y las Provincias Unidad de Centroamérica.  En las sesiones estuvieron en su calidad de «observadores» representantes de Inglaterra y los Países Bajos.
 
El primer punto a considerar fue la definición de fronteras entre las naciones Iberoamericanas, para lo cual se propuso usar el principio jurídico del Derecho Romano llamado «utis possidetis juris» (como posees, así poseerás), según el cual “las fronteras preexistentes (…) se convierten en fronteras internacionales definitivas, preservando la estabilidad y evitando conflictos.”  Los conflictos existentes en esos momentos entre México y Centroamérica por la región del Soconusco (Chiapas), y entre Perú y la Gran Colombia por la provincia de Guayaquil, hizo que el principio fuera desechado y que fuera imposible llegar a algún acuerdo.
 
Otro obstáculo que resultó insuperable fue el de los aranceles a los que nadie quiso renunciar; así el «egoísmo nacional» impidió establecer un sistema común de comercio. En ese sentido fue de importancia decisiva la abusiva intervención del representante de Inglaterra Edward James Dawkins, quien haciendo a un lado su carácter de observador y siguiendo las instrucciones de George Canning,  maniobró en las discusiones desestimando los elementos comunes hispanoamericanos, y propugnando por la implementación de acuerdos bilaterales, especialmente con las naciones que tenían fuertes lazos comerciales con Inglaterra.
 
 
El “observador” inglés también se pronunció contra todo intento de ayudar a la independencia de las aún colonias españolas y francesas en el Caribe, pues ello significaría fortalecer la «doctrina Monroe» frente a Europa, de la cual Inglaterra es parte.
 
El “observador” inglés también se pronunció contra todo intento de ayudar a la independencia de las aún colonias españolas y francesas en el Caribe, pues ello significaría fortalecer la «doctrina Monroe» frente a Europa, de la cual Inglaterra es parte.
Por todo eso los logros del Congreso de Panamá fueron sumamente raquíticos: la creación de una «liga» de jefes militares, y el establecimiento de un «pacto de defensa mutuo», y el establecimiento de una «asamblea parlamentaria». Sobre estos «acuerdos» no se llegó a definir su financiamiento ni cómo iban a funcionar y llevarse a la práctica. Finalmente, los representantes redactaron el «Tratado magnífico titulado de la Unión, de la Liga, y de la Confederación perpetua». Con ello el Congreso dio por concluidos sus trabajos el sábado 15 de julio de 1826. Pero solo la Gran Colombia ratificó el tratado.  
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ANTECEDENTES DEL CONGRESO ANFICTIÓNICO DE NUEVA ORLEANS  
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Por todo eso los logros del Congreso de Panamá fueron sumamente raquíticos: la creación de una «liga» de jefes militares, y el establecimiento de un «pacto de defensa mutuo», y el establecimiento de una «asamblea parlamentaria». Sobre estos «acuerdos» no se llegó a definir su financiamiento ni cómo iban a funcionar y llevarse a la práctica. Finalmente, los representantes redactaron el ''«Tratado magnífico titulado de la Unión, de la Liga, y de la Confederación perpetua»''. Con ello el Congreso dio por concluidos sus trabajos el sábado 15 de julio de 1826. Pero solo la Gran Colombia ratificó el tratado.<ref>Puede consultarse la siguiente bibliografía: William R. Manning del Departamento de Estado de Estados Unidos; José Rodríguez Cerna del Archivo de [[GUATEMALA;_Afrodescendientes | Guatemala]], y los compendios de Daniel O'Leary y José María Restrepo de la correspondencia del gobierno y los ministros grancolombianos. La Biblioteca Latinoamericana de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleáns; el Archivo Nacional de [[BOLIVIA;_Afrodescendientes | Bolivia]], en Sucre; el Acervo Genaro Estrada de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México; la Colección de Manuscritos de Poinsett de la Historical Society of Pennsylvania, y la Colección de Documentos sobre el Congreso de Panamá del Foreign Office del Reino Unido.</ref>
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==ANTECEDENTES DEL CONGRESO ANFICTIÓNICO DE NUEVA ORLEANS==
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A pesar del gran fracaso que en los hechos significó el Congreso de Panamá, los Estados Unidos comprendieron la importancia de su convocatoria y la amenaza que podía representar a sus intereses económicos y políticos la configuración de una «anfictionía hispanoamericana».  
 
A pesar del gran fracaso que en los hechos significó el Congreso de Panamá, los Estados Unidos comprendieron la importancia de su convocatoria y la amenaza que podía representar a sus intereses económicos y políticos la configuración de una «anfictionía hispanoamericana».  
Lo anterior se hizo evidente a las pocas semanas de concluido el Congreso de Panamá, pues el frustrado representante norteamericano John Sergeant quien llegó a Panamá cuando el Congreso había concluido, inmediatamente se trasladó a México para entrevistarse con José Mariano Michelena y José Domínguez Manso, quienes habían representado a México en el Congreso. Para esos momentos, Michelena, era ya un miembro destacado de las logias de la masonería Yorkina y obediente seguidor de las consignas de Poinsset.
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Lo anterior se hizo evidente a las pocas semanas de concluido el Congreso de Panamá, pues el frustrado representante norteamericano John Sergeant quien llegó a Panamá cuando el Congreso había concluido, inmediatamente se trasladó a México para entrevistarse con José Mariano Michelena y José Domínguez Manso, quienes habían representado a México en el Congreso. Para esos momentos, Michelena, era ya un miembro destacado de las logias de la [[MASONERÍA_EN_URUGUAY | masonería]] Yorkina y obediente seguidor de las consignas de Poinsset.
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En agosto de 1826 tuvieron lugar en Tacubaya varias pláticas informales, donde recibieron noticias de la no ratificación del «Tratado magnífico» por parte de los congresos de Perú y de Centroamérica.  John Sergeant aprovechó la noticia para proponer continuar las deliberaciones invitando a otros participantes en Panamá a las pláticas en Tacubaya. Pero solo acudió quien había representado a Centroamérica, el Canónigo Antonio Larrazábal, quien receló de la preponderancia que estaba tomando Sergeant y pronto se hizo a un lado.
 
En agosto de 1826 tuvieron lugar en Tacubaya varias pláticas informales, donde recibieron noticias de la no ratificación del «Tratado magnífico» por parte de los congresos de Perú y de Centroamérica.  John Sergeant aprovechó la noticia para proponer continuar las deliberaciones invitando a otros participantes en Panamá a las pláticas en Tacubaya. Pero solo acudió quien había representado a Centroamérica, el Canónigo Antonio Larrazábal, quien receló de la preponderancia que estaba tomando Sergeant y pronto se hizo a un lado.
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La situación política en México en esos momentos era sumamente conflictiva y anárquica pues las pugnas entre las logias masónicas de los escoceses contra las logias yorkinas habían llegado a constituir, de hecho, una guerra civil que empezaba a bañar de sangre al país. Las logias escocesas propugnaban por la instauración de una república «centralista», conforme al modelo político francés; las logias yorkinas, dirigidas desde las sombras por el embajador Poinsset y desde la arena política por Valentín Gómez Farías, propugnaban por la instauración de una república «federal», conforme al modelo político norteamericano.  
 
La situación política en México en esos momentos era sumamente conflictiva y anárquica pues las pugnas entre las logias masónicas de los escoceses contra las logias yorkinas habían llegado a constituir, de hecho, una guerra civil que empezaba a bañar de sangre al país. Las logias escocesas propugnaban por la instauración de una república «centralista», conforme al modelo político francés; las logias yorkinas, dirigidas desde las sombras por el embajador Poinsset y desde la arena política por Valentín Gómez Farías, propugnaban por la instauración de una república «federal», conforme al modelo político norteamericano.  
Al respecto, algún tiempo después Lorenzo de Zavala, una de las primeras cabezas del Rito Yorquino en México, escribió: “La formación de las logias yorkinas fue en verdad un suceso muy importante. El partido popular se encontró organizado y se sobrepuso en poco tiempo al partido escocés, que se componía en su mayor parte de personas poco adictas al orden de cosas establecido …Al principio se reducían las tenidas a ceremonias del rito, a tratar sobre las obras de beneficencia y funciones, pero después se convirtieron en juntas en que se discutían los asuntos públicos, las elecciones, los proyectos de ley, las resoluciones del gabinete, la colocación de los empleados; de todo se trataba en la gran logia, en donde concurrían diputados, ministros, senadores, generales, eclesiásticos, gobernadores, comerciantes y toda clase de personas que tenían alguna influencia. ¿Qué podía resistir a una resolución tomada en una sociedad semejante?”
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Para llevar a la práctica la «Doctrina Monroe», ésta se montó sobre el consejo maquiavélico del «divide y vencerás» que tan buenos resultados les estaba dando en México, ampliándola a la naciente nación «Provincias Unidas de Centroamérica», la cual era gobernada por Manuel José Arce.  
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''Al respecto, algún tiempo después [[ZAVALA_SÁENZ,_Lorenzo_de | Lorenzo de Zavala]], una de las primeras cabezas del Rito Yorquino en México, escribió: “La formación de las logias yorkinas fue en verdad un suceso muy importante. El partido popular se encontró organizado y se sobrepuso en poco tiempo al partido escocés, que se componía en su mayor parte de personas poco adictas al orden de cosas establecido …Al principio se reducían las tenidas a ceremonias del rito, a tratar sobre las obras de beneficencia y funciones, pero después se convirtieron en juntas en que se discutían los asuntos públicos, las elecciones, los proyectos de ley, las resoluciones del gabinete, la colocación de los empleados; de todo se trataba en la gran logia, en donde concurrían diputados, ministros, senadores, generales, eclesiásticos, gobernadores, comerciantes y toda clase de personas que tenían alguna influencia. ¿Qué podía resistir a una resolución tomada en una sociedad semejante?”''<ref>''ZAVALA LORENZO DE, Ensayo histórico de las revoluciones en México (1808-1830), tomo I'', p. 258. Imprenta de Manuel De La vega, México, 1845</ref>
A la promoción de enfrentamientos entre guatemaltecos y salvadoreños, siguió luego el de nicaragüenses contra hondureños. El Salvador organizó un pequeño ejército y lo lanzó contra Guatemala. El presidente Arce contrató al general inglés Guillermo Perke iniciando una contraofensiva, pero fue derrotado porque los salvadoreños recibieron refuerzos hondureños encabezados por Francisco Morazán, abanderado de las logias yorkinas en centroaérica, penetrando en Guatemala y tomando el poder. Morazán confiscó los bienes de la Iglesia, y convirtió en un teatro el Palacio Arzobispal.
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Honduras se separó de la Unión centroamericana en 1837; al año siguiente hicieron lo mismo Nicaragua y Costa Rica. La disolución de la unión de las Provincias centroamericanas sumió a la región en la confusión y la miseria. En lugar de una nación unida y fuerte, surgieron cinco pequeños países, cada uno con su respectiva constitución «federal», como lo «aconsejó» el gobierno norteamericano.   
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Para llevar a la práctica la «Doctrina Monroe», ésta se montó sobre el consejo maquiavélico del «divide y vencerás»<ref>En su obra «El Príncipe», Nicolás Maquiavelo aconseja al príncipe (el gobernante) que para controlar un territorio que antes era libre, es necesario arruinarlo y dispersar a sus habitantes, impidiendo que se unan contra su gobierno.</ref>que tan buenos resultados les estaba dando en México, ampliándola a la naciente nación «Provincias Unidas de Centroamérica», la cual era gobernada por Manuel José Arce.  
Esta situación facilitaba los planes para trasladar el «Congreso anfictiónico» no solo territorialmente hacia el norte, sino mudar los principios culturales hispanoamericanos hacia los intereses del modelo norteamericano. Así las logias yorkinas acordaron que, en la ciudad de Nueva Orleans,  se instaurara una nueva «junta anfictiónica».
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LAS JUNTAS ANPHICTIÓNICAs DE NUEVA ORLEANS
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A la promoción de enfrentamientos entre guatemaltecos y salvadoreños, siguió luego el de nicaragüenses contra hondureños. El Salvador organizó un pequeño ejército y lo lanzó contra [[GUATEMALA;_Afrodescendientes | Guatemala]]. El presidente Arce contrató al general inglés Guillermo Perke iniciando una contraofensiva, pero fue derrotado porque los salvadoreños recibieron refuerzos hondureños encabezados por Francisco Morazán, abanderado de las logias yorkinas en centroaérica, penetrando en [[GUATEMALA;_Afrodescendientes | Guatemala]] y tomando el poder. Morazán confiscó los bienes de la Iglesia, y convirtió en un teatro el Palacio Arzobispal.
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Honduras se separó de la Unión centroamericana en 1837; al año siguiente hicieron lo mismo Nicaragua y [[COSTA_RICA;_Afrodescendientes | Costa Rica]]. La disolución de la unión de las Provincias centroamericanas sumió a la región en la confusión y la miseria. En lugar de una nación unida y fuerte, surgieron cinco pequeños países, cada uno con su respectiva constitución «federal», como lo «aconsejó» el gobierno norteamericano.   
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Esta situación facilitaba los planes para trasladar el «Congreso anfictiónico» no solo territorialmente hacia el norte, sino mudar los principios culturales hispanoamericanos hacia los intereses del modelo norteamericano. Así las logias yorkinas acordaron que, en la ciudad de Nueva Orleans,<ref>Situada en el delta del río MisisipiNueva Orleans fue fundada por los franceses en 1718 con el nombre de La Nouvelle-Orléans. En 1803 Napoleón Bonaparte aceptó vender a los Estados Unidos el territorio de Lousiana, y Nueva Orleans se convirtió en el principal centro de venta de esclavos y capital del Estado de Lousiana.</ref>se instaurara una nueva «junta anfictiónica».
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==LAS JUNTAS ANPHICTIÓNICAs DE NUEVA ORLEANS==
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A diferencia de la convocatoria al Congreso de Panamá que fue abierta a todos los países hispanoamericanos e incluso permitía observadores de otras latitudes pues su propósito era legítimo y loable, la de Nueva Orleans fue cerrada, casi secreta, y con participación restringida pues su propósito era inconfesable: propiciar la independencia del territorio de Tejas de la República Mexicana  
 
A diferencia de la convocatoria al Congreso de Panamá que fue abierta a todos los países hispanoamericanos e incluso permitía observadores de otras latitudes pues su propósito era legítimo y loable, la de Nueva Orleans fue cerrada, casi secreta, y con participación restringida pues su propósito era inconfesable: propiciar la independencia del territorio de Tejas de la República Mexicana  
Lo anterior se desprende de dos documentos publicados en un influyente periódico político mexicano de la época llamado «El mosquito mexicano», el cual aparecía dos veces por semana durante nueve años, desde el año 1834 hasta 1843, y que en su número 75 los trascribió sin que nunca nadie los contradijera ni cuestionara, quizá porque los acontecimientos ratificaron la veracidad de los mismos. El primero se refería a la Junta del 3 de septiembre de 1835, y el segundo a la Junta del siguiente día 4 de septiembre.
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“EXTRACTO DE LA JUNTA ANPHICTIÓNICA DE NUEVA ORLEANS. 3 DE SEPTIEMBRE DE 1835.
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Lo anterior se desprende de dos documentos publicados en un influyente periódico político mexicano de la época llamado «El mosquito mexicano», el cual aparecía dos veces por semana durante nueve años, desde el año 1834 hasta 1843,<ref>Cfr. https://hndm.iib.unam.mx/consulta/publicacion/verDescripcionDescarga/558ff9387d1e3252308614ba.pdf (consultado el 7/1/26)</ref>y que en su número 75 los trascribió sin que nunca nadie los contradijera ni cuestionara, quizá porque los acontecimientos ratificaron la veracidad de los mismos. El primero se refería a la Junta del 3 de septiembre de 1835, y el segundo a la Junta del siguiente día 4 de septiembre.
Extracto de la discusión y acuerdo de la Junta Anphictiónica (sic) de Nueva Orleáns, en su sesión secreta tenida en la noche del 3 de Septiembre de 1835, en la calle de Ursulinas núm. 103. Reunidos en número suficiente los miembros de esta Junta, así mexicanos como norteamericanos. Dijo el Sr, Mejía, que el objeto con que habían promovido esta reunión era dar cuenta a algunos miembros de la Junta del estado en que se hallaba su plan (…) que varios capitalistas de la causa de la libertad del género humano, y en el bien del estado de la Lousiana, estaban prontos a ministrar el dinero, y correr el riesgo de perderlo en un caso desgraciado, con tal que el mismo general Mejía se comprometiese bajo su palabra de honor a promover y proporcionar que todo el terreno que se llamó en tiempo del gobierno español Provincia de Tejas, y que hoy hace parte del Estado de Coahuila y Texas, sea vendido en precios equitativos, respetando la propiedad de los colonos del señor (Lorenzo de) Zavala, al Estado de Lousiana o a sus vecinos pudientes, y se erija en estado libre, soberano e independiente, que por ahora reconozca por centro al gobierno de la Unión de los Estados Unidos del Norte, mientras se puede realizar el gran proyecto de la nueva república del Sur, de que hará parte el estado estado mismo de Lousiana. (ya estaba en sus planes la secesión del sur que desembocó en la guerra civil de los Estados Unidos).
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==''“EXTRACTO DE LA JUNTA ANPHICTIÓNICA DE NUEVA ORLEANS. 3 DE SEPTIEMBRE DE 1835''.==
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''Extracto de la discusión y acuerdo de la Junta Anphictiónica (sic) de Nueva Orleáns, en su sesión secreta tenida en la noche del 3 de Septiembre de 1835, en la calle de Ursulinas núm. 103. Reunidos en número suficiente los miembros de esta Junta, así mexicanos como norteamericanos. Dijo el Sr, Mejía,''<ref>José Antonio Mejía Hernández (1800 –1839) Se desempeñó como secretario de la Legación de México en Washington entre 1829 y 1831. Fue gran secretario de la Gran Logia de los Albañiles del Rito de York. En el Condado de Limestone, [[TEXAS | Texas]], una población lleva su nombre. Murió en Jalapa fusilado por Santana en 1839.</ref>''que el objeto con que habían promovido esta reunión era dar cuenta a algunos miembros de la Junta del estado en que se hallaba su plan (…) que varios capitalistas de la causa de la libertad del género humano, y en el bien del estado de la Lousiana, estaban prontos a ministrar el dinero, y correr el riesgo de perderlo en un caso desgraciado, con tal que el mismo general Mejía se comprometiese bajo su palabra de honor a promover y proporcionar que todo el terreno que se llamó en tiempo del gobierno español Provincia de Tejas, y que hoy hace parte del Estado de Coahuila y [[TEXAS | Texas]], sea vendido en precios equitativos, respetando la propiedad de los colonos del señor (Lorenzo de) Zavala, al Estado de Lousiana o a sus vecinos pudientes, y se erija en estado libre, soberano e independiente, que por ahora reconozca por centro al gobierno de la Unión de los Estados Unidos del Norte, mientras se puede realizar el gran proyecto de la nueva república del Sur, de que hará parte el estado estado mismo de Lousiana. (ya estaba en sus planes la secesión del sur que desembocó en la guerra civil de los Estados Unidos).''
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El señor Gómez Farías dijo que, como Vice-presidente que es de los Estados Unidos Mexicanos (…) considera muy difícil el cumplimiento de la condición o promesa a que se trata de comprometer al señor Mejía, pues aunque en realidad ningún perjuicio se sigue a la nación mexicana, siempre ha de doler esa desmembración (…) (ya que) como la base esencialísima de ese plan debe ser la libertad absoluta de conciencia, el clero ha de poner una fuerte resistencia.
 
El señor Gómez Farías dijo que, como Vice-presidente que es de los Estados Unidos Mexicanos (…) considera muy difícil el cumplimiento de la condición o promesa a que se trata de comprometer al señor Mejía, pues aunque en realidad ningún perjuicio se sigue a la nación mexicana, siempre ha de doler esa desmembración (…) (ya que) como la base esencialísima de ese plan debe ser la libertad absoluta de conciencia, el clero ha de poner una fuerte resistencia.
El señor Mejía y otros señores le replicaron que el plan estaba no solo en los intereses de los prestamistas sino de todos los liberales; y que si el señor Farías estaba acobardado por el efímero triunfo de Santa Anna en Zacatecas (…) que urge su marcha para Tampico, y que era necesario que en la noche quedara resuelto lo que se debía hacer, y que si andaba con escrúpulos y temores, todo se lo llevaría el diablo. En vista de esta decisión, el mismo Sr. Farías se convenció, y quedó resuelto por unanimidad, que se lleve adelante lo tratado por el señor Mejía…”
 
La urgencia por definir las acciones que pudieran concretar el plan de secesión del territorio mexicano de Texas en favor de los Estados Unidos, hizo que al día siguiente, 4 de septiembre de 1835, la Junta Anfictiónica volviera a reunirse, concretando el siguiente plan que transcribió «El Mosquito Mexicano» en el mismo ejemplar:
 
“PLAN ACORDADO EN LA JUNTA ANPHICTIÓNICA DE NUEVA ORLEANS. 4 DE SEPTIEMBRE DE 1835.
 
“Plan acordado por la Junta Anphictiónica de Nueva Orleans, la noche del 4 de septiembre de 1835, para dar libertad verdadera a los Estados Unidos Mexicanos.
 
Después de una larga y detenida discusión que comenzó a las ocho de la noche, y concluyó a la una de la mañana, fueron acordados por una mayoría de más de dos tercios de votos los siguientes artículos, que forman parte del plan reservado.
 
1°-Los jefes y supremos directores de la empresa por la reconquista del sistema federal, y establecimiento de un gobierno eminentemente liberal en México, serán los Sres. D.V.G. Farías, D. J.A .Mejía, y D. Lorenzo Zavala.
 
2°-El primero como Vicepresidente y jefe que se considera de la República por la traición de Santa Anna, dará las órdenes y disposiciones…
 
3°-El Sr. Mejía será general en jefe del ejército federal, compuesto por ahora de todos los que puedan reclutarse en el Estado de la Lousiana…
 
4°-El Sr. Zavala será el director y jefe de los colonos (norteamericanos) de Texas, a quienes se ministrarán armas, dinero, gente y cuantos auxilios necesiten para defenderse, y llamar allí la atención del gobierno de México, mientras el Sr. Mejía ocupa el puerto de Tampico
 
5°-Los tres supremos directores acordarán el plan ostensible….
 
6°-Se irán reinstalando las legislaturas y gobernadores que había en 1834…
 
7°-…el Sr. Mejía, a nombre y como general en jefe del ejército federal, hará al Congreso las peticiones siguientes, protestando la más sumisa obediencia…
 
Primera petición.- Que el mismo Congreso general se declare (…) legal y competentemente autorizado para hacer las reformas convenientes…
 
Segunda petición.-Que salgan inmediatamente de la República todos los obispos y personas así eclesiásticas como seculares, de quien se sospeche que han de contrariar las reformas
 
Tercera petición.- Que cesen todos los cabildos eclesiásticos (…) entregando al gobierno toda la plata y alhajas preciosas.
 
Cuarta petición.- Que se secularicen y supriman todos los conventos de frailes y monjas y sus bienes raíces y muebles, plata y alhajas queden a disposición del gobierno…
 
Quinta petición.-…que se corte toda comunicación del gobierno con Roma…
 
Sexta petición.- Que se repartan con igualdad todas las tierras y fincas rústicas y urbanas…prefiriéndose al ejército, a cuyos individuos se les destinará una porción suficiente de tierras y casas…
 
Séptima petición.- Que han de haber una unión y alianza estrecha con los Estados Unidos del Norte y sus ciudadanos, especialmente los de Lousiana, que han de ser reputados como hermanos…
 
Junta Anphictiónica de Nueva Orleans. Septiembre 6 de 1835. V.G. Farías.- J.A. Mejía. Siguen 37 firmas.”
 
  
EPÍLOGO
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''El señor Mejía y otros señores le replicaron que el plan estaba no solo en los intereses de los prestamistas sino de todos los liberales; y que si el señor Farías estaba acobardado por el efímero triunfo de Santa Anna en Zacatecas (…) que urge su marcha para Tampico, y que era necesario que en la noche quedara resuelto lo que se debía hacer, y que si andaba con escrúpulos y temores, todo se lo llevaría el diablo. En vista de esta decisión, el mismo Sr. Farías se convenció, y quedó resuelto por unanimidad, que se lleve adelante lo tratado por el señor Mejía…”''<ref>OROZCO FARÍAS ROGELIO. ''Fuentes Históricas. México 1821-1867.'' Documento 6, Ed. JUS, México, pp. 70-71</ref>
El general José Antonio Mejía, cabeza de la conspiración anfictiónica de Nueva Orleans, participó en un levantamiento armado en Jalisco contra López de Santa Anna, pero fue capturado y encarcelado, por lo que no pudo desempeñar el papel que se le había asignado.
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El 14 de septiembre de 1835 en la ciudad de Nacogdoches, los «colonos» asentados en Texas, en una Junta presidida por Samuel Houston anunciaron su independencia respecto de México, y el 7 de noviembre, en una Convención en la que participó Lorenzo de Zavala, declararon la guerra al gobierno mexicano. Tras la crueldad demostrada por Santana en El Álamo, además de su cobardía y total torpeza en el Río Nueces donde fue capturado, Texas se separó formalmente de México el 2 de marzo de 1836. Lorenzo de Zavala fue designado Vicepresidente de la «República de Texas».
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La urgencia por definir las acciones que pudieran concretar el plan de secesión del territorio mexicano de [[TEXAS | Texas]] en favor de los Estados Unidos, hizo que al día siguiente, 4 de septiembre de 1835, la Junta Anfictiónica volviera a reunirse, concretando el siguiente plan que transcribió «El Mosquito Mexicano» en el mismo ejemplar:
Poco antes de la declaración de independencia de los tejanos, Valentín Gómez Farías se vio obligado a abandonar México refugiándose en Nueva Orleans, donde permaneció hasta 1838; después se trasladó a Nueva York y luego a Yucatán. Después de la separación de Texas, Gómez Farías escribió: “Los texanos no son una turba de aventureros como lo supone el gobierno de México, sino colonos invitados que en pocos aos se hicieron parte constituyente de uno de los miembros de la federación mexicana. Después de que separaron de México los colonos texanos se han dado instituciones sabias y libres (contradictoriamente fue restaurada la esclavitud, abolida en México desde 1810) bajo cuya tutela han disfrutado de paz y seguridad.”  
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Gómez Farías regresó a México en 1845 y logró que el 6 de diciembre de 1846 fuera nombrado vicepresidente de la República Mexicana, justo a tiempo para sabotear los esfuerzos bélicos del presidente Santana durante la guerra contra los Estados Unidos (1846-1848), provocada precisamente por la anexión de la «república» de Texas a la Unión Americana.
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==''“PLAN ACORDADO EN LA JUNTA ANPHICTIÓNICA DE NUEVA ORLEANS. 4 DE SEPTIEMBRE DE 1835.''==
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''“Plan acordado por la Junta Anphictiónica de Nueva Orleans, la noche del 4 de septiembre de 1835, para dar libertad verdadera a los Estados Unidos Mexicanos.''
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''Después de una larga y detenida discusión que comenzó a las ocho de la noche, y concluyó a la una de la mañana, fueron acordados por una mayoría de más de dos tercios de votos los siguientes artículos, que forman parte del plan reservado.''
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''1°-Los jefes y supremos directores de la empresa por la reconquista del sistema federal, y establecimiento de un gobierno eminentemente liberal en México, serán los Sres. D.V.G. Farías, D. J.A .Mejía, y D. Lorenzo Zavala.''
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''2°-El primero como Vicepresidente y jefe que se considera de la República por la traición de Santa Anna, dará las órdenes y disposiciones…''
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''3°-El Sr. Mejía será general en jefe del ejército federal, compuesto por ahora de todos los que puedan reclutarse en el Estado de la Lousiana…''
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''4°-El Sr. Zavala será el director y jefe de los colonos (norteamericanos) de [[TEXAS | Texas]], a quienes se ministrarán armas, dinero, gente y cuantos auxilios necesiten para defenderse, y llamar allí la atención del gobierno de México, mientras el Sr. Mejía ocupa el puerto de Tampico''
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''5°-Los tres supremos directores acordarán el plan ostensible….''
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''6°-Se irán reinstalando las legislaturas y gobernadores que había en 1834…''
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''7°-…el Sr. Mejía, a nombre y como general en jefe del ejército federal, hará al Congreso las peticiones siguientes, protestando la más sumisa obediencia…''
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''Primera petición.- Que el mismo Congreso general se declare (…) legal y competentemente autorizado para hacer las reformas convenientes…''
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''Segunda petición.-Que salgan inmediatamente de la República todos los obispos y personas así eclesiásticas como seculares, de quien se sospeche que han de contrariar las reformas''
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''Tercera petición.- Que cesen todos los cabildos eclesiásticos (…) entregando al gobierno toda la plata y alhajas preciosas.''
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''Cuarta petición.- Que se secularicen y supriman todos los conventos de frailes y monjas y sus bienes raíces y muebles, plata y alhajas queden a disposición del gobierno…''
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''Quinta petición.-…que se corte toda comunicación del gobierno con Roma…''
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''Sexta petición.- Que se repartan con igualdad todas las tierras y fincas rústicas y urbanas…prefiriéndose al ejército, a cuyos individuos se les destinará una porción suficiente de tierras y casas…''
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''Séptima petición.- Que han de haber una unión y alianza estrecha con los Estados Unidos del Norte y sus ciudadanos, especialmente los de Lousiana, que han de ser reputados como hermanos…''
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''Junta Anphictiónica de Nueva Orleans. Septiembre 6 de 1835. V.G. Farías.- J.A. Mejía. Siguen 37 firmas.”''<ref>OROZCO FARÍAS, ob., cit., documento 8, pp. 71-73</ref>
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==EPÍLOGO==
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El general José Antonio Mejía, cabeza de la conspiración anfictiónica de Nueva Orleans, participó en un levantamiento armado en Jalisco contra [[LÓPEZ_DE_SANTA_ANNA,_Antonio | López de Santa Anna]], pero fue capturado y encarcelado, por lo que no pudo desempeñar el papel que se le había asignado.
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El 14 de septiembre de 1835 en la ciudad de Nacogdoches, los «colonos» asentados en [[TEXAS | Texas]], en una Junta presidida por Samuel Houston anunciaron su independencia respecto de México, y el 7 de noviembre, en una Convención en la que participó [[ZAVALA_SÁENZ,_Lorenzo_de | Lorenzo de Zavala]], declararon la guerra al gobierno mexicano.<ref>Cfr. Orozco Farías, ob., cit., documento 16, p.93</ref>Tras la crueldad demostrada por Santana en El Álamo, además de su cobardía y total torpeza en el Río Nueces donde fue capturado, [[TEXAS | Texas]] se separó formalmente de México el 2 de marzo de 1836. [[ZAVALA_SÁENZ,_Lorenzo_de | Lorenzo de Zavala]] fue designado Vicepresidente de la «República de [[TEXAS | Texas]]».
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Poco antes de la declaración de independencia de los tejanos, Valentín Gómez Farías se vio obligado a abandonar México refugiándose en Nueva Orleans, donde permaneció hasta 1838; después se trasladó a Nueva York y luego a [[YUCATÁN_EN_EL_TIEMPO._Enciclopedia | Yucatán]]. Después de la separación de [[TEXAS | Texas]], Gómez Farías escribió: ''“Los texanos no son una turba de aventureros como lo supone el gobierno de México, sino colonos invitados que en pocos años se hicieron parte constituyente de uno de los miembros de la federación mexicana. Después de que separaron de México los colonos texanos se han dado instituciones sabias y libres (contradictoriamente fue restaurada la esclavitud, abolida en México desde 1810) bajo cuya tutela han disfrutado de paz y seguridad.”''<ref>Documento alógrafo citado en Orozco Farías, ob., cit., p. 77</ref>
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Gómez Farías regresó a México en 1845 y logró que el 6 de diciembre de 1846 fuera nombrado vicepresidente de la República Mexicana, justo a tiempo para sabotear los esfuerzos bélicos del presidente Santana durante la guerra contra los Estados Unidos (1846-1848), provocada precisamente por la anexión de la «república» de [[TEXAS | Texas]] a la Unión Americana.
  
 
==NOTAS==
 
==NOTAS==
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<references></references>
  
 
==BIBLIOGRAFÍA==
 
==BIBLIOGRAFÍA==
  
BORREGO Salvador, América peligra. Ed. del Autor, México, 1972
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BORREGO Salvador, ''América peligra''. Ed. del ''Autor, México,'' 1972
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BRAVO UGARTE José. ''Historia de México. Editorial: JUS; Sexta edición, México,'' 1959
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CUEVAS Mariano, ''Historia de la Iglesia en México.'' (5 tomos) Ed. Patricio Sanz, México, 1921
  
BRAVO UGARTE José. Historia de México. Editorial: JUS; Sexta edición, México, 1959
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FILIPPI, Alberto. ''Bicentenario de la Carta de Jamaica de Bolívar (1815-2015).'' Cuadernos Americanos (UNAM), México, 2015
  
CUEVAS Mariano, Historia de la Iglesia en México. (5 tomos) Ed. Patricio Sanz, México, 1921
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FUENTES MARES. ''Poinsett, historia de una gran intriga''. Ed. JUS, 4 edición, México, 1964
  
FILIPPI, Alberto. Bicentenario de la Carta de Jamaica de Bolívar (1815-2015). Cuadernos Americanos (UNAM), México, 2015
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OROZCO FARÍAS ROGELIO. ''Fuentes Históricas. México 1821-1867''. Ed. JUS, México, 1965
  
FUENTES MARES. Poinsett, historia de una gran intriga. Ed. JUS, 4 edición, México, 1964
+
ZAVALA LORENZO DE, ''Ensayo histórico de las revoluciones en México (1808-1830),'' tomo I, Imprenta de Manuel De La vega, México, 1845.
  
OROZCO FARÍAS ROGELIO. Fuentes Históricas. México 1821-1867. Ed. JUS, México, 1965
 
  
ZAVALA LORENZO DE, Ensayo histórico de las revoluciones en México (1808-1830), tomo I, Imprenta de Manuel De La vega, México, 1845
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'''JUAN LOUVIER CALDERÓN'''
  
JUAN LOUVIER CALDERÓN
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[[GUATEMALA;_Afrodescendientes|GUATEMALA; Afrodescendientes]]
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[[NUEVA_ESPAÑA;_Virreinato_de_la|NUEVA ESPAÑA; Virreinato de la]]
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ANTECEDENTES DEL CONGRESO DE PANAMÁ

En el año de 1826 se celebró en la ciudad de Panamá un Congreso «anfictiónico»[1]que buscaba hacer realidad el deseo expreso del libertador de Chile Bernardo O´Higgins de hacer de Hispanoamérica una «nación de repúblicas».

El Congreso de Panamá fue convocado por Simón Bolívar el 7 de diciembre de 1824, cuando Bolívar fungía como presidente del Perú, pues el deseo de O´Higgins coincidía con su «sueño» expresado en su «Carta de Jamaica» firmada en Kingston el 6 de septiembre de 1815:

"Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo en una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene su origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; [...] ¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo. Esta especie de corporación podrá tener lugar en alguna época dichosa de nuestra regeneración..."[2]

PASOS HACIA LA CONCRECIÓN DE UN PROYECTO LEGÍTIMO

El «sueño» de Simón Bolívar y el deseo de Bernardo O´Higgins fueron secundados por el Emperador de México Agustín de Iturbide, quien entró en comunicación con Bolívar a principios de 1823 para proponerle “un pacto perpetuo de alianza íntima y amistad firme y constante para su defensa común”.[3]

Pocos mencionan ya que el Imperio Mejicano, a cuya cabeza estaba Iturbide, limitaba al sur con la «Gran Colombia» (Venezuela, Colombia y Ecuador). Lo anterior se debió a que, en el momento de la independencia de la Nueva España, ésta se configuró como «Imperio Mejicano», al cual se unió la Capitanía General de Guatemala (que abarcaba a Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador y Panamá); por tanto, en esos momentos existía una cercanía física entre México y la Gran Colombia.

A esa cercanía física se sumaba una cercanía histórica moral y cultural, pues como lo expresaron tanto Bolívar en su carta arriba señalada como Iturbide en su proclama del Plan de Iguala,[4]México y Colombia compartían origen, lengua, costumbres y religión.

Además, el proyecto de Bolívar e Iturbide de formar una «anfictionía Iberoamericana» de signo hispano-católico, significaba formar la mayor potencia económica y militar del Continente pues albergaría a más de once millones de habitantes, con la posibilidad de levantar un ejército de cien mil soldados. Inicialmente, al Congreso de Panamá fueron convocados obviamente la Gran Colombia y el Imperio mejicano; pero también Perú, Argentina, Chile, y el imperio del Brasil; e invitados como observadores la Gran Bretaña y los Países Bajos.

Al golpe de Estado contra Iturbide lanzado mediante el «Plan de Casamata»[5]en marzo de 1823, siguió la abdicación del Emperador en mayo de ese mismo año, y el Imperio Mejicano fue entonces reemplazado por una República «Federal» en 1824. Con la excepción de Chiapas, Centroamérica se separó de México, por lo que, ante tal situación, Bolívar amplío la convocatoria a la naciente nación llamada «Provincias Unidas de Centroamérica». Por otra parte, y sin mediar invitación alguna, los Estados Unidos de Norteamérica intuyeron la importancia que podía tener el Congreso de Panamá y se apuntaron como supuestos «observadores».

VISCISITUDES Y DESARROLLO DEL CONGRESO DE PANAMÁ DE 1826

Desde el inicio del Congreso en la ciudad de Panamá, se hicieron manifiestas serias dificultades para alcanzar los propósitos de formar una «anfictionía iberoamericana»: en México se había desatado una guerra civil entre el grupo político manejado por las logias masónicas del Rito Escocés, contra el grupo político surgido al amparo de la masonería del Rito Yorkino, introducido a México en 1825 por el Embajador de los Estados Unidos, Joel Robert Poinsset.

Argentina estaba inmersa en su lucha por conservar la Banda Oriental del Río de la Plata, y su preocupación se centraba en fortalecer los vínculos comerciales con Gran Bretaña antes que con el resto de Sudamérica. Situación semejante tenía el Imperio brasileño que, desde la invasión napoleónica a Portugal, tuvo a Inglaterra como su principal aliado. También en Chile se libraba una intensa pugna política entre liberales y conservadores, por lo que ni unos ni otros manifestaron interés por la convocatoria de Bolívar. A esto había que agregar la disputa entre Perú y la Gran Colombia por la Provincia de Guayaquil.

Aunque en ese momento aún no tomaba fuerza la recién proclamada «Doctrina Monroe»,[6]a los ojos de no pocos la posible presencia de los enviados por los Estados Unidos y al interés demostrado por el gobierno norteamericano para intervenir en Iberoamérica, no auguraba nada bueno. Sin embargo los observadores norteamericanos Richard Anderson y John Sergeant no pudieron cumplir su cometido, pues Anderson murió de fiebre amarilla cuando se trasladaba desde Cartagena, y Sergeant llegó a Panamá cuando el Congreso había concluido.[7]

A pesar de todo, el Congreso Anfictiónico pudo instalarse el jueves 22 de junio de 1826 en el antiguo convento de San Francisco en la ciudad de Panamá.[8]Simón Bolívar estuvo presente, pero no quiso intervenir en las deliberaciones debido a que en ese momento se desempeñaba como presidente del Perú. Asistieron dos representantes plenipotenciarios por cada nación concurrente: la Gran Colombia, Perú, México y las Provincias Unidad de Centroamérica.[9]En las sesiones estuvieron en su calidad de «observadores» representantes de Inglaterra y los Países Bajos.

El primer punto a considerar fue la definición de fronteras entre las naciones Iberoamericanas, para lo cual se propuso usar el principio jurídico del Derecho Romano llamado «utis possidetis juris» (como posees, así poseerás), según el cual “las fronteras preexistentes (…) se convierten en fronteras internacionales definitivas, preservando la estabilidad y evitando conflictos.”[10]Los conflictos existentes en esos momentos entre México y Centroamérica por la región del Soconusco (Chiapas), y entre Perú y la Gran Colombia por la provincia de Guayaquil, hizo que el principio fuera desechado y que fuera imposible llegar a algún acuerdo.

Otro obstáculo que resultó insuperable fue el de los aranceles a los que nadie quiso renunciar; así el «egoísmo nacional» impidió establecer un sistema común de comercio. En ese sentido fue de importancia decisiva la abusiva intervención del representante de Inglaterra Edward James Dawkins, quien haciendo a un lado su carácter de observador y siguiendo las instrucciones de George Canning,[11]maniobró en las discusiones desestimando los elementos comunes hispanoamericanos, y propugnando por la implementación de acuerdos bilaterales, especialmente con las naciones que tenían fuertes lazos comerciales con Inglaterra.

El “observador” inglés también se pronunció contra todo intento de ayudar a la independencia de las aún colonias españolas y francesas en el Caribe, pues ello significaría fortalecer la «doctrina Monroe» frente a Europa, de la cual Inglaterra es parte.

Por todo eso los logros del Congreso de Panamá fueron sumamente raquíticos: la creación de una «liga» de jefes militares, y el establecimiento de un «pacto de defensa mutuo», y el establecimiento de una «asamblea parlamentaria». Sobre estos «acuerdos» no se llegó a definir su financiamiento ni cómo iban a funcionar y llevarse a la práctica. Finalmente, los representantes redactaron el «Tratado magnífico titulado de la Unión, de la Liga, y de la Confederación perpetua». Con ello el Congreso dio por concluidos sus trabajos el sábado 15 de julio de 1826. Pero solo la Gran Colombia ratificó el tratado.[12]

ANTECEDENTES DEL CONGRESO ANFICTIÓNICO DE NUEVA ORLEANS

A pesar del gran fracaso que en los hechos significó el Congreso de Panamá, los Estados Unidos comprendieron la importancia de su convocatoria y la amenaza que podía representar a sus intereses económicos y políticos la configuración de una «anfictionía hispanoamericana».

Lo anterior se hizo evidente a las pocas semanas de concluido el Congreso de Panamá, pues el frustrado representante norteamericano John Sergeant quien llegó a Panamá cuando el Congreso había concluido, inmediatamente se trasladó a México para entrevistarse con José Mariano Michelena y José Domínguez Manso, quienes habían representado a México en el Congreso. Para esos momentos, Michelena, era ya un miembro destacado de las logias de la masonería Yorkina y obediente seguidor de las consignas de Poinsset.

En agosto de 1826 tuvieron lugar en Tacubaya varias pláticas informales, donde recibieron noticias de la no ratificación del «Tratado magnífico» por parte de los congresos de Perú y de Centroamérica. John Sergeant aprovechó la noticia para proponer continuar las deliberaciones invitando a otros participantes en Panamá a las pláticas en Tacubaya. Pero solo acudió quien había representado a Centroamérica, el Canónigo Antonio Larrazábal, quien receló de la preponderancia que estaba tomando Sergeant y pronto se hizo a un lado.

La situación política en México en esos momentos era sumamente conflictiva y anárquica pues las pugnas entre las logias masónicas de los escoceses contra las logias yorkinas habían llegado a constituir, de hecho, una guerra civil que empezaba a bañar de sangre al país. Las logias escocesas propugnaban por la instauración de una república «centralista», conforme al modelo político francés; las logias yorkinas, dirigidas desde las sombras por el embajador Poinsset y desde la arena política por Valentín Gómez Farías, propugnaban por la instauración de una república «federal», conforme al modelo político norteamericano.

Al respecto, algún tiempo después Lorenzo de Zavala, una de las primeras cabezas del Rito Yorquino en México, escribió: “La formación de las logias yorkinas fue en verdad un suceso muy importante. El partido popular se encontró organizado y se sobrepuso en poco tiempo al partido escocés, que se componía en su mayor parte de personas poco adictas al orden de cosas establecido …Al principio se reducían las tenidas a ceremonias del rito, a tratar sobre las obras de beneficencia y funciones, pero después se convirtieron en juntas en que se discutían los asuntos públicos, las elecciones, los proyectos de ley, las resoluciones del gabinete, la colocación de los empleados; de todo se trataba en la gran logia, en donde concurrían diputados, ministros, senadores, generales, eclesiásticos, gobernadores, comerciantes y toda clase de personas que tenían alguna influencia. ¿Qué podía resistir a una resolución tomada en una sociedad semejante?”[13]

Para llevar a la práctica la «Doctrina Monroe», ésta se montó sobre el consejo maquiavélico del «divide y vencerás»[14]que tan buenos resultados les estaba dando en México, ampliándola a la naciente nación «Provincias Unidas de Centroamérica», la cual era gobernada por Manuel José Arce.

A la promoción de enfrentamientos entre guatemaltecos y salvadoreños, siguió luego el de nicaragüenses contra hondureños. El Salvador organizó un pequeño ejército y lo lanzó contra Guatemala. El presidente Arce contrató al general inglés Guillermo Perke iniciando una contraofensiva, pero fue derrotado porque los salvadoreños recibieron refuerzos hondureños encabezados por Francisco Morazán, abanderado de las logias yorkinas en centroaérica, penetrando en Guatemala y tomando el poder. Morazán confiscó los bienes de la Iglesia, y convirtió en un teatro el Palacio Arzobispal.

Honduras se separó de la Unión centroamericana en 1837; al año siguiente hicieron lo mismo Nicaragua y Costa Rica. La disolución de la unión de las Provincias centroamericanas sumió a la región en la confusión y la miseria. En lugar de una nación unida y fuerte, surgieron cinco pequeños países, cada uno con su respectiva constitución «federal», como lo «aconsejó» el gobierno norteamericano.

Esta situación facilitaba los planes para trasladar el «Congreso anfictiónico» no solo territorialmente hacia el norte, sino mudar los principios culturales hispanoamericanos hacia los intereses del modelo norteamericano. Así las logias yorkinas acordaron que, en la ciudad de Nueva Orleans,[15]se instaurara una nueva «junta anfictiónica».

LAS JUNTAS ANPHICTIÓNICAs DE NUEVA ORLEANS

A diferencia de la convocatoria al Congreso de Panamá que fue abierta a todos los países hispanoamericanos e incluso permitía observadores de otras latitudes pues su propósito era legítimo y loable, la de Nueva Orleans fue cerrada, casi secreta, y con participación restringida pues su propósito era inconfesable: propiciar la independencia del territorio de Tejas de la República Mexicana

Lo anterior se desprende de dos documentos publicados en un influyente periódico político mexicano de la época llamado «El mosquito mexicano», el cual aparecía dos veces por semana durante nueve años, desde el año 1834 hasta 1843,[16]y que en su número 75 los trascribió sin que nunca nadie los contradijera ni cuestionara, quizá porque los acontecimientos ratificaron la veracidad de los mismos. El primero se refería a la Junta del 3 de septiembre de 1835, y el segundo a la Junta del siguiente día 4 de septiembre.

“EXTRACTO DE LA JUNTA ANPHICTIÓNICA DE NUEVA ORLEANS. 3 DE SEPTIEMBRE DE 1835.

Extracto de la discusión y acuerdo de la Junta Anphictiónica (sic) de Nueva Orleáns, en su sesión secreta tenida en la noche del 3 de Septiembre de 1835, en la calle de Ursulinas núm. 103. Reunidos en número suficiente los miembros de esta Junta, así mexicanos como norteamericanos. Dijo el Sr, Mejía,[17]que el objeto con que habían promovido esta reunión era dar cuenta a algunos miembros de la Junta del estado en que se hallaba su plan (…) que varios capitalistas de la causa de la libertad del género humano, y en el bien del estado de la Lousiana, estaban prontos a ministrar el dinero, y correr el riesgo de perderlo en un caso desgraciado, con tal que el mismo general Mejía se comprometiese bajo su palabra de honor a promover y proporcionar que todo el terreno que se llamó en tiempo del gobierno español Provincia de Tejas, y que hoy hace parte del Estado de Coahuila y Texas, sea vendido en precios equitativos, respetando la propiedad de los colonos del señor (Lorenzo de) Zavala, al Estado de Lousiana o a sus vecinos pudientes, y se erija en estado libre, soberano e independiente, que por ahora reconozca por centro al gobierno de la Unión de los Estados Unidos del Norte, mientras se puede realizar el gran proyecto de la nueva república del Sur, de que hará parte el estado estado mismo de Lousiana. (ya estaba en sus planes la secesión del sur que desembocó en la guerra civil de los Estados Unidos).

El señor Gómez Farías dijo que, como Vice-presidente que es de los Estados Unidos Mexicanos (…) considera muy difícil el cumplimiento de la condición o promesa a que se trata de comprometer al señor Mejía, pues aunque en realidad ningún perjuicio se sigue a la nación mexicana, siempre ha de doler esa desmembración (…) (ya que) como la base esencialísima de ese plan debe ser la libertad absoluta de conciencia, el clero ha de poner una fuerte resistencia.

El señor Mejía y otros señores le replicaron que el plan estaba no solo en los intereses de los prestamistas sino de todos los liberales; y que si el señor Farías estaba acobardado por el efímero triunfo de Santa Anna en Zacatecas (…) que urge su marcha para Tampico, y que era necesario que en la noche quedara resuelto lo que se debía hacer, y que si andaba con escrúpulos y temores, todo se lo llevaría el diablo. En vista de esta decisión, el mismo Sr. Farías se convenció, y quedó resuelto por unanimidad, que se lleve adelante lo tratado por el señor Mejía…”[18]

La urgencia por definir las acciones que pudieran concretar el plan de secesión del territorio mexicano de Texas en favor de los Estados Unidos, hizo que al día siguiente, 4 de septiembre de 1835, la Junta Anfictiónica volviera a reunirse, concretando el siguiente plan que transcribió «El Mosquito Mexicano» en el mismo ejemplar:

“PLAN ACORDADO EN LA JUNTA ANPHICTIÓNICA DE NUEVA ORLEANS. 4 DE SEPTIEMBRE DE 1835.

“Plan acordado por la Junta Anphictiónica de Nueva Orleans, la noche del 4 de septiembre de 1835, para dar libertad verdadera a los Estados Unidos Mexicanos.

Después de una larga y detenida discusión que comenzó a las ocho de la noche, y concluyó a la una de la mañana, fueron acordados por una mayoría de más de dos tercios de votos los siguientes artículos, que forman parte del plan reservado.

1°-Los jefes y supremos directores de la empresa por la reconquista del sistema federal, y establecimiento de un gobierno eminentemente liberal en México, serán los Sres. D.V.G. Farías, D. J.A .Mejía, y D. Lorenzo Zavala.

2°-El primero como Vicepresidente y jefe que se considera de la República por la traición de Santa Anna, dará las órdenes y disposiciones…

3°-El Sr. Mejía será general en jefe del ejército federal, compuesto por ahora de todos los que puedan reclutarse en el Estado de la Lousiana…

4°-El Sr. Zavala será el director y jefe de los colonos (norteamericanos) de Texas, a quienes se ministrarán armas, dinero, gente y cuantos auxilios necesiten para defenderse, y llamar allí la atención del gobierno de México, mientras el Sr. Mejía ocupa el puerto de Tampico

5°-Los tres supremos directores acordarán el plan ostensible….

6°-Se irán reinstalando las legislaturas y gobernadores que había en 1834…

7°-…el Sr. Mejía, a nombre y como general en jefe del ejército federal, hará al Congreso las peticiones siguientes, protestando la más sumisa obediencia…

Primera petición.- Que el mismo Congreso general se declare (…) legal y competentemente autorizado para hacer las reformas convenientes…

Segunda petición.-Que salgan inmediatamente de la República todos los obispos y personas así eclesiásticas como seculares, de quien se sospeche que han de contrariar las reformas

Tercera petición.- Que cesen todos los cabildos eclesiásticos (…) entregando al gobierno toda la plata y alhajas preciosas.

Cuarta petición.- Que se secularicen y supriman todos los conventos de frailes y monjas y sus bienes raíces y muebles, plata y alhajas queden a disposición del gobierno…

Quinta petición.-…que se corte toda comunicación del gobierno con Roma…

Sexta petición.- Que se repartan con igualdad todas las tierras y fincas rústicas y urbanas…prefiriéndose al ejército, a cuyos individuos se les destinará una porción suficiente de tierras y casas…

Séptima petición.- Que han de haber una unión y alianza estrecha con los Estados Unidos del Norte y sus ciudadanos, especialmente los de Lousiana, que han de ser reputados como hermanos…

Junta Anphictiónica de Nueva Orleans. Septiembre 6 de 1835. V.G. Farías.- J.A. Mejía. Siguen 37 firmas.”[19]

El general José Antonio Mejía, cabeza de la conspiración anfictiónica de Nueva Orleans, participó en un levantamiento armado en Jalisco contra López de Santa Anna, pero fue capturado y encarcelado, por lo que no pudo desempeñar el papel que se le había asignado.

El 14 de septiembre de 1835 en la ciudad de Nacogdoches, los «colonos» asentados en Texas, en una Junta presidida por Samuel Houston anunciaron su independencia respecto de México, y el 7 de noviembre, en una Convención en la que participó Lorenzo de Zavala, declararon la guerra al gobierno mexicano.[20]Tras la crueldad demostrada por Santana en El Álamo, además de su cobardía y total torpeza en el Río Nueces donde fue capturado, Texas se separó formalmente de México el 2 de marzo de 1836. Lorenzo de Zavala fue designado Vicepresidente de la «República de Texas».

Poco antes de la declaración de independencia de los tejanos, Valentín Gómez Farías se vio obligado a abandonar México refugiándose en Nueva Orleans, donde permaneció hasta 1838; después se trasladó a Nueva York y luego a Yucatán. Después de la separación de Texas, Gómez Farías escribió: “Los texanos no son una turba de aventureros como lo supone el gobierno de México, sino colonos invitados que en pocos años se hicieron parte constituyente de uno de los miembros de la federación mexicana. Después de que separaron de México los colonos texanos se han dado instituciones sabias y libres (contradictoriamente fue restaurada la esclavitud, abolida en México desde 1810) bajo cuya tutela han disfrutado de paz y seguridad.”[21]

Gómez Farías regresó a México en 1845 y logró que el 6 de diciembre de 1846 fuera nombrado vicepresidente de la República Mexicana, justo a tiempo para sabotear los esfuerzos bélicos del presidente Santana durante la guerra contra los Estados Unidos (1846-1848), provocada precisamente por la anexión de la «república» de Texas a la Unión Americana.

NOTAS

  1. El vocablo «anfictiónico» proviene del griego «Anphiktioni», que significaba «asociación de tribus vecinas». Históricamente existió en la Grecia antigua el Consejo Anfictiónico de Delfos, encargado de administrar y hacer preservar el oráculo.
  2. FILIPPI, Alberto. Bicentenario de la Carta de Jamaica de Bolívar (1815-2015). Cuadernos Americanos (UNAM), México, 2015
  3. Citado por BORREGO Salvador, América peligra.” Ed. del Autor, México, 1972, p.118
  4. Firmada el 24 de febrero de 1821. Decía entre otras cosas: “… ¿Quién de vosotros puede decir que no desciende de español? Ved la cadena dulcísima que nos une; añadid los lazos de la amistad, la dependencia de intereses, la educación e idioma, y la conformidad de sentimientos, y veréis son tan estrechos y tan poderosos, que la felicidad común del reino es necesario la hagan todos reunidos en una sola voz…” (OROZCO FARÍAS Rogelio. Fuentes Históricas. Ed. Progreso, México, 1962, p.12)
  5. Fue urdido por el embajador de los Estados Unidos Joel R. Poinsett en colaboración con su brazo derecho Valentín Gómez Farías, y proclamado por los generales Antonio López de Santana y José Antonio Echeverri. (Cfr. FUENTES MARES. Poinsett, historia de una gran intriga. Ed. JUS, 4 edición, México, 1964.)
  6. La doctrina proclamada por el Presidente James Monroe el 2 de diciembre de 1823 dice «América para los americanos», la cual fue ampliada en 1845 mediante el llamado «Destino manifiesto» según el cual la Providencia divina destinó a los Estados Unidos a extenderse por todo el Continente. (Democratic Review. Nueva York, julio-agosto de 1845)
  7. John Sergeant (1779–1852) fue representante de Pennsylvania en la Cámara de Representantes en el Gobierno de los Estados Unidos, y designado representante plenipotenciario al Congreso de Panamá.
  8. El Salón donde tuvo lugar el Congreso es hoy un museo donde se conservan los originales de los acuerdos alcanzados y que fueron llamados «Protocolos del Istmo».
  9. Por las Provincias Unidas de Centroamérica acudió el Canónigo guatemalteco Antonio Larrazábal, quien ya había participado en las Cortes de Cádiz en 1812
  10. https://es.wikipedia.org/wiki/Uti_possidetis_iuris (consultado el 15/12/25)
  11. George Canning, ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña desde el tiempo de las Guerras Napoleónicas y luego en la «Europa de la Restauración» tras el Congreso de Viena.
  12. Puede consultarse la siguiente bibliografía: William R. Manning del Departamento de Estado de Estados Unidos; José Rodríguez Cerna del Archivo de Guatemala, y los compendios de Daniel O'Leary y José María Restrepo de la correspondencia del gobierno y los ministros grancolombianos. La Biblioteca Latinoamericana de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleáns; el Archivo Nacional de Bolivia, en Sucre; el Acervo Genaro Estrada de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México; la Colección de Manuscritos de Poinsett de la Historical Society of Pennsylvania, y la Colección de Documentos sobre el Congreso de Panamá del Foreign Office del Reino Unido.
  13. ZAVALA LORENZO DE, Ensayo histórico de las revoluciones en México (1808-1830), tomo I, p. 258. Imprenta de Manuel De La vega, México, 1845
  14. En su obra «El Príncipe», Nicolás Maquiavelo aconseja al príncipe (el gobernante) que para controlar un territorio que antes era libre, es necesario arruinarlo y dispersar a sus habitantes, impidiendo que se unan contra su gobierno.
  15. Situada en el delta del río Misisipi, Nueva Orleans fue fundada por los franceses en 1718 con el nombre de La Nouvelle-Orléans. En 1803 Napoleón Bonaparte aceptó vender a los Estados Unidos el territorio de Lousiana, y Nueva Orleans se convirtió en el principal centro de venta de esclavos y capital del Estado de Lousiana.
  16. Cfr. https://hndm.iib.unam.mx/consulta/publicacion/verDescripcionDescarga/558ff9387d1e3252308614ba.pdf (consultado el 7/1/26)
  17. José Antonio Mejía Hernández (1800 –1839) Se desempeñó como secretario de la Legación de México en Washington entre 1829 y 1831. Fue gran secretario de la Gran Logia de los Albañiles del Rito de York. En el Condado de Limestone, Texas, una población lleva su nombre. Murió en Jalapa fusilado por Santana en 1839.
  18. OROZCO FARÍAS ROGELIO. Fuentes Históricas. México 1821-1867. Documento 6, Ed. JUS, México, pp. 70-71
  19. OROZCO FARÍAS, ob., cit., documento 8, pp. 71-73
  20. Cfr. Orozco Farías, ob., cit., documento 16, p.93
  21. Documento alógrafo citado en Orozco Farías, ob., cit., p. 77

BIBLIOGRAFÍA

BORREGO Salvador, América peligra. Ed. del Autor, México, 1972

BRAVO UGARTE José. Historia de México. Editorial: JUS; Sexta edición, México, 1959

CUEVAS Mariano, Historia de la Iglesia en México. (5 tomos) Ed. Patricio Sanz, México, 1921

FILIPPI, Alberto. Bicentenario de la Carta de Jamaica de Bolívar (1815-2015). Cuadernos Americanos (UNAM), México, 2015

FUENTES MARES. Poinsett, historia de una gran intriga. Ed. JUS, 4 edición, México, 1964

OROZCO FARÍAS ROGELIO. Fuentes Históricas. México 1821-1867. Ed. JUS, México, 1965

ZAVALA LORENZO DE, Ensayo histórico de las revoluciones en México (1808-1830), tomo I, Imprenta de Manuel De La vega, México, 1845.


JUAN LOUVIER CALDERÓN